HUELLAS DE LITERATURA

Valladolid tiene fama de ciudad de letras. En ella habitó Cervantes, vivió Delibes, nacieron Zorrilla y Rosa Chacel… por sus tabernas  anduvieron literatos de la Corte, como Quevedo…  En fin, una ciudad que puede presumir de buenos y grandes escritores. Pero es que, además, en Alcazarén se avecindó  Jiménez Lozano.

Esto ha dejado un rastro no solo en la historia y en las bibliotecas, sino en la calle. Y siguiendo este rastro propongo un paseo por la ciudad.

Podemos empezar en el Puente Mayor, donde del lado del barrio de la Victoria, una placa reproduce un breve texto de La Galatea, de Cervantes, en el que se traen a colación las bellas riberas del Pisuerga.1-crop

Numerosas placas metálicas adosadas en paredes y edificios recuerdan el texto de El Hereje, de Delibes. De entre todas ellas, que dan por sí mismas para un largo e interesante paseo, vamos a la que está en la plaza de la Trinidad, fijada en una falsa puerta junto al quiosco y con la referencia del histórico Palacio del Conde, actual biblioteca de Castilla y León. El texto es muy sugerente, pues trae a colación el antiguo barrio judío, que estaba frente a la biblioteca, y que esta antes fue un hospicio. De aquí, y en dirección a la plaza del Ochavo, nuestro próximo destino, podemos pasar por la calle de San Benito, en la que, de nuevo, un texto de El Hereje llama la atención sobre el antiguo taller del escultor Alonso Berruguete.2-crop

Decía que vamos a buscar la plaza del Ochavo, pero antes pasaremos por la calle de Platerías: en el suelo, a la altura del número 8, se recuerdan las Alabanzas irónicas a Valladolid, en las que el ínclito Quevedo mostró su disgusto porque la Corte estuviera en esta ciudad.  ¡Ah! pero también habremos de fijarnos en la acera en la que comienzan los impares (ya prácticamente en la plaza del Ochavo): en este punto se pueden leer unas notas de Juan Agapito y Revilla, ilustre arquitecto e historiador vallisoletano.

Y, por fin, ya en la plaza del Ochavo, en una de las columnas que hacen esquina con la calle  Lonja, se recuerda que esta fue citada en uno de los entremeses de Cervantes.3-crop

Del Ochavo a la plaza de la Universidad: allí no solo está la estatua de Cervantes, sino un breve texto de Zorrilla en la pieza broncínea que anuncia una Ruta de la Lengua por varias ciudades españolas que, la verdad, no sé lo que da de sí….4-crop

… Vamos a  la plaza de Santa Cruz, en cuyo jardincillo lateral del palacio, un bloque pétreo recuerda un texto del italiano Leonardo Sciascia: “…Valladolid era una hermosa y antigua ciudad donde me habría quedado para siempre…”

Desde aquí dos cosas son posibles: acabar delante de la Casa de Cervantes, en la calle Miguel Íscar, en cuyo murete superior inmediato a la citada calle diversas placas reproducen párrafos de novelas cervantinas, una de las cuales invita a visitar lo que en su día fue una espléndida panorámica sobre el Pisuerga: el Espolón Viejo… O, desde la plaza de Santa Cruz partir hacia la de las Batallas…O, mejor, vamos a la plaza de las Batallas, que está cerca, y luego finalizamos en la Casa de Cervantes. Y a continuación nos dirigimos a las riberas del Pisuerga, escenario en el que comenzamos esta paseo literario.6-cropAllí nos recibe una gigantesca escultura de Belén  González  que invita a leer un bellísimo texto de Jiménez Lozano: Sara de Ur “…Una muchachita muy delgada, y de ojos muy grandes…”

 

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