AQUELLOS COLEGIOS …

Hasta el siglo XX las escuelas, por lo general, no reunían las mejores condiciones para la impartir la enseñanza: paneras, pajares y locales inadecuados en las casas consistoriales (junto a los calabozos), etc.  eran lugares habituales en los que se radicaban las escuelas.

Esta situación comenzó a cambiar en las primeras décadas del siglo XX, dejando en los municipios un legado de construcciones de amable factura. Se trata de un catálogo de edificios escolares que  presentan mucha semejanza entre sí por dos razones: porque se construye sobre todo a partir de 1920 y hasta finales de la Guerra Civil Española; y porque su impulso vino desde un mismo lugar: la Oficina Técnica para Construcción de Escuelas dependiente del Estado.

Los gobiernos de Primo de Rivera trataron de llevar adelante un ambicioso plan de construcción de escuelas, del cual hay numerosos edificios de la época repartidos por toda España.

Impulso que se mantuvo y reforzó durante la II República. Era preciso erradicar el analfabetismo pues en 1931 se estimaba que en España casi la mitad de la población no sabía leer ni escribir, y que un millón y medio de niños y niñas no iba nunca a la escuela.

Aquellas épocas doradas del impulso de la escolarización se quedó lejos de sus objetivos, tanto en el periodo de Primo de Rivera como en el de la II República. No obstante, en lo que a Valladolid concierne, dejó un puñado de construcciones que nos aprestamos a recorrer.

La mayoría de estas construcciones escolares, como he dicho, tienen la firma de la Escuela Técnica para la Construcción de Escuelas, creada en 1920. Sus arquitectos emplearon el ladrillo  como material básico. En Valladolid aquella estética tiene algo que pudiéramos llamar antecedentes: el Instituto Zorrilla (plaza de San Pablo), de 1907; y el colegio infantil de la calle González Dueñas (atribuido a Juan Agapito y Revilla).

 

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Escuela infantil  Macías Picavea, en la calle González Dueñas (una bocacalle de la Avenida de Palencia), del lado del barrio de Rondilla. Y nos dirigimos a …

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… Grupo escolar Macías Picavea, en la calle  Madre de Dios, 1. Fechado en 1929 está proyectado, con seguridad, por Agapito y Revilla. Se levantó en el solar que dejó la última sede de la Inquisición de Valladolid (que ardió por los cuatro costados en la noche del 6 al 7 de diciembre de 1809)

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Nos dirigimos al barrio de la Victoria para ver el grupo escolar Gonzalo de Córdoba (que antes se llamó Pablo Iglesias), construido en 1931. Está en el inicio de la carretera de Burgos. Este colegio, como prácticamente todos los de “ladrillo” de Valladolid, lleva la firma del arquitecto Joaquín Muro, que trabajaba para la citada Oficina Técnica del Ministerio

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Detalle del primoroso cuidado que se puso en el remate de estos colegios

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Volvemos a cruzar el Puente Mayor para acercarnos al colegio Isabel la Católica (1932) –antes llamado Joaquín Costa-. Sito en la Plaza de San Nicolás. Su interior, como los de su época, está decorado con azulejos en los que se representan personajes y escenas históricas. La costumbre de incluir este tipo de acabados en  los colegios seguramente obedecía a un intento de prolongar la educación del alumnado fuera de las aulas

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Detalles de la zona de duchas del colegio. Pensemos que se trata de una época en la que la escuela debía complementar hábitos y servicios que aún no eran corrientes en todas las casas

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Y nos vamos hasta el colegio Fray Ponce de León, antes bautizado como Manuel B. Cossío, en la calle Francisco Suárez esquina Tres Amigos. Precisamente en esa esquina se habilitó en su día una fuente que aún conserva la traza, pero no los adornos que tuvo en su momento. El colegio se construyó en 1930

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Nuestro paseo va a finalizar en la plaza de España, en el colegio García Quintana. Empezado a construir en 1926 se remató en 1943. Su arquitecto ya no fue Muro, sino Antonio Flórez Udapilleta. Antes de dedicarse a colegio fue una Escuela Normal, es decir, donde se formaba a los futuros profesionales de la enseñanza

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Interior del colegio. En sus azulejos se reproduce los rostros de numerosos escritores y poetas españoles. El colegio alberga el Museo de Ciencias Naturales dependiente de la Universidad de Valladolid, por lo que su visita puede ser un buen epílogo a este paseo por los colegios de ladrillo…

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… Pero, detrás del colegio, por la calle López Gómez, está el edificio que antes que Casa de Socorro, fueron dependencias judiciales y, ahora, biblioteca municipal

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Por último, no hay que olvidar el colegio Miguel de Cervantes (1928), en la calle  Arca Real, del barrio de las Delicias. La biblioteca está decorada con murales de Manuel Sierra, alusivos al personaje que da nombre al colegio. Y aunque no le incluyo en el paseo, no debe olvidarse que el colegio de San Fernando, en la calle Padre Claret, aunque no presenta la característica fachada de ladrillo, tiene su origen en esta época que estamos comentando

Nota: hay un libro editado por el Ayuntamiento de Valladolid titulado “Aquellos colegios de ladrillo”, de Francisco Javier Rodríguez Méndez, `para quien quiera conocer más detalles de estas construcciones

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3 comentarios en “AQUELLOS COLEGIOS …

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