OSADAS CONSTRUCCIONES

Llama la atención la diferencia de tamaño y fortaleza de los molinos del Duero respecto a los que, más pequeños y livianos, se levantaron en los cauces del Cega, el Adaja, el Valcorba o el Trabancos, por ejemplo. Los del Duero, y los del Pisuerga, tenían que vérselas con corrientes muy caudalosas y potentes. Estas aceña, que pueden estar formadas por dos, tres y hasta cuatro cuerpos, tienen una  forma  casi idéntica a la de un resistente barco: una proa o tajamar que corta en dos el agua, y una popa o espaldón de gran altura que imprimen una fenomenal solidez a todo el edificio, que tenía que soportar la fuerza giratoria de palas de varios metros de diámetro capaces de mover grandes piedras de moler. Alguna de estas aceñas mudó su producción harinera por la generación de energía eléctrica. De ahí la  frecuente recurrencia a intentar convertir estas viejas y resistentes construcciones en osadas construccionesminicentrales eléctricas. García Tapia y Carlos Carricajo, que bien conocen los molinos de Valladolid, describen las aceñas como los edificios hidráulicos más osados y espectaculares que se levantaron en Castilla y León en la Edad Media, cuyos constructores demostraron dominar una tecnología importante. Y ciertamente impresionan, pues sus pétreas proas tienen que hacer frente a la caudalosa corriente del Duero. Además, las aceñas debían ser capaces de resistir las espectaculares embestidas de las riadas y crecidas que cada año las anegaban de troncos y barros.

 

 

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