UN BALCÓN QUE MIRA AL PARAISO

ASOMARSE DESDE LA MUELA EN CASTRONUÑO PARA VER EL EMBALSE DE SAN JOSÉ, ES LA POSIBILIDAD DE CONTEMPLAR ALGO QUE SE PUEDE PARECER AL PARAÍSO.

 Si bien el mejor momento para visitar el embalse de San José es durante los periodos migratorios de las aves (los fríos meses otoñales y el primer invierno), en todo momento merece la pena acercase a estas riberas.

Frente a los ojos de quien se asoma a la Muela, que está en el casco urbano de Castronuño, el Duero se ensancha formando un gran meandro, y el horizonte alcanza límites casi infinitos cuya extensión ofrece variados colores y materias: el azul y el agua, la cristalina transparencia de la atmósfera, la planicie de cultivos que según la estación del año adquirirá distintas tonalidades, la verde dehesa, el arbolado de ribera y lujuriosos carrizales. A la izquierda,  la presa que forma el embalse, y a la derecha, el puente de piedra que permite que el ferrocarril llegue de Medina del Campo a Zamora.

Antes de emprender el paseo desde este  punto, habremos contemplado  el vuelo de  cigüeñas y de algunas garzas, que aquí adquiere una especial belleza porque lo veremos por encima de sus evoluciones.

Desde el balcón privilegiado en el que estamos  se abren varias posibilidades para recorrer parte de este Espacio Natural Protegido que tiene Valladolid. Pero nosotros, siguiendo la senda de los Pescadores que arranca  en la Muela y que bordea el río en dirección a la presa, llegaremos a cruzarla, nos adentraremos en el meandro atravesando una zona de encinas y pinos y volveremos hacia el agua en paralelo a la vía del ferrocarril.

Que el camino que estamos recorriendo esté en una Reserva Natural, no impide que haya actividades agropecuarias en la zona: una explotación ovina, una vieja nave ferroviaria transformada en bodega y extensas tierras de cultivo señalarán la presencia humana compatible con la conservación del entorno natural.

En menos tiempo del que parece se habrá recorrido la zona interior del meandro y de nuevo nos encontraremos con el agua, junto a una cabaña que referencia la zona de asignada para la pesca. Hasta 45 puestos de madera se han acondicionado para la práctica de la pesca en un punto alejado de las zonas de reproducción de las aves que habremos de encontrar en los carrizales junto al río, según se retorna hacia la presa.

El embalse de San José es un lugar de referencia para quienes dedican su tiempo a la pesca. “Aquí siempre pescas; bueno, los días de calor salen menos, pero siempre pescas” –dice uno  de Toro que junto con su hijo celebra  una buena jornada de carpas, además –continua- el sitio es ideal, estás en contacto con la naturaleza… vaya que se está muy bien” –concluye. Carpas, carpines, bogas, cachos, lucios y otras diversas especies han propiciado que aquí se celebren importantes concursos de pesca.

El regreso hacia la presa depara un bonito plano general de Castronuño: unos sesenta metros se eleva su caserío sobre las aguas del Duero. Su iglesia románica, persistente e incorrectamente atribuida por algunos a la orden templaria, destaca de entre el resto de las construcciones. Se trata de uno de los mejores edificios de los últimos años del románico, ya en tránsito hacia el gótico,  levantado por la Orden Hospitalaria de San Juan.

Entramos en la zona donde mayor es la abundancia de aves, aunque el verano, ya se ha dicho, no es la mejor época para el avistamiento de aves. Pero unos prismáticos o una mirada atenta al entorno, permitirá ver somormujos, andarríos y martinetes, entre otras aves sedentarias,  sobre todo si nos adentramos tras una verja en la que no está prohibido el paso (se encuentra fácilmente pues una pequeña caseta al fondo nos indica el lugar). Todo este paseo, desde la Muela y vuelta, puede durar unas tres horas, tiempo al que cabe añadir las demoras en la contemplación del paisaje y sus detalles. No obstante, el espacio permite que cada cual decida los itinerarios que mejor le puedan convenir.

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3 comentarios en “UN BALCÓN QUE MIRA AL PARAISO

  1. Castronuño supone una visita obligada para aquellas personas que aman la naturaleza, su riqueza paisajístiva y ornitológica no deja indiferente a nadie.

  2. Pues… ¡Bienvenido al paraiso! Acabo de leer en la prensa de papel que has creado este blog con anteriores artículos de papel y aquí estoy: me parece una estupenda realidad. Acudiremos con frecuencia a este lugar en busca de información y de sugerencias para nuestras excursiones, o simplemente para leer: ¡tiene muy buena pinta! Además ya sabíamos -tú y nosotros- de nuestros gustos comunes. ¿Te animas a hacer algún recorrido en bici?
    ¡Enhorabuena y saludos!

    • Vuestra página la consulto con frecuencia y, además, la tengo como referencia bibliográfica de lo que algún día publicaré sobre fuentes de la provincia de Valladolid. No soy practicante habitual de la bici, pero me defiendo con ella, así que si no hay desniveles muy pronunciados estaré encantado de hacer un recorrido con vosotros. Ya me contaréis.

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