PLAZUELAS ESCONDIDAS EN LAS DELICIAS

Camino de la ermita de San Isidro, (hablamos de Valladolid ciudad) poco después de dejar atrás la plaza de la Circular, a la derecha, se levantaron en la primera mitad del siglo XX unas casas sociales, la promoción San Isidro, cuyas calles se bautizaron con los nombres de las provincias andaluzas; con alguna excepción, como la calle que rinde homenaje a uno de los héroes locales de la Falange, Clarencio Sanz. Pues bien, a través de esa calle o, si se prefiere, a través de la calle Jaén, si nos acercamos desde el interior del barrio de las Delicias, se llega a un par de plazoletas, digamos gemelas, separadas por la calle Málaga. Se trata de dos patios de manzana que, sin nombre propio, son, sin embargo, dos espacios muy  acogedores: silenciosos, lo que es de agradecer en medio de una ciudad, y rescatados para el encuentro del vecindario de las viviendas que los rodean.plazas escondidas 1

Una cuidada reforma llevada a cabo recientemente dotó a ambas plazuelas de bancos dispuestos para la charla de quienes, al calor del sol invernal o el atardecer veraniego, quieran ocuparlos. Una gran pérgola de madera que da sombra en las horas cálidas del día, y una sobria fuente que aporta sosiego y sensación de frescor, en una de las placitas; y unos juegos infantiles muy cuidados, y una simpática escultura –“El Astrónomo”, de Jesús Pombo-, en la otra, se acompañan de adelfas, cipreses y olmos que aportan verdor entre las casas colindantes.

Estos recónditos espacios públicos mueven a preguntarse  el por qué  es habitual  que haya sitios, como estas placetillas, que carecen de un nombre propio que los de personalidad y reconocimiento. Parece como si la ciudad tuviera pequeños agujeros negros urbanos: lugares que, a pesar de tener características propias y recibir atención pública, como es el ajardinamiento, la instalación de mobiliario urbano, la colocación de farolas y zonas de juegos,  no merecieran un nombre propio, una denominación específica. Se trata de lugares que se conocen por el entorno en el que están o por alguna de las calles desde las que se  accede, como es el caso de  estas placitas gemelas.

El paseante puede prolongar el paseo, si es en horas de mañana,  visitando el remozado mercado municipal de las Delicias, en el cercano paseo de San Vicente, muestra de la tradicional y antiquísima preocupación de los ayuntamientos por asegurar el suministro de alimentos a la población. También encontrará el conjunto de viviendas  que en las calles adyacentes rodean las plazas. Se trata de  una urbanización que se conoce como Colonia de la Obra Sindical y está  protegida, a efectos de ambientación urbana, por el Plan General. Pero, sobre todo,  no deben dejar de apreciarse los cuatro edificios peculiares de cinco plantas, con balcones curvos, en sendas esquinas de la calle Málaga, que son una sorprendente manifestación de modernidad y buen gusto por la arquitectura,  que fueron construidos a finales de los años treinta del siglo XX.

 

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