MUSEO DEL CÁNTARO, Valoria la Buena

EL VALOR  DEL BARRO

Cántaros. Sólo cántaros de agua es lo que se exhibe en este museo. Cántaros de todos los territorios y culturas de España: béticos, mediterráneos, canarios, bereberes, celtas o manchegos. Cántaros de todas las formas, tamaños, colores y materiales.

Se trata de una colección que presenta muestras de  todos los centros alfareros españoles del siglo XX. Y ello por una razón, cual es el que ya es difícil datar cántaros de antes del  XX o de muy  finales del siglo XIX, del que algún cántaro hay en el museo. Y se trata de una colección de cántaros de agua porque es una pieza que se ha fabricado en todas las alfarerías que han existido en España: el agua era un bien básico y en todos los territorios hispanos se han cocido cántaros de agua. En España llegó a haber unos 750 centros municipios básicamente alfareros (22 de ellos en la provincia vallisoletana), ahora apenas se pueden contabilizar poco más de un centenar. Y en 10 años acaso habrá desaparecido la fabricación tradicional del barro, comenta Gabriel Calvo, propietario de la colección que, además, es asesor de varios museos y colecciones de alfarería.

El recorrido por las salas indica que cada comarca alfarera ha tenido su típica forma y su decoración propia, aunque se aprecien mezclas entre territorios limítrofes. Formas que, en muchos casos, estaban adaptadas a la manera característica de transportar el cántaro: si se transportaba en aguaderas o cargándolo sobre la cabeza (como en Canarias o Galicia) o en la cadera (como era costumbre en Valladolid). Eso determinaba la existencia de una o dos asas, o la inexistencia de ellas; o que tuviera una base más ancha o estrecha. O el uso para el que iba destinado. Por ejemplo el cántaro de panadero, que más ancho y bajo permitía introducirse en el horno para mantener el agua caliente, tan necesario para la fabricación del pan. O el famoso cántaro de novia, que tiene su propia forma en cada comarca alfarera.

De las seis salas del museo que hay en las dos plantas, una grande se dedica en exclusiva al cántaro de Castilla y León que, por cierto, en el caso de Valladolid se caracteriza por formas que evocan  las ánforas romanas.

MUJERES ALFARERAS

En la mayoría de los talleres artesanos era el hombre el que fabricaba las piezas y la mujer la que las llevaba al mercado. Pero esto tiene una excepción, explica Gabriel Calvo: Zamora. En Moveros o Aliste todos los fabricantes de cacharros eran mujeres que, además, trabajaban de manera distinta. No laboraban sobre grandes tornos movidos por el pie, subiendo y manipulando la arcilla, sino sobre pequeñas mesas -tornos pequeños y bajitos que se movían con la mano- y se sentaban sobre sillas muy bajas o se arrodillaban en el suelo. Además, no modelaban la arcilla como el hombre, sino que se iba construyendo la pieza superponiendo y trabajando pequeños trozos de barro hasta completar el cántaro o la vasija.

LA LEVEDAD DEL BARRO

Mas, otras aplicaciones llegó a tener el cántaro, y muy importante fue la de servir para ahuecar los techos de las iglesias que, de esta manera, permitía que, al fabricar las grandes estructuras de las bóvedas y techumbres, se aligerara el enorme peso de las mismas. Esta técnica ha permitido, al hacer reformas o escarbar en los derrumbes, datar formas y técnicas centenarias de los cántaros.

Y si en el caso anterior la ligereza la aportaba el cántaro, también el maestro alfarero demostraba su pericia fabricando cántaros ligeros. Dice la cultura popular que había cántaros que pesaban más vacíos que otros llenos de agua. Y cierto es cómo hay cántaros que, de la misma capacidad que los demás, parecen hechos de cartón, de extrema levedad. Así lo demuestran los cántaros de la Guancha, de Tenerife que, además, presenta formas que se consolidaron hace más de 2.000 años.

PATRIMONIO NACIONAL

La colección presume de mostrar unas 700 piezas y mantener otras 400 almacenadas, y de ser el único museo de cántaros de agua que hay en España, amén de que ni el importante Museo de Cerámica de Cataluña tiene tanta entidad en cántaros de agua, Dispone la colección de alguna pieza datada en 1890. Tiene, además,  piezas y formas únicas provenientes de centros ceramistas ya desaparecidos en el primer tercio del siglo XX. Piezas cuyo precio alcanza varios miles de euros. Muchas de las piezas de cerámica son muestras únicas y de gran valor histórico y cultural que debían ser apreciadas como un Velázquez y tratar, por todos los medios, que no terminen en un mercadillo compradas por gentes que, casi siempre expertos extranjeros, saben lo que compran y se lo llevan de España, con la consiguiente e irreparable pérdida de patrimonio nacional, concluye Gabriel Calvo.

ALGUNOS DATOS

MUSEO DEL CÁNTARO

LUGAR: Avd. Santiago Hidalgo, 13. Valoria la Buena

VISITAS: Aconsejable concertar visita tel. 983 502 217 y 696 752 579.

CONTENIDO: 6 salas dedicadas exclusivamente al cántaro de agua de toda España

SERVICIOS: Datación y lugar de procedencia de cántaros a particulares.

COLECCIÓN: Propiedad de Gabriel Calvo y Margarita Martínez cedida al Ayuntamiento de Valoria.

WEB: http://www.museodelcantaro.org

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2 comentarios en “MUSEO DEL CÁNTARO, Valoria la Buena

  1. Gracias, Jesús, por tu mirada curiosa que nos descubre rincones realmente interesantes y lo hace con tanta precisión. Y, con respecto a este post, me ha resultado además interesante el dato sobre las mujeres alfareras.
    ¡Felicitaciones por tu blog!

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