VALLE DE ARRANCA

Sobre todo a partir de la primavera,  ya se puede disfrutar de una caminata por el valle de Arranca, que en tramos hace de frontera entre Palencia y Valladolid. Tercera y última entrega de la triada que nos ha llevado a recorrer la antigua comarca del Cerrato.

Buena parte de su recorrido coincide con la Cañada Real Burgalesa, y en todo momento iremos flanqueados por  verdes laderas cubiertas de quejigo, encina y pino.

Por tratarse de la vieja cañada, casi todo el valle está sin cultivar, y debido a las aguas que recoge de los montes colindantes, y que forma el arroyo de San Vicente, todo el año ofrece una notable capa verde.

Será un paseo que dependiendo de lo que cada cual se entretenga con detalles, durará algo más de dos horas, sin especial dureza en lo que a cuestas se refiere.

No he localizado el porqué de llamarse Arranca, salvo alguna versión de atribuirlo a un vocablo prerrománico, pero sin llegar a saber qué significa.

En cualquier caso, para nosotros es importante saber que buena parte del valle, la que está sin cultivar, era un enorme descansadero de la Mesta, capaz de albergar miles de ovejas ofreciendo agua y pasto.

El paseo nos permitirá percibir la presencia del ser humano: tierras de cultivo, construcción y mantenimiento del pozo que veremos, colmenares, mantenimiento de caminos, etc. Mas fácil será que no veamos a nadie… el signo de los tiempos en el medio rural castellano, en el que dependiendo de la época tal vez nos topemos con algún tractor, o al menos lo escucharemos aunque sea en la lejanía.

La vuelta, desde los colmenares,  se hace por la misma vereda que hemos traído, pero no se hace rutinaria, pues nos permite observar nuevos detalles del paisaje que caracteriza el valle.

Para iniciar esta marcha, que no es posible hacer en bici, desde Amusquillo tomaremos la carretera hacia Alba de Cerrato. Pasado el Km.9 y tras diversas curvas, hemos de ir atentos a ver a un lado y otro de la carretera sendos carteles indicando que estamos en la Cañada Real Burgalesa. En ese punto se puede dejar el vehículo y hemos de retroceder unos cien metros para, a mano izquierda de la carretera, comenzar la marcha siempre por la línea que separa el valle propiamente dicho de la ladera boscosa que nos acompañará por nuestra izquierda.

He de advertir que las imágenes que ilustran el reportaje están tomadas en verano, por lo que en caso de hacer la marcha en estas fechas no se hallará tan verde el paisaje, pero sí puedo asegurar que este paraje apartado y desconocido también sorprenderá al caminante.

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Carteles que advierten de que nos hallamos en la cañada Real Burgalesa, en este punto se puede dejar el vehículo

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A la izquierda querquíneas y a la derecha pinar. En invierno el quejigo está sin hoja, aunque también abunda la encina, de hoja peremne

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Al fondo se adivina el pozo de Tablada, siempre con agua

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Detalle de la construcción que protege el pozo de Tablada y que puede ser un buen lugar para “echar un bocado”

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En las inmediaciones del pozo, panel que ilustra sobre la fauna y flora del valle

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Detalle de una mariposa

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La bellota se desarrolla sobre todo a partir del verano

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Restos de un colmenar tradicional al final de nuestra marcha, levantado al lado izquierdo de la ladera que, suavemente, vamos subiendo. Este es el punto final de la caminata

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