Los lugares más altos y más próximos a la ciudad son la Cuesta de la Maruquesa y San Isidro.  A menos de media legua ya se puede tener una vista panorámica de la villa. Estamos hablando, claro está, antes de que en el siglo XX comenzaran a construirse viviendas de una altura que ahora impiden la vista de la ciudad antigua. En la actualidad necesitamos desplazarnos a puntos mucho más altos, como son  el Cerro de San Cristóbal o  Zaratán, ya a cinco kilómetros del centro histórico de Valladolid, aunque todavía, desde el borde más alto de Fuente el Sol, se puede ver en parte la vieja ciudad.

No es de extrañar, por tanto, que las dos primeras y más antiguas vistas de Valladolid se tomaran desde la Maruquesa y San Isidro, en el siglo XVI.

Sin embargo, Valladolid, a pesar de la importancia histórica y administrativa que ha tenido, no dispone de información gráfica adecuada hasta ya el siglo XVIII. Es decir, que plano propiamente dicho, no se conoce ninguno hasta el famoso de Ventura Seco fechado en 1738. Hasta entonces algunas pocas vistas panorámicas se pueden considerar de cierto interés. Suelen ser representaciones del paisaje con más aire pictórico que arquitectónico.

No obstante, diversas publicaciones y  grabados  nos han ido mostrando nuevas vistas de la ciudad en las que nos vamos a entretener.

Antes de ver las imágenes he de agradecer al arquitecto Óscar Burón el que me haya facilitado unos cuantos de  los grabados  que a continuación muestro por orden, más o menos, cronológico.

 

 

Este grabado de G. Braun y F. Hohenbergius (hacia 1574), junto con el de Wyngaerden, es una de las dos panorámicas más  antiguas de Valladolid. Está realizado sobre un dibujo original de Joris Haffangel, que se conserva en la Biblioteca Nacional Austriaca, Viena, fechado en 1565. Hay otro ejemplar de Braun y Hohenbergius en la  Biblioteca de Santa Cruz, Valladolid, aunque en mal estado de conservación. Está realizado desde el alto de San Isidro y se ve perfectamente la torre de la Antigua, entre otras, y  el camino a Tudela. De este grabado se han hecho numerosas copias y reinterpretaciones por diferentes autores en  años posteriores. Ahora mismo, desde San Isidro, es imposible reconocer aquella ciudad del siglo XVI pues los grandes edificios han ocultado por completo la vista.

 

A. Van  Der Wyngaerden era un pintor holandés, que estuvo al servicio de Felipe II, que le nombró pintor de cámara una vez que terminó el encargo de dibujar un buen número de ciudades españolas, entre ellas también los municipios de Tordesillas y Medina del Campo. La panorámica de Valladolid está tomada desde la Cuesta de la Maruquesa. Se fecha en 1565 y en realidad se trata de dos trabajos, uno no coloreado; y otro, en sepia de un tamaño enorme: 130 x 20,5 centímetros.

 

 En el “Libro de grandezas y otras cosas memorables de España”, Pedro de Medina incluyó en 1549 esta personal visión de Valladolid, junto con una descripción de la ciudad. Lógicamente no puede compararse, ni mucho menos, con las dos excelentes panorámicas antes comentadas.

Gabriel Meisner nos dejó este dibujo de Valladolid en 1640. Al igual de las tres imágenes que vienen a continuación sin duda se trata de una reinterpretación del grabado de Braun y Hohenbergius.

 

Francesco Valezo realizó este grabado en 1595 sobre dibujo realizado por él en 1579. Forma parte de una  colección italiana de las ciudades más ilustres y famosas del mundo.

 

Grabado del siglo XVII, incluida en Theatrum hispaniae exhibens regni, urbes, villas ac Viridiana magis ilustria.

 

Vista general de Valladolid, hecha por el francés Gabriel Huquier en 1770.

 

Un grabado de 1837 mostrando una fortificación francesa con Valladolid al fondo.

 

Vista de Valladolid publicada en el Semanario Pintoresco Español en 1842.

 

 Este grabado, una orla en realidad, se fecha en 1847 y pertenece a la “Carte administrative, physique et routiere de l´Espagne et du Portugal”.

 

En 1854 se fecha esta curiosa y enigmática panorámica de Valladolid a vista de pájaro realizada por el francés Alfred Guesdon. La verdad es que no se ha podido explicar con certeza como Guesdon llevó a cabo esta toma desde el aire. La explicación más razonable es que la hiciera subido a la barquilla de un globo aerostático cautivo.

 

La Crónica General de la Provincia de Valladolid, de Fernando Fulgosio y publicada en 1869, incluye esta vista de la ciudad, seguramente copiando de una fotografía de francés Jean Laurent realizada en 1865.

 

Publicado en el libro “Castilla y León según la visión de los viajeros extranjeros”, se incluye esta vista de la ciudad de autor desconocido.

 

Aunque no se trata de una vista panorámica de Valladolid, de las que trata este reportaje, no debe pasar desapercibido este cuadro. Pintado por Pantoja de la Cruz en 1602, retrata a la Infanta Ana Mauricia y se conserva en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Pues bien, en la ventana se ven las aceñas del puente Mayor y el incipiente barrio de la Victoria. Se trata, en definitiva, de la más antigua representación pictórica de un enclave de Valladolid.

 

Invito, para finalizar,  a pasear sosegadamente por el borde de Fuente el Sol, sobre todo a partir del mirador que allí se ha habilitado, para descubrir (mejor con unos prismáticos) parte del Valladolid del siglo XVI que dibujó Wyngaerden y que  aún está ahí, agobiado por la ciudad moderna.

 

 

 

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10 comentarios en “VISTAS DEL VALLADOLID HISTÓRICO

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