PARQUES DE MEDINA DE RIOSECO

UN LARGO PASEO POR TRES INTERESANTES ZONAS AJARDINADAS DE ESTA CIUDAD SEÑORIAL

 Desde la Avenida Juan Carlos I, un tramo de la carretera que atraviesa  Rioseco de principio a fin,  arranca la calle del Castillo, que apunta hacia la parte más alta de la ciudad. Aquí se puede iniciar un paseo para recorrer los Jardines del Castillo, el Parque Duque de Osuna y los Jardines de la Concha.

 Al final de la calle del Castillo se encuentra el Corro del Asado, donde se alza el Torno, un edificio del XVI levantado junto al desaparecido castillo, que ha servido a los habitantes de Rioseco para diversos menesteres. Fue, originalmente, pósito  -almacén de trigo-; dio cobijo a pobres; durante la II República aquí ensayaban las murgas de carnaval; y tras la Guerra Civil,  un torno recogía a los bebes de las mujeres solteras.

 En el Corro del Asado empiezan los Jardines del Castillo. Su  altitud  ofrece vistas panorámicas de Rioseco y de algunos de sus edificios más significados: desde la única plaza de toros de España de doce lados, en vez de redonda, hasta la torre de la iglesia de Santa María de Mediavilla, que contiene  la Capilla de los Benavente (Capilla Sixtina de Tierra de Campos, se la ha llegado a considerar).

 Ocupan estos jardines el suelo de una fortaleza de la que ya nada queda. Se trata de un lugar un tanto desarmado pero que se compensa con la quietud que respira y el paisaje que despliega a sus pies. Allí abajo se verá la vieja máquina del ferrocarril que unía esta localidad con Valladolid -el famoso tren burra- y una gran escultura de Jesús Capa, artista plástico nacido en Rioseco.

 Buscaremos, a continuación, la bajada hacia el Parque Duque de Osuna a través de las callejuelas que terminan por cruzar bajo la puerta de Zamora.

 No está muy claro si fueron seis u ocho las puertas que llegó a tener Rioseco. Documentos bien informados atribuyen como única puerta defensiva que se conserva de la muralla, la del Arco de Ajújar. Y la puerta de Zamora da salida hacia el Parque Duque de Osuna. Una fuente ornamental que ha reproducido el aspecto que tenía la original, conocida como La Flora,  constituye una referencia destacada de  este viejo parque que exhibe una variada y abundante vegetación.

 Al final del  parque, tras cruzar una puerta flanqueada por dos columnas rematadas con sendos leones, está el monumento conmemorativo de la ballada de Moclín, librada en las proximidades de Rioseco en julio de 1808. Batalla que perdieron las  bisoñas  tropas españolas frente al bien adiestrado ejército napoleónico. La escultura recuerda, sobre todo, la cruenta irrupción de la francesada en la población tras su victoria en el cerro de Moclín.

 La calle Angel Peralta conduce hasta la Plaza Mayor y, desde aquí, una larga y característica calle soportalada, acaso una de las señas principales de la ciudad riosecana, nos devuelve a la carretera que, en este tramo llamada calle San Juan, enfila  hacia León y en cuyo final están los Jardines de la Concha, en la amplia y luminosa dársena del Canal de Castilla.

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