CASTILLOS SOBRE EL AGUA

LAS ACEÑAS DEL DUERO DE TORDESILLAS SON OSADOS Y ESPECTACULARES BARCOS DE PIEDRA

Desde la misma plaza de toros de Tordesillas parte, en dirección al río, una ancha calle que permite llegar hasta la aceña o molino del Postigo, cuyos tajamares o proas miran hacia el puente. Se trata de una impresionante mole de piedra de sillería. No es extraño, por tanto, que las aceñas sobre el Duero, y algunas sobre el Pisuerga, se hayan definido con los más variados nombres: castillos,  catedrales,  barcos de piedra o  fenomenales barbacanas.

Con alguna precaución se puede penetrar en el interior de las tres construcciones que componen la aceña del Postigo, y  en el vientre de la misma se ve el imponente esqueleto de piedra en que se ha convertido lo que en el pasado  acogió una fenomenal maquinaria: palas, muelas de gran tamaño  y compuertas o tajaduras.

La aceña es un juego de arcos de medio punto, porque este tipo de arcos se hace casi indestructible, capaz de soportar grandísimos pesos y presiones.  Su fortaleza reside, simplemente, en la piedra clave que cierra el arco que se ha ido construyendo mediante dovelas bien trabajadas. Si algún arco apuntado u ojival se aprecia en las zonas habitables del molino, desde luego en las bóvedas por las que corre el agua, donde se abren los cárcavos y sobre las que se asentaban las palas, todos son de medio punto: fuertes, muy fuertes y resistentes.

Justamente, en el otro extremo del azud se ve otra aceña, de la que, paradójicamente, lo  que  mejor se conserva son  dos enormes ruedas metálicas  semiocultas bajo el puente.

A cuatro kilómetros justos de Tordesillas, en la carretera que conduce a Serrada, al otro lado del puente, está la ermita de la Virgen de la Peña. A escasos metros antes de llegar frente a su fachada, y por la parte izquierda de una especie de canal que viene desde el río hasta la carretera, un escueto caminillo junto a una precaria alambrada, conduce, en escasos minutos, a la aceña de la Peña, muy escondida entre un tupido arbolado.  Formada también por tres cuerpos, ofrece una perspectiva de gran hermosura que le hace digna de compararse con cualquier noble edificio. Por allí se verán algunas piedras de molino. Se trata de un lugar frecuentado por pescadores, y algunas parejas de novios se han venido hasta aquí para hacerse sus fotos de boda.

Hay, finalmente,  otras aceñas por el entorno que  también se pueden visitar: la de Herreros, la llamada Zafraguilla y la del pago de  Osluga.

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