En Mayorga, en plena Tierra de Campos vallisoletana fronteriza con León, la Diputación Provincial de Valladolid ha promovido el Museo del Pan. Un municipio sin duda apropiado por cuanto nos hallamos en un rincón de esta extensa comarca en la que la producción de cereal, trigo en especial, es una tradicional seña de identidad.

El museo se construyó en 2009 y lleva la firma del arquitecto Roberto Valle, que se empleó a fondo para que el edificio de la vieja iglesia de San Juan, ampliada con una moderna construcción, permitiera albergar las instalaciones museísticas.

El pan ha sido durante siglos la base de la alimentación en España, por lo que el trigo y su panificación han sido de extraordinaria importancia. Y si de algo puede presumir Tierra de Campos, comarca en la que Valladolid tiene buena parte de su territorio, es de sembrar excelentes cereales y hacer buen pan.

Tan importante ha sido el pan en la alimentación que hasta ha motivado motines entre la población cuando este subía de precio. En junio de 1856 las clases populares explotaron ante la carestía del pan (aunque no solo por eso), y en muchas poblaciones. En Valladolid la gente salió a la calle: quemó molinos y asaltó panaderías. Aquella tremenda revuelta se saldó en la capital con la ejecución de veintiún hombres y dos mujeres, cientos de detenidos y otros cuantos que murieron en las cárceles.

El pan de Valladolid ha sido incluido como alimento protegido de Castilla y León, por lo que tiene marca propia desde hace unos cuantos años. Y de entre todos los tipos de pan destaca el candeal, nombre que le viene de un trigo muy utilizado desde hace siglos. Se trata de un pan que se puede documentar en la Alta Edad Media. A este característico pan de Castilla también se le conoce como sobao o bregado

Como no puede ser de otra manera, el logo del museo es un pan lechuguino. El pan lechuguino es el pan más característico de Valladolid: tiene forma de hogaza redonda y aplastada, de apretada miga y fina corteza ligeramente tostada. Un pan que puede aguantar varios días para ser consumido.

Por cierto, no dejar de dar un buen paseo por Mayorga.

 

El museo ha utilizado San Juan,  una iglesia mozárabe del siglo XV.

 

Sala principal del museo, en la que se pueden ver diversos objetos relacionados con el pan, entre ellos un molino cedido por la Fábrica de Harinas Emilio Esteban, sita en el valle del Esgueva.

 

Recreación de un horno tradicional, en los que hasta no hace tanto se hacía el pan. El museo también dispone de un moderno horno que las visitas guiadas pueden ver funcionar e incluso participar en la elaboración del pan.

 

Sellos con los que antes los panaderos personalizaban su producto.

 

Diversos aperos y utensilios que intervienen en la recolección del trigo.

 

Extenso muestrario de tipos de trigo.

 

Una muestra en miniatura y murales de diversos tipos de molinos.

 

Sistemas de moler a mano, como estos molinos primitivos: de mortero, de piedra (que ya se usaba hace 11.000 años), o rotativo.

 

Diversas salas, paneles y objetos que se pueden ver en el museo y que contribuyen a una visita que ilustra y entretiene, de la que se sale con un aceptable conocimiento de todo el proceso de elaboración del pan.

 

Una auténtica colección de bregadoras. El término bregadora no lo vamos a encontrar en los diccionarios, a pesar de ser una palabra muy corriente en Castilla, así como breguín . En definitiva, una máquina para bregar el pan, es decir pasar la masa del pan entre dos rodillos para evitar que entre ella quede aire… Total: amasar. Estas sencillas máquinas también se solían utilizar en las casas que las tuvieran para escurrir la ropa.

 

Frente al Museo, la ermita de Santo Toribio de Mogrovejo, patrón de la población y en cuyo honor se hace todo los años el desfile del Vítor (estandarte), la fiesta más importante del municipio que está declarada de Interés Nacional y  que se celebra cada 27 de septiembre. Conmemora la llegada de las reliquias del santo desde Perú. En esa noche de otoño se apagan todas las luces de la localidad y comienza una procesión que parte de la ermita y recorre las calles con la única iluminación del fuego de cientos de pellejos ardiendo. Se celebra desde el siglo XVIII. En las imágenes, la ermita y un murete decorado,  y una pequeña exposición del Vítor en el interior del Museo del Pan.

 HORARIO. Octubre a marzo: jueves a domingo y festivos de 10,30 a 14:00 h y de 16:00 a 18:00 h.

De abril a septiembre: martes a domingo y festivos de 10,30 a 14:00 h y de 16,30 a 20:00 h.

El centro permanecerá cerrado el 24, 25 y 31 de diciembre, y 1 y 6 de enero.

La entrada general cuesta 4 euros.

NOTA. En este mismo blog: Mayorga, sorprendente patrimonio.

Anuncios

6 comentarios en “MUSEO DEL PAN

    • Lo se, Jesús. Tengo un reportaje de Villalón en el que cito esa escultura y a tí como autor. Por cierto, en las visitas guiadas que hago del cementerio del Carmen de Valladolid, llamo la atención de esa bella maternidad que preside el panteón de Mateo Trapote, que seguro que es de tu familia, aunque no se de quien de todos ellos es la autoría.

  1. Me encanta este reportaje del museo del pan, el pan de Valladolid es muy bueno. Bueno, no se si lo seguirá siendo, porque yo recuerdo el pan con nostalgia ,

Deja aquí tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s