UN PASEO POR LOS MURALES DE SIERRA (y III)

…Y EL CARRO ROJO

Un homenaje a los campesinos que colonizaron el término de La Santa Espina (pedanía de Castromonte) allá por los años 50, y a Blas Pajarero, autor de “Retazos de Torozos”(que encierra un homenaje a los fusilados y enterrados en las cunetas de esos montes cuando aún en la década de los 60 ese asunto ni se mentaba),  configuran un enorme mural que juega con el pinar que hay a su espalda y en el que no falta el carro rojo. “Ese mural es  un símbolo de madre coraje”, dice Manolo.

Santervás de Campos y Melgar de Arriba albergan sendos murales contra las pretensiones que tienen algunas personas de ambos municipios para que en uno de ellos se construya un cementerio de residuos nucleares. (foto cedida por la Plataforma Anticementerio Nuclear Tierra de Campos Viva)

En Piñel de Abajo, junto al bar, de nuevo bajo la firma de Mano Negra,  Manolo  dirigió un mural colectivo que  representa motivos naturales simbólicos (flores, arco iris…) en tonos verdes blancos y negros

En Amusquillo, en las paredes de una bodega a las afueras del pueblo,  Sierra quiso hacer un mural habanera: “un mar en una era de castilla”.

EL SOL, DUEÑO DE LOS COLORES

El centro de personas mayores de Valdestillas decora su fachada con una alegoría del rio Cega (al que antes acudían los domingos muchas familias a pasar el día) en la que domina un bonito tono azulado, tal como se pintó en su momento,  que se mantiene muy bien…  “el azul es el último color en perderse -comenta Manolo-, el que más resiste el paso del tiempo… por una razón, y es que el sol, la luz, es dueño de los colores, que el artista le ha arrebatado,  y vuelve a por ellos: lo primero que se lleva es el rojo, luego los amarillos, más tarde los naranjas y sin embargo los azules aguantan”.

Y en Valladolid hay unos cuantos murales, pero vamos a dejar anotadas las paredes de la calle Juan Mambrilla  -La alegría de la República, “un homenaje a los maestros republicanos”- que ha promovido el Ateneo Republicano y que no ha gustado nada a la autoridad municipal (foto publicada en El Norte de Castilla realizada por Gabriel Villamil); y las  calles Serafín y Oración, en la Rondilla -o como hacer desaparecer con imaginación horrendos paredones-, cuyo resultado se debe al presupuesto municipal por iniciativa de la Asociación Vecinal de ese barrio. También se pueden ver murales en el  patio del centro cívico Bailarín Vicente Escudero, en  la fachada de la taberna La Acequia de la calle Esgueva, y en el vestíbulo del salón de actos de Caja España en la plaza de España.

En fin, también podría hacerse un memorial de pérdidas. Es decir de aquellos murales que algún día nacieron para representar una idea colectiva e identitaria pero que la desidia, las reformas de la paredes, o el mero paso del tiempo, los han hecho desaparecer. Tales son los casos de Villalar de los Comuneros, Serrada, Rueda, Quintanilla de Arriba y Villanueva de Duero.

Resumiendo, agricultores y agricultoras, vecinos y vecinas, ecologistas, maestros y maestras, ayuntamientos, niños y niñas, amigos y amigas…  han ido apuntando parte del itinerario vital de Manuel Sierra a lo largo  de la geografía vallisoletana… él, que es de Babia y que también va sembrando murales por su tierra leonesa.

 

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