MAYORGA: SORPRENDENTE PATRIMONIO

Presume Mayorga de haber tenido el primer buzón de correos que se instaló en España. Sobre una laja de piedra con su correspondiente boca para el depósito de las cartas, está grabada la siguiente inscripción: “Coreo / Ano de / MDCCXCIII” (1793).

Motivo suficiente para acercarse a conocer más de cerca este municipio de Tierra de Campos que, además, tiene añadido (y con abundancia)  patrimonio, historia y paisaje.

Sin detenernos demasiado en su historia, diremos que se datan asentamientos prerromanos y que en la Edad Media fue una plaza estratégica en las disputas que mantuvieron los reinos de León y Castilla, por lo que  perteneció en unos momentos u otros  a un reino, o al otro. Cuando nos asomemos al impresionante mirador sobre el río Cea comprenderemos la importancia estratégica de Mayorga debido a las inmensas vistas sobre el territorio circundante y, por tanto, dominador de cuantos movimientos de tropas se produjeran en muchos kilómetros a la redonda.

Mayorga fue recinto amurallado con cuatro puertas, de las que una, muy remodelada, aún se conserva, así como algún pequeño lienzo de la muralla. Contó con una importante judería y un enclave templario.

No exageramos si decimos que cuenta con uno de los conjuntos patrimoniales más importantes de la provincia, en el que el ladrillo mudéjar domina de forma bella y notable. Un patrimonio que no solo se asienta en la monumentalidad de los edificios religiosos, sino en numerosos edificios civiles.

Así que, sin mayor dilación, iniciamos un apretado recorrido por el casco urbano de Mayorga.

 

La panorámica sobre Mayorga está dominada por las torres de sus iglesias: hasta 16 parroquias llegó a tener la villa.

 

El patrimonio religioso de Mayorga es muy importante, por lo que será necesario fijarse en unas cuantas de sus iglesias. Como la de  Santa Marina (mudéjar del siglo XV). Un  típico caso de retablos e imágenes que acaban diseminados por el mundo: el Museo de Bellas Artes de Asturias  presume del retablo de Santa Marina como una de las piezas más importantes de su colección;  y el  Carmen Extramuros  de Valladolid también alberga otro de sus retablos.

 

Torre de la iglesia del Salvador, del siglo XVII,  preside la plaza de España, centro de la villa (donde también está la Casa Consistorial, edificio barroco de dos plantas, y  hay caracerísticos soportales castellanos). Su interior aloja un retablo procedente de la vecina iglesia de Santa María de Arbás. (La foto del retablo es de Javier Baladrón, publicada en Arte en Valladolid).

 

Y Santa María de Arbás. Declarada Monumento Histórico Artístico y construida en el siglo XV, aunque actualmente no se encuentra en buen estado de conservación, es uno de los monumentos más representativos del mudéjar de Tierra de Campos.

 

Tiene la villa una calle recoleta llamada “pasaje de San Martín” que en una de sus embocaduras conserva el arco de acceso a la desaparecida iglesia de San Martín. Varios escudos y otras piedras noblemente labradas adornan la calle. Junto al arco, en piedra, el escudo de Mayorga, y frente a él, el centro cívico, que lleva el nombre de Modesto Lafuente: importante personaje de la política y la literatura del siglo XIX, que está enterrado en el panteón familiar del cementerio de Mayorga. Fue miembro de la Real Academia de la Historia e hizo una valiosa aportación con su Historia General de España (1850), que supuso una obra moderna de la historia de España, que al parecer nadie se había molestado en escribirla desde que en el siglo XVI se publicara la llamada Historia rebus Hispaniae (de Juan de Mariana).

 

Sin duda, una de las referencias monumentales de la villa es su Rollo de la Justica, de construcción gótica (se construyó en el primera cuarto del XVI), que es uno de los poco más de media docena de rollos que se conservan en Valladolid. Casualmente se salvaron de la destrucción de estos signos de vasallaje que ordenaron las Cortes de Cádiz de 1812. Su entorno es un agradable jardín.  Mayorga ha ido configurando un puñado de plazas y zonas ajardinadas que no deben pasar desapercibidas para el visitante, como Cuevacaliente o el Mirador (entre otras), hacia donde nos dirigiremos a continuación.

 

Se constata la importancia estratégica que tuvo la villa con solo asomarse a las inmensas vistas que nos ofrece el parque del Mirador sobre la vega del río Cea. Desde este punto se ven las provincias de Zamora, León (montes del Teleno), las montañas de Asturias y los montes de Palencia (que aparecen en la fotografía).

 

El Museo del Pan se instaló aprovechando la nave de la vieja iglesia de San Juan, añadiendo una construcción moderna. Frente a él, la ermita de Santo Toribio de Mogrovejo (s. XVIII),  patrón de la localidad  cuyo pretil se ha decorado con una alegoría de la fiesta del Vítor que cada 27 de septiembre celebra su tradicional desfile nocturno a la luz de pellejos ardiendo. Una rememoración de cuando en 1737 los vecinos salieron a recibir la reliquia de santo Toribio por la noche a la luz de las antorchas.

 

A lo largo del paseo por Mayorga nos toparemos con  numerosos edificios civiles de gran interés, como la casa de los Capellanes de Arbás, conde Catres, del obispo Cachón, casa Calle, etc. etc.  Casonas palaciegas que dan fe de una economía próspera en la que el cereal a buen seguro tuvo mucho que ver. En la imagen, fachada de Capellanes de Arbás y detalle de su escudo, y al fondo asoma el “pirulí” del antiguo y curioso depósito de agua.

 

La calle Derecha atraviesa de lado a lado la localidad. Comienza en la Puerta del Arco  una de las cuatro puertas que tuvo la muralla. Está muy reformada pero aún así conserva su encanto. Esta calle fue en su día cañada. Y su recorrido nos depara un pequeño resumen de Mayorga: puerta (s. XV-XVI), casa de los Calderones (blasonada), convento de San Pedro Mártir… (y sigue…)

 

… Y el afamado buzón de Correos, que presume de ser el primero que se instaló en España, allá por el año 1793, según corrobora oficialmente el organismo de Correos. Está en una casa que en su día funcionaba como posada…

 

… Y continúa la calle Derecha, que nos lleva hasta la plaza de Santa María, donde está la iglesia que da nombre a la plaza, un edificio mudéjar del s. XV que ha sido recientemente consolidado pues estaba a punto de derrumbarse, el Hospital de San Lázaro, del XVIII. Y desemboca en el corro del Templo, donde se ha dejado constancia de que allí la orden de los caballeros del Temple tuvieron una fortificación…

 

 Restos de la vieja muralla y vistas de una calle.

 

… Y qué mejor remate para nuestro largo y detallado paseo por Mayorga  que terminar a la orilla del Cea, junto a un puente que aún conserva sus arcos históricos. Se trata de una zona  bien cuidada y agradable. Del puente se hablaba ya en el siglo XII, pero la traza actual, con muchas reformas, nos lleva al siglo XVI. Es el viejo testigo de la importancia que llegó a tener Mayorga, pues de este puente sobre el Cea se escribió que se trataba de uno de los principales del reino para el comercio, la carretería y la cabaña lanar.

 

Plano del callejero de Mayorga.

 

NOTA: La Oficina de Turismo (abierta todo el año) ofrece visitas guiadas que se pueden concertar en el teléfono 983 752 027.

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