UN PASEO TRAS EL RASTRO DE COLÓN

Cristóbal Colón está íntimamente ligado a Valladolid pues, entre otras relaciones que tuvo con la ciudad, fue donde falleció.

Colón fue un personaje misterioso desde su nacimiento hasta su tumba: ni se sabe donde y cuando nació, ni como era su rostro,  ni en qué lugar se encuentran sus restos mortales (reproduzco uno de los variados retratos que se conocen) .

El misterioso navegante pasó al menos tres veces por Valladolid, y propongo un largo paseo siguiendo los principales lugares tanto de su presencia contrastada como de hitos que la ciudad levantó al hilo de su memoria.

El antiguo monasterio jerónimo de Nuestra Señora de Prado (hoy sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León –Avd. Salamanca-) será el principio de nuestra larga e interesante ruta urbana. En el monasterio, del siglo XV con importantes reformas del XVII y XVIII,  pernoctó Colón el 11 de agosto de 1486, donde, camino de Medina de Rioseco, el navegante explicó su proyecto a los monjes.00

Desde el monasterio nos encaminamos hacia el grupo escultórico de la plaza de Colón, que rememora su gesta descubridora. Obra del escultor Antonio Susillo fue Erigido en 1901,  además de elementos alegóricos, reproduce algunas escenas de la vida de Colón.

Nuestro siguiente destino será la plaza Mayor, y forzoso es ir a los soportales del Teatro Zorrilla, pues unos metros por delante de su fachada, una placa en el suelo nos recuerda el lugar donde falleció el navegante: el desaparecido convento de San Francisco. Y fue en aquel convento donde se depositaron sus restos mortales el 20 de mayo de 1506, tras el agravamiento de su salud que lo pasó en algún lugar de la ciudad (que no fue en el sitio donde señala una placa junto al Museo de Colón). Colón fue ingresado en el convento que a la sazón, como otros conventos de la ciudad, ejercía de hospital. Una vez fallecido fue enterrado en una capilla que pertenecía a la familia de su ya citado amigo Luis de la Cerda. Tres años más tarde, sus restos salieron camino de Sevilla por expreso deseo de su hijo Diego… y desde entonces se inicia el misterio sobre donde reposan los restos del descubridor, honor que también lo reclama la República Dominicana.

Por la plaza de Fuente Dorada Colón paseó algunos días de su mes de estancia en la ciudad, allá por el verano de  1496. No se conoce donde residió durante ese tiempo, pero es probable que lo hiciera en un pequeño palacio que en la calle Teresa Gil tenía su amigo y protector Luis de la Cerda. Es el caso que su estancia fue preparatoria para un encuentro con la corte, y Colón aprovechó para comprar un rico ajuar que le permitiera presentarse con dignidad y decoro ante los Reyes Católicos tras su segundo viaje desde América. Gastó sus buenos “cuartos” en diversos comercios de la plaza de Fuente Dorada donde jubeteros,  sastres y zapateros tenían sus talleres.

Nuestra siguiente meta será el Museo de Colón. En otro momento le visitaremos, pero ahora nos detendremos en una placa que hay en el patio del mismo: “Aquí murió Colón”. Esta placa se instaló en este lugar en 1866, siguiendo las indicaciones de algún cronista de la época que con escasos datos situó aquí el fallecimiento de nuestro personaje. El Ayuntamiento dio por bueno algo que no lo era en realidad y además de instalar la placa, rebautizó como calle Colón la que hasta  entonces era calle Ancha de la Magdalena.  No obstante este pequeño pedazo de la huerta de las salesas sirvió para que en 1968  la ciudad construyera un museo reproduciendo una casa palaciega que su hijo Diego tuvo en propiedad en la isla de Santo Domingo.

Hasta aquí un paseo como de dos horas.

Si estamos dispuestos a alargar el paseo, el siguiente destino bien debería ser la plazuela de la Trinidad, y más concretamente  la iglesia de San Nicolás. La razón de esta visita es que la iglesia acoge una imagen de la virgen a la que, según la leyenda, Colón se encomendó durante su brevísima estancia en el Monasterio de Nuestra Señora de Prado, donde estaba esta imagen románica del siglo XIII en 1486. Desde entonces se conoce la imagen como Virgen de Colón o Virgen del Descubrimiento.

Como vemos, Colón paso por la ciudad a intervalos de 10 años: 1486, 1496 y 1506, donde dejó certezas contrastadas y también, cómo no, alguna que otra leyenda y laguna histórica.

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El Monasterio de Nuestra Sª de Prado llegó a conocerse como el Escorial Castellano

 

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Los bajorrelieves reproducen las siguientes escenas: exposición del proyecto en la Rábida, salida desde Palos, llegada a América y recibimiento en Barcelona

 

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El teatro Zorrilla se construyó sobre una parte del gran solar que ocupó el convento de San Francisco

 

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La plaza de Fuente Dorada conoció los paseos de Colón para comprar ricas ropas con que presentarse ante los Reyes Católicos

 

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El Museo de Colón reproduce una antigua casa colonial

 

6

 

 

 

Lápida por la que, erróneamente, se identifica como el lugar donde murió el descubridor

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