CAMINANDO ENTRE DUNAS

En Valladolid también hay dunas, pero su carácter pinariego las hace pasar desapercibidas.

En la carretera que atraviesa Portillo, la antigua de Segovia, hay un indicador que señala la dirección de Fuente Mínguez. Esa maltrecha carretera hay que tomar para dedicarnos un rato a recorrer en vehículo un enorme pinar, el de las Arenas, en el que se encuentran los linderos de Portillo, Montemayor, La Parrilla, Aldeamayor de San Martín,  Tudela de Duero y Camporredondo, lo que nos da idea de la extensión del pinar. El pinar es una de esas explotaciones de las que, como se dice del cerdo, se aprovecha todo: del pino, en sus diferentes especies, sale la piña, el piñón,  madera para la construcción, leña,  resina y  pez para la impermeabilización. Ahora parece que se está tratando de recuperar la producción de resina, merced a nuevas técnicas de extracción y al elevado precio de las resinas sintéticas. Un pueblo pinariego era un pueblo rico… bien es verdad que eso era en otros tiempos.

El sosiego aparente que ofrecen algunos pinares vallisoletanos desconcierta, pues no es fácil hacerse a la idea de que las montañas que arena no están tan quietas como parece. Son dunas lo que se ve. En algunos puntos, como en la carretera que une La Parrilla con Portillo, el espesor de la arena puede alcanzar los 20 metros de profundidad, aunque el arbolado y el manto vegetal del terreno parezcan disimularlo. Esta zona de Portillo y su entorno forma parte del gran arenal de Castilla que por su extensión es único en el interior de España.

Se trata de dunas continentales formadas por arenas  que se fueron depositando a través del corredor creado por el valle del Duero y el curso cambiante del Cega, y aquí están retenidas por la vegetación. “Si no, amigo, las dunas estarían en la plaza Mayor de Valladolid” comenta un paisano que anda por la zona. Y añade, “los días de viento se puede apreciar muy bien el movimiento de las arenas en los páramos del entorno”.

La excursión va a tener dos destinos: el área recreativa de Fuente Mínguez y la ermita de Compasco. El primero en término de Portillo, y el segundo en el de Aldeamayor de San Martín. El recorrido que propongo también es ideal para hacerse en bici de montaña.

 

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En unos 7 kilómetros desde Portillo se llega al Caserío de las Arenas, junto al que hay un área recreativa conocida como Fuente Mínguez. El caserío, hoy completamente deshabitado, fue un secadero de semilla de pino negral. Allí, las piñas se exponían al sol para extraerlas el piñuelo, y a quienes las habían traído se les devolvía una determinada cantidad de piña para que pudieran obtener con ella un beneficio, como venderla para combustible de cocinas y estufas. El piñuelo se empleaba para replantación. Era tan importante la actividad pinariega que en las casas de fuente Minguez había ocho guardas forestales y un ingeniero jefe de distrito. El lugar, de excelente ubicación para los gustos de la época, también se utilizaba como finca de veraneo de los ingenieros forestales. Pero todo aquello terminó hará unas cuatro décadas

 

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En este lugar sugiero un paseo sin rumbo con el objetivo de descubrir las auténticas esculturas naturales que forman los troncos de muchos de los pinos del entorno

 

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Y, desde luego, el paseante se ha de fijar en las dunas que muchas veces ni se aprecian por estar cubiertas de una ligera capa vegetal

 

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Un planito que hay en el área recreativa nos ayuda a ver nuestro próximo destino; la ermita de Compasco, para lo que hay que tomar un largo camino blanco. Tras unos cinco kilómetros de bajada, un indicador nos avisa de la dirección a tomar para llegar a la ermita. Mientras tanto, con Portillo al fondo, veremos un paisaje casi de sabana, debido a un pavoroso incendio que sufrió este pinar hace varios años y del que poco a poco se va recuperando

 

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La ermita de Compasco alberga una imagen románica de la Virgen que llaman “la pinariega”. Como tantas imágenes religiosas de devoción popular y romera, “la pinariega” es destinataria de rogativas para la buenaventura de las gentes de Aldeamayor, término en el que está enclava la ermita. Y entre esas rogativas no falta la petición, allá por mayo, de “pan para la artesa y vino para el barril”. El romero, en definitiva, demuestra ser muy práctico en sus relaciones con la divinidad

 

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En torno a la ermita se ha habilitado un  paseo accesible para todas las edades, pues permite varias distancias. Detrás de la ermita se han levantado unas agradables instalaciones apropiadas para pasar el día, o reuniones y encuentros de trabajo, e incluso, hablándolo con el Ayuntamiento de Aldeamayor,  permiten la pernocta. Se trata de una amplia zona verde en la que no solo hay pinos… e incluso algún pequeño humedal

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4 comentarios en “CAMINANDO ENTRE DUNAS

  1. magnifica experiencia este paseo que vale la pena disfrutar de vez en cuando para consuelo del espíritu
    . Gracias por compartirlo.
    Sari

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