MIRADOR CON LEYENDA

Una pequeña caminata hasta el pico  Uris salvando sus faldas conocidas como La Urnia, nos lleva a un lugar con alguna mágica leyenda y ofrece uno de los paisajes más inmensos sobre Valladolid.

Para llegar hasta él hay que tomar la carretera que lleva de Renedo a Villabañez, y caben varias posibilidades: coger la vieja carretera aún transitable que sale a la izquierda nada más comenzar la cuesta y dejar el coche junto a una trocha (senderillo) que  hay cuando está a punto de desaparecer el asfalto; o llegar hasta arriba del todo por la carretera y dejar el coche en la entrada de un camino que conduce hacia la gran antena que se ve a la izquierda. En  uno u otro caso, y ya pie a tierra, a  continuación hay que seguir un senderillo bien marcado en el cantil del páramo y, por pura intuición, caminar en dirección a Valladolid.

Desde el pico Uris, que se eleva 849 metros, se ve la inmensa planicie sobre la que Valladolid se ha desparramado, y el final del valle de la Esgueva, que aquí es completamente ancho y abierto camino a disolverse en el Pisuerga.RENEDO URIS 2

Pero el lugar ofrece una leyenda que alimentó el arqueólogo Federico Wattemberg  en su libro  “La región vaccea” al advertir sobre la posibilidad de que en este punto hubiera un asentamiento vacceo. Cierto es que la altitud y posición que ocupa el Uris le hacen estratégico en el control de una vasta extensión circundante (el valle del Pisuerga), incluido el valle de la Esgueva por el que vacceos, romanos, visigodos, musulmanes y señores feudales cristianos transitaban cuando se trataba de reconocer o dominar las vastas tierras trigueras del Pisuerga y los valles norteños burgaleses y sorianos. El valle del Pisuerga siempre estuvo muy “concurrido” (había abundante agua: ríos y fuentes –fundamental para cualquier asentamiento humano-, un clima benigno, bosques que proveían de madera, caza y otros alimentos, y extensas zonas cultivables), por eso fue un lugar al que los romanos tuvieron aprecio y deseos de dominio. Y luego los visigodos: dos de los principales yacimientos arqueológicos visigodos están en Piña de Esgueva y Amusquillo… y el quizá mas importante en Simancas.

Desde luego, el Uris no solo da un punto privilegiado de observación del valle del Pisuerga vallisoletano y de la Esgueva, sino un lugar imprescindible para controlar los movimientos que vayan o vengan por el páramo. No es de extrañar, por tanto, que con castro o sin él, el pico Uris fuera un enclave estratégico. Porque el nombre de “pico” a buen seguro no vendrá solo de su carácter de altura sino, sobre todo, porque es una verdadera proa de barco que sobresale de páramo para asomarse a los valles circundantes. De hecho, una parte del camino que recorremos irá verdaderamente alomado de tal manera  que parece que caminamos sobre el lomo de un potro.

Unas pequeñas formaciones rocosas en lo alto del pico avalan la posibilidad de alguna pequeña fortaleza, mas tales calizas más bien parecen formaciones naturales propias del páramo Montemayor-Campaspero al que nos hemos encaramado.

No es fácil encontrar en la toponimia, no solo vallisoletana sino española, referencias de los nombres Uris y Urnia, pues  los tres o cuatro  lugares en que se anota la palabra Urnia hacen referencia a lugares en cuesta, a vargas o cotarras. Y de Uris no hay rastro.

En cualquier caso, sostienen los lugareños que es un lugar único para observar, durante el atardecer de la luna llena de agosto, la bella coincidencia del sol y la luna en un mismo plano del horizonte.

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