EVOCADOR PASEO POR LAS MURALLAS DE VALLADOLID

La ciudad de Valladolid conoció la construcción de hasta tres murallas de las que realmente aún quedan datos y detalles por conocer. Acaso la primera, del siglo XII-XIII  fuera la más fortificada incluyendo construcción en piedra. Bastante tosca, eso sí, al decir de los investigadores. Una muralla que posiblemente sustituyera a otra anterior visigótica en torno a la plaza del Rosarillo como epicentro de la pequeña población que se encontró Pedro Ansúrez cuando vino a repoblar desde el reino de León. Las posteriores (de los siglos XIV y  XVII-XVIII respectivamente) más adecuado sería calificarlas de tapias.

Aquellos tres principales cercados fueron haciéndose según iba creciendo la ciudad pues, en realidad (sobre todo las posteriores el siglo XII),  no tenían ninguna función defensiva, sino impedir que en la villa se metieran mercancías y otros productos sin pasar por el correspondiente peaje fiscal instalado en diversas puertas de acceso al interior de la población.

Si la primera tenía una construcción de piedra, las dos siguientes más bien merecen el tratamiento de cercas o tapias, pues se iban construyendo, ampliando parcialmente y reconstruyendo, tras las riadas sobre todo, con adobe y otros materiales sencillos y baratos. Además, las tapias de los conventos más exteriores también se aprovechaban como  parte de la cerca.

Siguiendo a la historiadora María Dolores Merino Beato, hemos de anotar que la última de las murallas tuvo cuatro puertas y otros tantos portillos entre unas y otras, con su correspondiente casilla para el personal de aduanas. Las puertas y portillos se abrían y cerraban siguiendo un horario establecido según fuera invierno o verano. También las cercas cumplieron una función sanitaria, pues en caso de epidemias (y que eran frecuentes en aquellos siglos) se cerraban las puertas y portillos para impedir que entrara nadie sospechoso de estar infectado.

Sea cual sea la verdadera historia de las murallas de Valladolid, lo cierto es que su final definitivo tuvo lugar en 1863 cuando se derribó la puerta del Campo o de Santiago, y una década más tarde la puerta del Carmen (la que daba al camino de Madrid) y los cinco portillos que aún quedaban en pie.

De vestigios más o menos documentados de las murallas parece que incluso se conservan en algún muro del interior del Palacio Real de la plaza de San Pablo.

Es el caso que contado este  exordio sugiero un paseo evocador por restos o testimonios de las murallas de nuestra ciudad. Un paseo que atravesará la antigua villa entrando por el Prado de la Magdalena y saliendo por  donde estaba la antigua Puerta del Campo.

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Estos restos (del siglo XVII) que se conservan en el lago del Prado de la Magdalena corresponden a la segunda cerca y atravesaba el cauce de la Esgueva, Sus arcos tenían una reja (que se podía retirar en caso de necesidad),  para impedir que se entrara en la población con barcas cargadas de contrabando. En una excavación arqueológica practicada hace varios años en este mismo lugar se apreció el cimiento de la cerca y otros restos del muro junto a los arcos


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Existe notable incertidumbre sobre que la famosa torre de las Huelgas o  de la Magdalena, que formó parte del palacio del los reyes, fuera una puerta de la cerca. Y sobre ello hay cierta controversia entre los historiadores. Más no cabe desdeñar otra posibilidad y es que, efectivamente, no se construyó como parte de la muralla,  pero que una vez que el palacio dejó de ser  utilizado como tal, se habilitara como otra puerta de la villa, sobre todo si tenemos en cuenta que estaba en medio de dos puertas muy distantes entre sí (unos 500 metros), tal como sostiene el historiador de la Universidad de Sevilla Manuel Martínez Martín

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Puerta del Azoguejo, que viene a significar mercadillo o zoco. Formaba parte de la primera muralla de Valladolid. Placa en el suelo al final de la calle de la Platería

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Reproducción del texto de la placa que hay adosada a las piedras de la Bajada de la Libertad: “Los restos de la muralla de Valladolid en la calle de las Angustias. Desde el año 1986 se han documentado en este lugar diversos vestigios de la primera cerca defensiva de la ciudad, que debió levantarse en el siglo XII. En el siglo XV, perdida su función, fue deteriorándose y en algunos puntos sirvió de cimentación a otras construcciones, como la correspondiente a este muro que en su día se interpretó como vestigio original y se ha mantenido como recordatorio. Los restos auténticos se hallan bajo la cota de la calle, siguiendo el trazado que se ha reflejado en el pavimento y en el gráfico adjunto. Existen en Valladolid otras partes visibles de los diferentes recintos amurallados, en San Benito, las Huelgas Reales y el Prado de la Magdalena”. Su contenido ofrece algunas dudas en lo que respecta a lo que dice de las Huelgas Reales, como antes he comentado

 

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En cualquier caso, en el suelo de esta zona se señalaron los cubos y muros de la muralla debidamente documentados

 
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Del  primitivo castillo o Alcázar Real no se tiene una información suficientemente completa.  Si bien la fortaleza formaba parte de la muralla primitiva. En las tres imágenes vemos (por el orden que están) una simulación del antiguo Alcazarejo –en la plaza del Poniente,  junto a San Benito-; luego, restos auténticos de la fortaleza que están en los sótanos de San Benito –dependencias municipales-; y restos, también,  auténticos de la muralla primitiva que arrancaba del Alcazarejo –igualmente están en los sótanos de San Benito-

 

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Algunos historiadores hablan de 8 puertas en la primitiva muralla. Número que rebajan a 4 otros. Puertas, eso sí, parece que defendidas por sus respectivas torres. Es el caso que el primer sello de la ciudad (año de 1276), cuyo anverso y reverso se reproducen en el pedestal de la estatua del Conde Ansúrez, representa  ocho torres almenadas (cosa que parece una  idealización más que una realidad)

 
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Las sucesivas murallas con sus correspondientes ampliaciones han dado un balance de hasta 19 puertas, más unos cuantos portillos (en el callejero de Valladolid figuran las calles Portillo del Prado y Portillo de Balboa).  En el grabado de Diego Pérez Martínez de 1788 (conservado en el Museo de Valladolid), se ve –anotada con el número 3- la puerta del Campo. Al final de la calle Santiago, mirando hacia el Campo Grande. De esta puerta hay un testimonio en el pavimento

 

 NOTA: para documentar este reportaje acudí, entre otros, a textos de historiadores y arqueólogos  tales como  Miguel Ángel Martín Montes, Adeline Rucquoi,  Manuel Martínez Martín y María Dolores Merino Beato.

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3 comentarios en “EVOCADOR PASEO POR LAS MURALLAS DE VALLADOLID

  1. Hola Jesus:
    Existe un trozo de la cerca II de unos 50 metros en la Rondilla, lo relata la ficha 141 del Catalogo del PGOU, en el informe arqueológico. está detrás del edifico de Rondilla de Santa Teresa 24. Hay fotos.
    Salud2

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