A poco que paseemos por la ciudad de Valladolid y sus alrededores con un poco de atención, veremos continuamente muestras de su actividad industrial del siglo XIX y XX.

Hasta que se hicieron los polígonos industriales de Argales y San Cristóbal, las actividades industriales no tenían espacios específicos para llevar a cabo sus actividades.

Eso no quiere decir que las industrias no buscaran los lugares más apropiados para su desenvolvimiento. Así, se crearon auténticos polígonos industriales en torno a la dársena del Canal de Castilla, y las vías del ferrocarril y  los talleres ferroviarios. Amén de las que o bien por necesidades de espacio o por evitar emisión de humos en el interior de la población, se ubicaban en el extrarradio.

El Esgueva también tenía varios molinos, algunos para elaboración de papel.

Es el caso que el paso del tiempo y el crecimiento de la ciudad, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, terminó por rodear aquellas cerámicas, textiles o fundiciones, que tarde o temprano tuvieron que reubicarse en otros asentamientos o cesar su actividad. Famosa es la pelea de los vecinos de los barrios de Vadillos y San Juan para que la cerámica Silió cesara de emitir hollín delante de las mismas ventanas del vecindario.

Muchas de aquellas industrias han dejado en el interior de casco urbano de Valladolid un reguero de edificios y construcciones todavía reconocibles que darían para hacer un “museo” de la industria  al aire libre. Un museo que tiene su complemento en las numerosas fotografías que nos ilustran de ese pasado un tanto nostálgico del Valladolid antiguo.

Y con estas premisas vamos a ver algunas de esas imágenes y pasear por algunas calles de la ciudad.

 

La dársena del Canal de Castilla a partir de 1840 se constituyó en lo que pudiéramos considerar el primer polígono industrial de Valladolid. Se construyeron algunas fundiciones, como “Fundiciones de Castilla”. Por supuesto había, también molinos harineros,  y alguna industria  textil (La Industrial Castellana), así como diversos almacenes de carbón y madera. Fotografía de la dársena del Archivo Municipal de Valladolid (AMVA).

 

En los pies de la estatua de Cervantes, en la plaza de la Universidad, puede verse un testimonio de la actividad de la Fundición del Canal.

 

En la carretera de Madrid,  a raíz de la construcción del ferrocarril del Norte y también por la proximidad a la estación de Ariza (La Esperanza), también se fueron levantando varias empresas. En las imágenes, fábrica de harinas del Ejército, e interior de la fábrica de harinas de Emeterio Guerra. AMVA.

 

 Las tenerías de Valladolid,  junto al Pisuerga, se construyeron en la segunda mitad del XIX. Sus curtidos competían con las fuertes industrias de Cataluña. Foto de AMVA.

 

Cerámica en las Puertas de Tudela (más o menos actual plaza Circular). La industria cerámica tuvo un papel destacado en Valladolid, De sus hornos salieron tejas y ladrillos que se vendían por toda España. De hecho, aunque no fue exactamente así, algunos historiadores sostienen que el Arco de Ladrillo se construyó para demostrar la fortaleza de la industria cerámica vallisoletana. AMVA.

 

Curiosa imagen (año 1910) de la fábrica de harmonios y órganos Quintín Ruffner, en la carretera de Salamanca. AMVA

 

Los alrededores de Valladolid se fueron poblando de cerámicas, empresas de alimentación, químicas, textiles, etc. que terminaron engullidas por el crecimiento de la ciudad. La cerámica Silió se fusionó en 1915  con “La Progresiva Castellana”, una empresa que estaba al principio de San Isidro y que ocupaba una inmensa parcela de 3.000 m2. En las imágenes, detalle de la artística crestería de Cerámicas Silió, y pabellón de La Progresiva en la exhibición de 1906 que se montó en el Campo Grande. Fue como un antecedente de la Feria de Muestras, pero su nombre era “Exposición Regional de la Agricultura, la Industria y las Artes”, y se celebró en septiembre. AMVA.

 

 

Testigo de los Talleres Miguel de Prado (que estaban junto a la calle que lleva su nombre) que iniciaron su andadura en 1874 y cien años después cesó la actividad, construyéndose bloques de viviendas en su inmenso solar. En las imágenes, una turbina construida por estos talleres, que está instalada frente a la Escuela de Ingenierías Industriales del Paseo del Cauce.  El primer edificio de las ingenierías, que comenzaron a impartirse en 1913, fue el colegio mayor de Santa Cruz. Junto con los famosos Talleres Gabilondo creados en 1860 (luego ENERTEC, en la fotografía –Avenida de Madrid-),  Miguel de Prado fueron buques insignia de la industria vallisoletana.

 

Los incendios eran muy habituales en las fábricas de harinas: el polvo seco que saturaba el ambiente prendía con facilidad ante cualquier chispa de las máquinas con las que se manipulaba el cereal. En la imagen, incendio de la fábrica de harinas El Palero en 1975. Construida en 1846, tras el fuego ya dejó de ejercer la actividad. En su solar, aprovechando el edificio principal, se construyó el Museo de la Ciencia. AMVA.

 

 La extinguida NICAS (Nitratos de Castilla), en la carretera de Cabezón, presentó su solicitud de instalación en 1942. Cerró en 1993, despidió  a 266 trabajadores y posteriormente se demolió. La ciudad la consideraba una empresa altamente contaminante.  Ahora están las instalaciones de Queserías Entrepinares. (AMVA).

 

Al final de la  avenida de Segovia, en 1948 se construyó INQUIOSA (Industrias Químico-Orgánicas SA), que en el barrio se la conoce como la fábrica de betunes, que abarcaba una enorme parcela entre las calles Celtas Cortos y Ebro. Ahora, sus edificios principales (vivienda y oficinas)  están ocupados ahora por el colegio Virgen Niña. Conserva parte del cerramiento original, que se ve en la foto, y de las naves solo queda algún resto que se ve en la calle Ebro.

 

El Polígono de Argales se inauguró el 14 de marzo de 1962. Fue el primer polígono construido para tal fin. AMVA

 

Y el de San Cristóbal inicia sus trámites en julio de 1972. Al igual que el de Argales, básicamente lo que acoge son almacenes y talleres con muchos casos con venta directa al público, por lo que se consideran muy terciarizados. Foto  antigua del AMVA y el polígono visto en la actualidad desde el cerro de San Cristóbal.

 

Algunas industrias, como TAFISA y ENDASA estuvieron obligadas a construir viviendas para los trabajadores. En febrero de 1956 se entregaron las 50 viviendas del llamado poblado de TAFISA (carretera de Burgos); y el de ENDASA en 1965, junto al barrio España. En las imágenes, el de ENDASA, habitado; y el de TAFISA, en el que ya nadie vive.

Sugiero que veáis también en el blog los  artículos “Un recorrido por la memoria industrial de Valladolid”, y “Arco de Ladrillo, símbolo vallisoletano”


 

 

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8 comentarios en “VALLADOLID, UN MUSEO DE LA INDUSTRIA

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