CAMINO HACIA TOROZOS CON EL TREN BURRA

Solo hay dos tramos en Valladolid del antiguo tren burra que se hayan acondicionado para el paseo de andarines y ciclistas. Uno, el que une Cuenca de Campos y Villalón.

El otro, que es el que vamos a recorrer en esta ocasión, es el que parte de Zaratán y se encarama hasta los Torozos.

A lo largo de un recorrido de 3 kilómetros, esta Vía Verde va ascendiendo suavemente pero con persistencia desde el asfalto de Zaratán hasta la llanada de Villanubla.

Aprovecha el trazado del tren burra que desde 1884 hasta 1969  unió Valladolid con Medina de Rioseco y se prolongaba hasta Villalón, con dos ramales que llegaban hasta Palanquinos, ya en León, y Palencia capital. Este último trazado se  puso en servicio en 1912. El ramal de Palanquinos partía de Rioseco y el de Palencia, por Villada, desde la estación de Villalón.

El tren burra ha dejado un legado de construcciones ferroviarias que no se conserva adecuadamente, pues sus numerosos puentes, pontones y estaciones han tenido una desigual suerte y, desde luego, ya  no hay tramo alguno con tendido ferroviario. Pero este tema lo dejaremos para mejor ocasión.

Nos centraremos en la larga y ancha trocha que en su día se trazó en las laderas de Torozos para permitir que a trancas y barrancas las pequeñas máquinas de vapor sudaran para remontar el desnivel (todavía hay quien recuerda que  en este tramo en ocasiones los viajeros se tenían que bajar y empujar los vagones de tren  pues  no siempre conseguía subir por sus propios medios locomotores).

El tramo que ha recuperado el municipio de Zaratán se inicia en la parte alta del pueblo, justo debajo del viaducto que en su día servía para salvar la trinchera ferroviaria. A partir de este momento una pista bien compactada se pega a las laderas de Torozos y va dejando el valle a la izquierda del recorrido. Un valle agradable en cualquier época del año aunque es sin duda más interesante en los meses que median entre la primavera y el otoño. Un valle que se tiñe de verde para tornarse en amarillo brillante una vez que las cosechadoras han dado buena cuenta del cereal.

Por un lado de la vía verde seguimos una ladera abundante en encina y pino, y por el otro, por debajo del nivel del recorrido, tierras panaderas  y, en lo alto, las vargas que delimitan el perímetro de Torozos.

Una enorme construcción tapiada a cal y canto indica, ya arriba, el final del tramo recuperado por Zaratán, no obstante merece la pena seguir un poco más por un camino bien marcado hasta que al fondo Villanubla advierte de su presencia.

La vuelta se puede hacer por el mismo sitio, pues no aburre repetir recorrido dado que la vista que se abre por delante apunta matices diferentes, entre ellos la observación del barrio de Parquesol de Valladolid y otras partes del caserío de la capital. No obstante se puede retornar también por el camino que discurre por el vallejo que hemos ido viendo todo el camino.

¡Ah! por la estación, en lamentable estado ruinoso,  no se pregunten mucho pues solo podrán verla semi oculta en medio de una destartalada instalación junto a la carretera de León.

Anuncios

Deja aquí tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s