ESCULTURAS ÍNTIMAS (y III)

En esta ocasión, nuestro tercer paseo nos llevará por todo el centro de Valladolid buscando espacios más recogidos en los que se han instalado sencillas y variadísimas esculturas.

Partiremos de la Plaza Martí y Monsó o de la Comedia,  o del Coca, que de todas estas formas se conoce. Un personaje con maleta y paraguas nos advierte que estamos frente al lugar donde estuvo el Corral de Comedias de Valladolid desde el siglo XV hasta el siglo XX. Luego se construyó el cine Coca, que tampoco está. Este personaje, es El Comediante, de Eduardo Cuadrado e instalado en 1996.

Y una fuente, del mismo año, acoge las Sirenas, de Concha Gay.CONCHA GAY

Como mejor se quiera iremos hasta la plaza de la Rinconada. Frente a la parte trasera del Ayuntamiento está la fuente de Los Colosos: de Pedro Monje y fechada en 1996 es una de las esculturas más fotografiadas de Valladolid por los visitantes. Y no es para menos,  unos atraídos por la desnudez de los forzudos y otros por el conjunto, que ciertamente es muy bello.

De aquí hasta la Fuente Dorada solo media un pequeño trecho en el que no debe pasar desapercibido el callejón de San Francisco, que reproduce(más o menos) la antigua fachada del convento de San Francisco, que si no mediara el edificio sobre el que se asienta el bajorrelive, se vería desde aquí a la altura aproximada de donde ahora está el cine Zorrilla. La ejecución de esta composición es de Sousa González y Amador Fiz.

De esta fuente, la más popular de Valladolid (no la actual, no) pero no la más antigua, enclavada en el corazón histórico de la ciudad, solo cabe decir que lo que vemos es el enésimo resultado de la enésima reforma de la plaza. La fuente y las esculturas son del ya fallecido arquitecto González Poncio y se levantó en 1998.

Indicaré a continuación  casi de corrido las siguientes etapas del paseo: calle Núñez de Arce  9, donde está la Fundación Segundo y Santiago Montes, en su jardín Odiseo, de Jorge Oteiza; camino de la calle Fray Luis de León y a la altura de su intersección con la de Francisco Javier Martín Abril, la columna que recuerda a los dos hermanos jesuistas Segundo y Santiago Montes asesinados en El Salvador en 1989… y un Arlequín Sentado (1998), de Ángel Membiela; en la Plaza de Santa Cruz, en el jardincillo pegado al edificio rectoral se ha reubicado el monumento a los Reyes Católicos de Antonio Vaquero (inaugurado por Franco en 1969 antes estuvo en La Rosaleda y frente al palacio de Congresos Conde Ansúrez –detrás de Chancillería-).

La Plaza de la Universidad está presidida por el Monumento a Cervantes (1877), de Fernández de la Oliva. Esta escultura tiene una larga historia sobre cómo se sufragó y donde finalmente fue erigida… Pero es otra historia.

Ya vamos concluyendo, y lo haremos caminando hasta la fachada del Teatro Calderón, frente a ella, el Homenaje al Imaginero (2003) de Jesús Trapote. Y subiendo hacia la plaza de San Pablo llegaremos  al monumento a Felipe II, una copia del original de los  León y Pompeo Leoni (este  último hijo del primero)  fundida en 1964 por Coullaut Valera.

Y qué mejor lugar para concluir este paseo por entre esculturas, que el Museo Nacional de Escultura, en cuya fachada nos recibe Lo profundo es el aire, del maestro Chillida, instalado en 1982 en homenaje a Jorge Guillén.

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