CLAUSTRO SENCILLO Y SORPRENDENTE

El Convento y Museo de Santa Isabel, en Valladolid,  es un lugar de clausura abierto al público que ofrece estancias, mobiliario y piezas de arte realmente curiosas.

Todo el edificio, que se empezó a construir en el primer decenio del XVI, se levanta asomado a un claustro gótico que muestra una variedad casi infinita de celosías. Antes de que las tropas napoleónicas destruyeran la segunda planta del claustro, 120 celosías ocultaban a las religiosas clarisas de las miradas indiscretas. No obstante su belleza no ha disminuido un ápice.claustro del convento de santa ana

En torno a este claustro se organiza una visita a capillas, habitaciones, coros, escaleras, pasillos y pequeñas salas museísticas que la precariedad de medios materiales y humanos para su mantenimiento ha obrado el milagro de la  sencillez. Su visita es una de las pocas posibilidades que hay de ver con detalle y detenimiento el interior de un convento de clausura con el  consiguiente “capital” de arte que, de una forma u otra, han ido acumulando a lo largo de siglos. Todo ello forma un conjunto presidido por la austeridad pero,  atención a los detalles, no faltarán muestras de gran valor arquitectónico, histórico y artístico.

En la parte más propiamente museística, una vitrina en forma de cuadro ofrece un abigarrado conjunto de frutas y flores realizadas en tela y cera policromada. Confeccionado en el siglo XIX por la madre Eloysa Bayona es el anticipo de algunas curiosas piezas. Aunque en otras dependencias no faltaran tallas de Juan de Juni (quizá de las mejores realizadas por este escultor) representando a san Francisco de Asís, como las que se verán en la capilla mayor y en la capilla del doctor Espinosa, en esta sala abundan cuadros de factura anónima, otros atribuidos a Juan Imberto, la escuela de Felipe Gil de Mena y a Diego Valentín Díaz.  Cuadros y figuras trabajadas en los siglos XVI, XVII y XVIII en madera policromada, lienzos, bordados, e incrustaciones de oro y plata. Entre ellas, una pequeña Magdalena Penitente de madera policromada.

Sobre la rejería de una capilla se muestra el escudo de la casa del doctor don Francisco de Espinosa. (En la fotografía, detalle de la reja).reja de la capilla del doctor Espinosa, en la que también hay azulejos del siglo xviiEn ella se podrá apreciar otra pieza de Juan de Juni, una soberbia rejería y, sobre todo, un alto zócalo y banco corrido confeccionado con extraordinaria azulejería vallisoletana. Pero no será este el único lugar donde se podrán ver notables muestras de azulejos del siglo XVI, quizá cocidos en cerámicas de la calle Santiago.

El coro de la iglesia permite al visitante sentarse en la sillería de nogal y ver un  facistol (mueble en el que se apoyan los enormes libros de rezos y cánticos de las monjas) y, sobre todo, un tenebrario del XVIII, que no es sino un gran candelabro triangular con quince velas que en determinados oficios de Semana Santa se van apagando sucesivamente para recordar la agonía y muerte de Cristo.

En fin, otras muchas piezas y habitaciones curiosas se encontrará el visitante, como aquella donde el médico recibía a las monjas.

Datos de interés para visitar este convento: LUGAR: Encarnación 6, Valladolid (aunque se accede por la capilla en calle Santo Domingo de Guzmán). VISITAS:   sábados de 11 a 13; para visitas concertadas hay que llamar al  teléfono 983 352 139. Entrada, 3 euros.

 

 

 

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