UN RINCÓN INSÓLITO EN EL VALLE ESGUEVA

A las afueras de Encinas de Esgueva, cerca del castillo y donde la carretera apunta a los Piñeles, comienza un camino blanco que en kilómetro y medio  conduce hasta el embalse de Encinas.

Al final de esos 1.500 metros, nos recibirá una remansada lámina de agua verdiazul que transmite una plácida sensación de sosiego y que no es de esperar en este apartado rincón del Valle Esgueva. Un camino  que bordea todo el embalse, y que puede completarse en unos 50 minutos, permitirá ver colonias de ánades y, con seguridad, alguna abubilla que, en vuelo, despliega un plumaje de hermoso colorido anaranjado y negro. También se anota la presencia de abejarucos, cormoranes,  fochas, y gaviotas reidoras en el invierno. La masa de agua, muy atractiva para la pesca, acoge percas, grandes barbos y carpas.0

En la cola del embalse medra una frondosa chopera en estado casi salvaje.  Y según se va caminando hacia ella, aumenta la presencia de la encina que justifica el nombre del pueblo y de algunos pagos del entorno. Por alguna razón no muy bien explicada, se insiste en aplicar a Valladolid el carácter de clima continental puro cuando en realidad es el clima mediterráneo continental lo que le caracteriza. Eso permite la presencia de encinas y olivos que son tan característicos, aunque a veces escasos,  de la provincia.

Como a la mitad del embalse, una sombreada arboleda se ha constituido en un lugar idóneo  donde pasar un día  al aire libre.  Se ha habilitado con bancos y mesas y una pequeña playa facilita  un prudente y refrescante baño. En verano está abierto un bar y un camping.

El recorrido es muy apropiado para hacerse caminando, o si se hace en bici se puede alargar saliendo por la cola del embalse: continúa un camino y en su primera curva hacia la izquierda sube una cuesta no muy pina que lleva hasta la carretera de Roa. Unos chozos y corrales de piedra antes de alcanzar la citada carretera dan fe de una intensa actividad pastoril en el pasado.

Este embalse es el punto final del sendero de gran recorrido GR 27 que por todo  el Valle del Esgueva viene desde Valladolid. Aunque el Esgueva nace en tierras burgalesas (Sierra de la Demanda) pocos ríos como éste se consideran tan vallisoletanos.

El embalse de Encinas se construyó en 1947 y es, acaso, junto con el  de La Santa Espina, el más pequeño de todos los construidos en la cuenca del Duero (apenas medio hectómetro cúbico de capacidad). Nació por la iniciativa de una Comunidad de Regantes y ese único destino de riego tienen sus aguas.

Un consejo, no marcharse de Encinas sin echar al un vistazo al impresionante castillo de los Aguilar, del siglo XV, en cuyas esquinas de las torres se reproduce el escudo de aquella familia.

 

1

Arranque del camino que conduce al embalse

 

 2

El embalse permite practicar el baño y actividades lúdicas en el agua

 

 3

Chozos junto a la carretera de Roa

 

 4

Castillo de los Aguilar

 

Anuncios

Deja aquí tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s