EL FESTÍN DE LAS RAPACES: EL SOTO DE MEDINILLA

El estío de las campiñas y páramos vallisoletanos es especialmente caluroso. Por eso puede ser una buena estación para prestar especial interés a ríos, embalses y  canales: su mera presencia ya aporta sensación de frescor y, además,  la naturaleza se muestra con todo su vigor, tanto la flora como la fauna propias de ríos y riberas.

Así que a lo largo de las próximas semanas propondré  paseos en los que el agua sea  principal protagonista.

Hay en el entorno inmediato de la ciudad de Valladolid un lugar extraordinario por su importancia arqueológica: el Soto de Medinilla.  Se trata de casi una isla que conforma la enorme herradura que hace el Pisuerga en este lugar, a la otra orilla de la parte de atrás de la fábrica de Tafisa, en la carretera del barrio de La Overuela.

Es un lugar descampado, en buena parte labrado, de gran extensión en el que una de sus terrazas que asoma al Pisuerga guarda los importantes vestigios de la cultura inmediatamente anterior a los vacceos y que se sitúa en el  periodo de  la Edad del Hierro. Hablamos, más o menos hablamos  del siglo VIII a.C.

Lo cierto es que en él y en su entorno habita una rica y variada fauna, especialmente de aves rapaces,  que vive de la abundante población de roedores, reptiles y otros animales que tienen su morada en el Soto.1

Para una buena observación es recomendable coincidir en horas en las que las aves están especialmente activas. Por ejemplo, en esta época, en torno a las siete de la tarde  es fácil observarlas en su plenitud cazadora (desde luego  unos prismáticos sencillos y una guía elemental de aves ayuda a distinguir las especies, entre las que predomina el milano –en el cauce del Pisuerga no es difícil ver algún cormorán o alguna garza-).

Iremos a buscar un punto de observación partiendo desde la dársena (en la avenida de Gijón) por la margen izquierda del Canal de Castilla, cuyo primer tramo del  recorrido tendremos que hacerlo  por la calle Canal.

Desde este lugar haremos un completo paseo por lugares emblemáticos del Canal, y si el sol aprieta, el camino coincidente con el barrio de La Victoria se puede hacer bajo la sombra del abundante arbolado de la extensa zona ajardinada que se conoce como “Jardín Botánico”. Nuestro paseo tendrá como destino  el puente de piedra que hay en la carretera de La Overuela, frente al Soto de Medinilla (allí donde el Canal y el Pisuerga casi se tocan).

En total, entre ida y vuelta, apenas un par de horas, disfrutando de lo que el canal y su nos ofrecen.

2

Dársena del Canal de Castilla en la Avd. de Gijón.

3

 

Indicadores de las Rutas de Gran recorrido (GR) 89 y 30: Canal de Castilla y Torozos, en el edificio principal de la dársena.

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Una gran “chopa” junto al puente de madera sobre el Canal (barrio de la Victoria).

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Mojón señalizador de las distancias a Rioseco y Alar del Rey.

 6

Puente de la esclusa 42

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3 comentarios en “EL FESTÍN DE LAS RAPACES: EL SOTO DE MEDINILLA

  1. El lugar es muy interesante, pero la concentración de milano negro (Milvus milvus) no se debe a que están de caza sino a que en esa zona hay una colonia con varias decenas de nidos de esta rapaz. Los milanos negros no son muy cazadores que se diga, prefieren comer carroña o animales heridos. La gran mayoría de aves de esa colonia comen en el vertedero y por eso se les ve pasar al alatdecer por el barrio de la Victoria, cuando se dirigen de nuevo al emplazamiento del nido. Y a esa hora comienzan a ciclear y planear en grupo en torno al lugar donde están ubicadas las plataformas, lo cual es habitual en las colonias de milano negro. En cuanto a los cormoranes son invernantes en su mayoría (alguno se ha visto en verano) y en esa zona hay un dormidero comunal también con decenas de individuos.

  2. Gracias Jesús por acercarnos a lo más intimo y desapercibido de nuestra tierra.
    Tengo la gran suerte de ser testigo directo de la vida salvaje de nuestro río aguas arriba del Cabildo, y puedo asegurarte que tenemos una gran riqueza que vive ajena a la ciudad al igual que la ciudad vive ajena a esos seres.
    No solo milanos, garzas y algún cormorán pueblan el Soto y alrededores, también cernícalos y algún águila culebrera. Amén de anfibios autóctonos y por desgracia, también otros invasivos.

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