EL RECREO DE LOS NOBLES

El entorno en el que se juntan los términos municipales de Laguna de Duero, Boecillo y Viana de Cega ofrece la posibilidad de ver algunas  construcciones muy  interesantes vinculadas con  la vieja nobleza y la burguesía vallisoletanas.

Esto no obedece a una casualidad, sino al hecho de que hasta que los vehículos a motor permitieron realizar largos desplazamientos, quienes tenían capacidad económica para construirse una finca de verano o un lugar de recreo, buscaban lugares cercanos que dispusieran de agua, vegetación y buenas tierras de labranza.

Por eso no es de extrañar que estemos hablando del río Duero y sus feraces vegas, a escasos kilómetros de la ciudad.

Comenzaremos por las soberbias paredes que rodean lo que se conoce como Bosque  Real.

 

Esta extensa finca de recreo (enclavada en el término de Laguna) de la monarquía tiene su origen en unos aposentos que en este lugar se mandó construir Isabel la Católica. A partir de aquí, sin perdernos  en más fechas ni averiguaciones, nos basta  con saber que esta casa se hizo junto al monasterio del Abrojo, donde residió San Pedro Regalado (1390-1456). Fue Carlos I quien a principios del siglo XVI fue mejorado aquel primigenio aposento y, sobre todo, los terrenos adyacentes, tras su compra por la corona, se convirtieron en lo que ahora conocemos como Bosque Real: una zona boscosa para la práctica de la caza y el asueto de la monarquía. La finca tiene una cerca almenada y una puerta que es la que vemos en la imagen y que da a la vieja carretera que une Laguna con Boecillo. La fecha de esta cerca se puede situar en el año  1556. Felipe II continuó haciendo reformas y mejorando la finca. El escudo que preside la portada representa el águila de San Juan abrazando el escudo real. En el interior de la urbanización aún se conserva parte de una portada de las dependencias reales.

 

Bordeando la tapia del Bosque Real (retrocediendo hacia Laguna), se llega hasta los escasos restos que se conservan del Monasterio del Abrojo, junto al Duero.  Los franciscanos, orden a la que pertenecía San Pedro Regalado, no fueron los primeros ocupantes de este convento, pues por este enclave pasaron diversas órdenes religiosas hasta el establecimiento franciscano. El monasterio conoció un pavoroso incendio en 1624 que incluso afectó al palacio real colindante. No obstante se reconstruyó hasta que, definitivamente abandonado, entró en ruina. Ahora solo conserva un murete de piedra en el que se aloja la que se llama fuente de San Pedro y una alberca.  Desde este enclave sale una senda que lleva hasta el río.

 

Según nos aproximamos a las bodegas de Boecillo (una vez pasado el Duero) en lo alto del monte que hay a sus espaldas, destaca la silueta del edificio del Colegio de Escoceses de Valladolid. Se trata de un edificio construido en 1798 como lugar de recreo veraniego de los alumnos. El antecedente de la presencia de seminarios escoces, ingleses e irlandeses en España hay que situarlo en tiempos de Felipe II, cuando protegió la formación de religiosos católicos frente al hostigamiento que recibían por parte de los anglicanos de las Islas Británicas (en Escocia había una ley que prohibía la existencia de seminarios católicos). De esta finca de verano (de tres pisos de altura y ático) sabemos que durante la Guerra de la Independencia fue ocupada por los franceses para dependencia de los oficiales. Más tarde, el general Wellington la utilizó en 1812 durante unos días. Un patíbulo hallado en 1995 en una bodega bajo el convento hace sospechar que era un lugar donde se ajusticiaba a los afrancesados y oficiales napoleónicos.  Desde este punto arranca un sendero que conduce hasta Viana de Cega y del que hay un reportaje en este mismo blog: ideal para caminar o hacerlo en bici.

 

Y llegamos hasta el municipio de Boecillo. En él se levanta el palacio de los condes de Gamazo. Edificio que durante varios años se convirtió en casino y que actualmente se dedica en exclusiva a la hostelería (el casino se ha instalado en el antiguo cine Roxy de Valladolid –calle María de Molina-). El condado de Gamazo es un título creado en 1909 por Alfonso XIII en favor de Juan Antonio Gamazo y Abarca, hijo de Germán Gamazo (que aparece en la fotografía).  El I conde de Gamazo era a su vez III marqués de Soto de Aller y III vizconde Miravalles. Actualmente se llegan por la tercera generación de condes. Juan Antonio era nieto de Timoteo Gamazo que, huérfano, tuvo la protección de su abuelo materno, que le procuró estudios de en la capital  y herencia abundante. Llegó a ser administrador del Patrimonio Real. Y en este punto arranca la historia de una saga que continúa con Germán Gamazo. Licenciado en Derecho ,   ministro de Fomento,  se codeó con la élite española  (era cuñado de Maura)  e invirtió  en los más variados sectores de la actividad económica. Juan Antonio (su hijo)  formó parte de diversos consejos de administración (BANESTO, por ejemplo), fue gobernador del Banco de España,   trabó amistad con Juan Carlos de Borbón,  y fue  electo diputado en Cortes en varias ocasiones entre los  años 1910 y 1936 por la circunscripción de Medina del Campo. El palacio se construyó en 1928 por Juan Antonio, sobre una casa de cierta prestancia que había inaugurado su padre Germán en 1892 (según relata  Cándido Martínez, buen conocedor de la historia de Boecillo). Un palacio que apenas habitó, pues la residencia habitual de los Gamazo estaba en Madrid.

 

Siguiendo la Vega de Porras, que se extiende entre el Duero y las bodegas de Boecillo, en dirección al término de Viana de Cega, llegaríamos caminando como una hora hasta la finca de verano del banquero vallisoletano Fabio Nelli, nacido en 1533 cuyo palacio está en la plaza de Valladolid que tiene su nombre. Esta finca, levantada donde el Cega entrega sus aguas al Duero la compró Fabio Nelli en 1599. No es visitable, no obstante sí podemos conocer esta imagen de sus más antiguas construcciones.  Conserva la entrada, la capilla y el escudo de la familia (la imagen está tomada de la página oficial del Ayuntamiento de Boecillo).

 

NOTA: Dejando el vehículo frente a la puerta del Bosque Real, se puede hacer un paseo por los tres principales lugares que aquí se relata. Para llegar a la finca de los Escoceses hay un camino que sube por encima de las bodegas. Y desde el colegio de los escoceses ya es fácil llegar hasta el casco urbano de Boecillo. Entre ida y vuelta no llega a 6 kms.

 

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