UN PASEO CON LOS RUCHELES

Rucheles es el apodo gentilicio con que se nombra a los naturales de Quintanilla de Arriba. El origen de tan curioso nombre se remonta al siglo XIX, en el que sucedió lo siguiente: durante la Desamortización, al anunciarse la subasta de una parte del monte de la localidad, se comisionó a unos vecinos para que en nombre de todos pujaran y se quedaran a toda costa con el monte. Comenzada la subasta, los de Quintanilla de Abajo hicieron una fuerte puja que inmediatamente superaron los de Arriba, por lo que alguien del público exclamó: “Joder, estos de Quintanilla ni que fueran los rucheles”, en alusión deformada al apellido de los ricos banqueros alemanes Rotchild. Los de Quintanilla de Arriba se quedaron con el monte y con tan curioso gentilicio.

Gentilicio que un puñado de vecinos y vecinas del pueblo han tomado para dar nombre a una asociación empeñada en defender el patrimonio tradicional y paisajístico de su municipio.

Pues bien, con Los Rucheles vamos a subir al páramo que linda con el término de Manzanillo: una excursión a pie de apenas dos horas. Del pueblo se toma dirección a la ermita para pasar por encima de las vías de Ariza y bajo la carretera. Nos orientamos mirando a una especie de amplio mirador natural sobre el valle (Miralbueno) y dejando a la derecha las empinadas laderas de un picón (Las Peñas) al que acabaremos por llegar. Nos advierte que vamos por buen camino el que pasemos cerca de una cierta angostura formada por una pronunciada cárcava (escorrentía profunda labrada por el agua).

Una vez arriba es fácil que ya a nuestra derecha veamos una cruz en las Peñas (a la que luego iremos), que en el pueblo las conocen como las de Roldán.rucheles 1

Pero antes seguiremos por los linderos de las tierras buscando unos antiguos corrales de pastor. No hay pérdida pues están en la parte más alta… su localización, sencilla, queda a las buenas ganas de caminar y explorar el terreno.

Estos corrales, con su chozo, fueron reconstruidos por la asociación de Los Rucheles. Así que el caminante no solo no debe quitar piedra alguna, sino mejor añadir algunas que contribuyan a mantener levantado el chozo y los corrales.

De aquí iniciamos la vuelta al pueblo, y para ello iremos a buscar la cruz que antes he citado. Pero antes hay que asomarse a los cortados que tenemos a mano izquierda y bordearlos por arriba hasta el punto en que terminan: es el momento de descender con cuidado pegado a la pared y bordearla por abajo para ver una obra de arte: Sutura. Se trata del “cosido” de una de las  grietas de la peña que ha llevado a cabo el joven artista de Quintanilla Lucas Redondo Carazo.rucheles 2

Y de ahí a la cruz: una espléndida panorámica sobre el pueblo y el valle del Duero.  Ya solo nos queda descender por cualquier lugar que nos permita regresar a Quintanilla.rucheles 3-crop-crop

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