LOS LUGARES DE LOS DIFUNTOS

Tiene la ciudad de Valladolid algunas interesantes referencias que ilustran sobre  antiguos enterramientos.

Y en busca de estos vamos a pasear por la ciudad. Parece una propuesta lúgubre, pero en absoluto lo es y, sin embargo, nos lleva por lugares interesantes de la historia y el urbanismo vallisoletano.

Frente al restaurante acristalado sito en el paseo central del Campo Grande, hay en el suelo unas pequeñas chapas metálicas que señalan el lugar de un enterramiento judío. Era en su día cementerio extramuros que debió estar en uso hasta el siglo XV. Cuando se remodeló el paseo central de Campo Grande se localizaron restos óseo repartidos por 78 enterramientos. Pero los arqueólogos calcularon que se traba de un cementerio que bien  podría haber albergado  un millar de cuerpos.enterramiento judio 2-crop

Un sencillo texto del poeta granadino del siglo XII, Mosheh Ibn Ezra sirve para honrar la memoria de aquellos vecinos judíos que, hasta la intolerancia religiosa del siglo XV convivieron, en Valladolid, con moros y cristianos: “Son tumbas viejas, de tiempos antiguos/en los que unos hombres duermen el sueño eterno/No hay en su interior ni odio ni envidia/ni tampoco amor o enemistad de vecinos/Al verlas mi mente no es capaz/de distinguir entre esclavos y señores”.

Y nos dirigimos hacia la iglesia de El Salvador, en la plaza con ese mismo nombre. En el crucero, a la derecha, está la capilla de San Juan Bautista. En el subsuelo, visible a través de unas planchas de metacrilato, se verán tumbas de un camposanto que se extendía alrededor de la ermita de Santa Elena, del siglo XIII, sobre la que se edificó la actual iglesia de El Salvador. Por cierto, en esta capilla, hay que recrear la vista con un magnífico retablo de muy de principios del s. XVI de la escuela de Amberes.

Desde este lugar nuestros pasos se encaminarán hacia la Casa del Estudiante, en la calle Real de Burgos. En su jardín, que no es otro que el que da acceso al palacio de Congresos Conde Ansúrez (se puede ver desde la calle aunque esté cerrada la casa del Estudiante), se localizaron los restos de la “maqbara” musulmana de Valladolid. Es decir, el sitio donde, también extramuros, estaba el cementerio de los seguidores del Corán. Es un enterramiento que existió durante los siglos XIII y XIV y que se documentó en 1990, en el transcurso de  unas obras de rehabilitación del edificio. Los restos óseos estaban según el rito musulmán: con el rostro vuelto hacia la ciudad santa de La Meca. Este espacio formaba parte de lo que luego llegó a ser el inmenso Prado de la Magdalena.

Del término maqbara viene la actual palabra macabra.

De aquí estamos a no mucha distancia del actual cementerio municipal. Construido en 1833 en aplicación tardía de la orden de Carlos III para que se construyeran cementerios fuera de las poblaciones y dejara de enterrarse en las iglesias. El cementerio es un lugar muy interesante en el que merodear por entre las tumbas más antiguas, lo que nos depara una lección de historia local. Pero no vamos a tratar de esto ahora, sino que vamos a dirigirnos hacia la explanada, bastante abandonada, que acoge los enterramientos de aquellos que, aun siendo creyentes, prefirieron dejar constancia de sus prácticas masónicas: unos triángulos o sencillas columnas de piedra o metal advierten que estamos ante enterramientos de quienes practicaban la masonería. Es fácil localizar el enclave,  a mano derecha  apenas terminada la zona más antigua del cementerio.cementerio masones

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3 comentarios en “LOS LUGARES DE LOS DIFUNTOS

  1. Me gustan los cementerios . No soy macabro pero en ellos se respira tranquilidad y recibes algo de la paz de los que ya no están ni aquí ni en las tumbas donde solo hay materia inorgánica , pero si su recuerdo . Y te vuelves más humilde.tenemos poca cultura de la muerte . Somos egoistas , es normal , no queremos que nos dejen los seres queridos , pero tenemos demasiado miedo a nuestra propia muerte . ¿ Acaso no se la puede mirar como una posible aventura ?. Una gran aventura. Dejemosnos de cielo y de infierno . Pero algo tiene que haber y puede ser apasionante. Me gustan los cementerios discretos y poco ostentosos . Esos prados escoceses en medio de la ciudad , paseables y con bancos , con cuidado cesped y sencillas lápidas seculares. No me gustan los panteones y las estatuas imponentes de los ricos . Si las cruces sencillas de los pobres.

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