El Conde Ansúrez fue un personaje inteligente y culto. Conocedor de la lengua árabe, lo que le valió  ser interlocutor de los reinos cristianos con los califas musulmanes; y emparentó con los Armengol del Condado de Urgel.

Traigo esto a cuento para situar en brevísimas palabras el perfil del personaje al que se atribuye la fundación de Valladolid. Aunque más propio sería decir que a caballo del siglo XI y XII engrandeció o repobló Valladolid, que entonces no era más que una pequeña aldea.

En realidad no hay más que apenas un puñado de documentos que permitan tener certeza sobre la vida y fundaciones de Ansúrez, por lo que se trata de un personaje un tanto envuelto  en la niebla: no se ha podido establecer con precisión  el año de su muerte. Se ha acordado el año de 1118 como el de su fallecimiento pues en marzo de 1117 aún se reconoce su firma en un documento.

Por otro lado, al ser coetáneo del Cid, su vida palidece frente a la poderosa leyenda de aquel guerrero al que, por otra parte, se le atribuyen hechos y hazañas que en realidad no protagonizó. Pero así es la historia.

Es el caso que uno de los pocos historiadores que han abordado la vida de Ansúrez (Andrés Barón) le define como el personaje más influyente en vida de los reinos cristianos del noroeste español: fue la mano derecha de Alfonso VI y de su sucesora Doña Urraca.

Ni siquiera su enterramiento está exento de cierto misterio, pero parece suficientemente probado que el Conde tuvo su primera morada mortuoria en la antigua Colegiata de Valladolid. Si hacemos caso a José Zurita Nieto, en su libro sobre el Conde, fechado en 1918, los restos de Ansúrez se acomodaron debajo del coro alto de la Colegiata, y en 1674 se trasladaron a la nueva Catedral, que terminaron racalando en la capilla que hay del lado del Evangelio, perfectamente accesible a cualquier visitante.

Llama la atención que el Conde no fuera enterrado, como era su deseo, junto a su amada Condesa Eylo y su querido hijo Alfonso en el monasterio de San Benito de Sahagún (León), tal como era su deseo.

En el año 1095 se consagró la Colegiata. Era un pequeño edificio románico, del que se conserva aún parte de él  reconocible en lo que tiene que ver con la torre. Se trataba de un enclave elevado de la ciudad, aunque un tanto apartado del caserío en su época. Y aquella fundación dio origen al crecimiento de Valladolid más allá de la Esgueva y se crea el nuevo barrio de Francos o de San Martín (iglesia que se construyó con posterioridad a la vida del Conde).

En el Archivo Municipal se conservan unas fotografías, digitalizadas a partir de que me “tropecé” con los originales de papel  en una caja que contenía diversos documentos. La caja tenía fotografías de una especie de exhumación de los restos de Ansúrez llevado a cabo en la Catedral el año 1979. Exactamente el 3 de febrero de aquel año.

Y como estamos en el año en el que se celebra el noveno centenario de la muerte del Conde, vamos a reproducir imágenes que reflejan su rostro y sus hazañas. Todo ello teniendo en cuenta que se trata de recreaciones carentes de cualquier veracidad.

 

 

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Del sepulcro del Conde,   el Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid  nos da esta escueta noticia: “Sepulcro del Conde Pedro Ansúrez; escultura en madera policromada, de hacia 1585, reja de siglo XVII y pintura sobre tabla de San Miguel, del último tercio del siglos XVI”.  A su lado,  un retablo neoclásico de la Crucifixión, original del flamenco Michel Coxcie.

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Imágenes de la exhumación de los restos del Conde. Año 1979. En la primera fotografía aparecen el historiador Jesús Urrea y el canónigo archivero Vicente Rodriguez Valencia (Archivo Municipal de Valladolid).

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Escultura del sepulcro y primer plano de su rostro.

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Escultura que preside la plaza Mayor de Valladolid. Levantada en 1903 y esculpida por Aurelio Rodríguez Vicente Carretero (autor, también, del monumento a Zorrilla). El pedestal de la escultura recrea algunas escenas de la vida del Conde y fue realizado por el arquitecto municipal Juan Agapito y Revilla y tiene un par de bajorrelieves que llevan la firma de Carretero.

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Retrato del conde en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Valladolid, un óleo anónimo realizado a finales del s. XIX.

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En Mucientes se conserva un óleo  de 1890 del pintor vallisoletano Sánchez Santaren en el que se ve a Ansúrez, junto a su esposa Eylo, estudiando los planos de la iglesia de la Antigua. Una escena similar hay en un fresco que se conserva en el Casino de Valladolid.

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Cedido por la Diputación, el salón de recepciones del Ayuntamiento de Valladolid  (1906) muestra un lienzo de un Conde Ansúrez idealizado al gusto de la época. Su autor, Pedro Díaz Minaya, 1606…

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 … Y una copia de este lienzo la realizó Samuel Luna en 1898, que lo conserva la Diputación Provincial.

 
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 En el techo del mismo salón municipal, un fresco realizado por Gabriel Osmundo Gómez representa, de nuevo, al Conde y su esposa estudiando los planos de la Antigua. A su alrededor se muestran las armas y el poder que ostentaba. Si nos fijamos un poco más veremos que el arquitecto sujeta de su mano un plano del puente Mayor (aunque ya sabemos que no se construyó en vida del Conde).  Por cierto una de las vidrieras del mismo salón reproduce el rostro de Ansúrez, entre los de los Reyes Católicos y Felipe II.

 

NOTA: este artículo es un actualización del que publiqué hace tres años.

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2 comentarios en “EL ROSTRO DE DON PERO ANSÚREZ

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