PUENTE MAYOR: UN PUENTE DE LEYENDA

A lo largo de las últimas semanas, y en relación con los artículos en los que aparecía el Pisuerga, algunas personas se han interesado por conocer algo más sobre el puente Mayor.

La fecha de construcción de este puente no es posible datarla con exactitud, pero  parece demostrado que comenzó a edificarse a finales del siglo XI y que probablemente se deba al impuso de la Condesa Eylo, esposa del Conde Ansúrez.  Lo cierto es que su construcción es posterior a la de los puentes de Cabezón y Simancas. No obstante, su aspecto general actual se debe más bien a una construcción de hacia los siglos XVI-XVII

Sí sabemos que a lo largo de su historia ha tenido numerosas obras de modificación y reparación (s. XVI, XVII y XVIII), lo que permite afirmar que el actual puente Mayor no es exactamente el que se levantara en los tiempos de la Condesa. De hecho, alguno de los ojos del puente muestra que ha tenido importantes obras de ensanchamiento.

Necesitó obras de restauración tras la Guerra de Independencia, pues los franceses en su huída de la ciudad en dos ocasiones volaron tramos del puente.0

También a finales del XIX  se acometió una importante obra para  ensanchar y enrasar  el tablero, lo que transformó su aire original que tendría, seguramente, un aspecto alomado típico de los puentes medievales. En estas obras perdió los pretiles históricos de piedra adornados con bolas.

Pero no solo el aspecto del puente ha tenido cambios, sino también su nombre, pues que, conozca, el actual de Mayor (se supone que se debe a que el Pisuerga era conocido como río Mayor para distinguirlo de la Esgueva –río menor-) se ha consolidado no sin que también se haya citado en el siglo XVII cono puente del Emperador, y en el mapa de la provincia de Valladolid de Tomás López (1779) se anota como puente del Berrocal.

En el imaginero popular nada se considera tan complicado, y casi mágico, como la construcción de un puente y que, además, se sostenga sin venirse irremediablemente abajo. Esto contribuye a que circulen leyendas sobre cómo llega a construirse un puente. Y el Mayor también tiene las suyas.

El relato de ellas lo haré siguiendo el libro de Javier Burrieza titulado Guía misteriosa de Valladolid (La editorial de Urueña SL, 2009).

La primera de las leyendas cuenta que en el transcurso de uno de los viajes que hizo el Conde Ansúrez, la Condesa Eylo manifestó su deseo de contar con una vía adecuada para cruzar el Pisuerga sin depender de los vados. Por eso ordenó a su esclavo musulmán Mohamed que construyese un puente (suponemos que tendría conocimientos de arquitectura). Esto lo aprovechó el esclavo para vengarse de sus señores, que se oponían a sus amores con otra esclava llamada Zaida Fátima. Su personal venganza consistió en construir un puente tan estrecho que solo pudiera ser atravesado por un número escaso de personas, y así quedar la población a merced de los enemigos si aquella tuviera que replegarse. Cuando don Pedro Ansúrez regresó se encolerizó y ordenó ensanchar el puente a un desconocido peregrino que resultó ser don Hugo de Moncada, un conde que también estaba prendado de Zaida. En premio recibió los parabienes para  la boda con la esclava (no sin que antes esta se convirtiera al cristianismo, claro está), quedando de esta forma desairado Mohamed.

Pero, sin duda, la leyenda más interesante es aquella que atribuye su construcción a la acción del diablo. Hace referencia el autor del libro a un relato de Antonio Martínez Viérgol (1892), que sitúa los acontecimientos en el siglo XI –tiempos de Alfonso VI-.

Es el caso que según esta leyenda, un joven perteneciente al linaje de los Tovar estaba enamorado de una muchacha llamada Flor, que vivía al otro lado del río. Una tarde que el joven Tovar se dirigía al encuentro con su amada, se interpuso en su camino uno de los Reoyo, linaje opositor al de los Tovar. Ambos comenzaron a luchar con sus espadas, hiriendo el Tovar al Reoyo. Caído este en el suelo, el Tovar intentó cruzar el río en una barca. Se desató una tormenta que dañó su embarcación. Comenzó a blasfemar llegando a invocar al demonio y prometió a Satanás  entregarle su alma si le ayudaba en aquella situación. El río comenzó a escupir espuma mostrando la figura del diablo (el relato original dice que Satán surgió de un abismo que se formó en el río) que, en breves instantes, tendió un  puente sobre el Pisuerga para que el joven  pudiera cruzar el río. Cuando alcanzó la otra orilla, Flor, su amada, estaba muerta y su cuerpo calcinado…. Y el apuesto Tovar se volvió loco.

En fin, cosas que pasan cuando te alías con el diablo.

1 siglo xviii

El puente mayor en el siglo XVIII, en el que todavía conservaba los pretiles decorados con bolas y la puerta de acceso en la parte del actual barrio de la Victoria

 2

Uno de los ojos del puente en el que se aprecia el  recrecido de su anchura

 3 vallisoteum

El puente en una perspectiva desde el barrio de la Victoria. Este era un lugar concurrido, pues daba acceso al palacio de verano de la corte (Palacio de la Ribera) y al monasterio de Nuestra Señora de Prado (actual Consejería de Cultura), además era lugar de salida hacia poblaciones que abastecían la ciudad: Cigales, Tierra de Campos, etc. (imagen tomada del blog Vallisoletum)

 4 javier burrieza

Ilustración de la leyenda sobre la construcción del  puente por el diablo, incluida en el libro de Javier Burrieza

Anuncios

Deja aquí tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s