Buscando unos planos de Valladolid para cierta investigación me he topado con el del Diccionario Hispano Americano, del año 1897, y con otro editado por Leonardo Miñón en 1900. Así que me ha parecido interesante compartir con los lectores como era, a grandes rasgos, el Valladolid que cerraba el siglo XIX y abría el XX.

 Tenía la ciudad 71.000 habitantes aproximadamente (hay otras cifras pero no se apartan mucho de esta), y su actividad era eminentemente agrícola e industrial. Fábricas sobre todo para el autoconsumo: chocolates, cervezas, hierro, cerámicas, papel, jabón, botones, mantas, bayetas, estameña (tejido de lana), harinas, etc. También dos potentes fundiciones: talleres Gabilondo y Miguel de Prado, además de unas pujantes tenerías.

Disponía de facultades universitarias y  la población analfabeta superaba ligeramente el 50 %, aunque para salvar el honor de Valladolid hay que decir que en ese año de 1900 la media del analfabetismo en España  se elevaba a 66 de cada cien habitantes.

El Palacio de Santa Cruz disponía de un Museo Arqueológico que incluía pintura y escultura…

… Pero, mejor que veamos algunas imágenes,  y detalles del  citado plano de Miñón del año 1900

 

 Aquel 1900 abrió sus puertas en la calle Duque de la Victoria el Banco Castellano, ocupando el edificio palaciego de Ortíz Vega, un acaudalado hombre de negocios. De ahí la fecha que preside su fachada, que se puso tras  la completa remodelación del edificio a causa de un incendio ocurrido en 1917.

Hasta 1899 el antiguo monasterio de Nuestra Señora de Prado fue presidio, y a partir de ese año se habilitó como Manicomio (que lo fue hasta 1977). Por eso los planos al filo de 1900 todavía siguen reflejando el monasterio como presidio. De hecho, el puente Colgante se conocía también popularmente como puente del presidio.

 

En septiembre  se inauguró la estatua de José Zorrilla en la plaza que lleva su nombre. El autor de la obra fue Aurelio Carretero previa adjudicación mediante concurso público. El monumento fue fruto de la iniciativa del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, que en 1893 había acordado erigirle  por suscripción de carácter nacional. Y posteriormente decidió que se ubicara en Valladolid. En la imagen, correspondiente al día de la inauguración, se puede ver al antigua academia de Caballería, conocida como el Octógono, por su forma, que fue pasto de las llamas en 1915.

 

También en 1900 comenzó la restauración de la iglesia de Santa María de la Antigua de la mano del acreditado arquitecto Antonio Bermejo, que lo primero que intervino fue la torre y la galería porticada. Obra que no pudo terminar pues falleció al año siguiente. Mas traigo a colación lo que José Zorrilla opinaba de este templo: recogemos sus palabras del libro “La poesía castellana contemporánea” editado en 1889: “He aquí algo que vale infinitamente  más; es lo que nosotros llamamos la Antigua, una iglesia románica del siglo XI; hace largo tiempo que no se entra en ella, porque amenaza ruina. La torre es de una pureza de líneas, de una esbeltez incomparable; a mí me ha tenido siempre prendado, y he hablado de ella en una de mis leyendas. Pero se desplomará el mejor días, falta de las restauraciones necesarias; estamos en una negligencia estúpida y en beocismo artístico sin límites.” Seguramente el hecho de que fuera declarada Monumento Nacional en 1897 la salvó de ser completamente derribada.

 

El ferrocarril de Rioseco (popularmente tren burra) presentaba entonces dos estaciones: la principal, junto a la estación del Norte que estaba en el solar que en la actualidad ocupa la Estación de Autobuses; y otra en la plaza de San Bartolomé.

 

En el barrio de la Victoria, inmediato al puente Mayor, había uno de los fielatos de Valladolid, y la estación secundaria del tren burra en la actual plaza de San Bartolomé.

 

La actual plaza de la Universidad aún se llamaba de Santa María, debido a su inmediatez a la colegiata de Santa María la Mayor, la primigenia iglesia catedralicia que se construyó en tiempos del conde Ansúrez. En el mismo plano puede verse el mercado de Portugalete, que se derribó en 1974.

 

Detalle en el plano del mercado del Campillo (plaza España), derribado en 1957. Este, el de Portugalete y el del Val, recientemente restaurado, fueron fruto del impulso que imprimió el alcalde Miguel Íscar  (fallecido en 1880) para mejorar las condiciones higiénicas en la venta de alimentos. Todavía las Esguevas no estaban completamente soterradas.

 

Nuestra plaza Mayor se conocía  como plaza de la Constitución, y en el plano de 1900 se aprecia el vacío que había dejado la vieja Casa Consistorial derribada por ruina en tiempos del alcalde Miguel Íscar en 1879. El tranvía, que había comenzado a funcionar en 1881 atravesaba toda la ciudad tirado por mulas. Hasta 1910 no entró en funcionamiento el eléctrico.

 

Los paseos que frecuentaban  los vallisoletanos en aquellos años eran el del Campo Grande (actual paseo del Príncipe), el de la acera Recoletos, el del Espolón (junto al Pisuerga), el de la Salud (pasadas las puertas de Tudela –plaza Circular- en torno a la fuente de la Salud), y el del Prado de la Magdalena. En concreto, el Prado de la Magdalena se describía como anchuroso, con magníficas plantaciones y dotado de paseos y espléndidos jardines. Todavía lo regaba la Esgueva.

 

En 1900 el matadero estaba ubicado en el Prado de la Magdalena. Se trataba de un conjunto de edificios inaugurado en 1877 con modernas e higiénicas instalaciones del  que nuestro cronista Casimiro García Valladolid dijo: “Es un edificio que honra verdaderamente a Valladolid (…) y que algunas poblaciones han tomado como modelo”. Véase más abajo la referencia de la fábrica de papel, que en realidad era como un molino.

 

Hacia 1855 entró en servicio el nuevo vivero que se habilitó junto al Pisuerga en las huertas de la Trinidad. Disponía de casa del guarda, una noria para el regadío de las plantaciones y una caseta para guardar la herramienta. Era voluntad del Ayuntamiento que fuera una “obra digna de la capital”, por lo que además de las tapias que evitaban que entrara gente o ganado, se  mandó construir  una puerta notable y una verja para el frente. En el Prado de la Magdalena también había otro vivero. 

 

Entre los teatros vallisoletanos (Zorrilla, Lope de Vega y Calderón), todavía se contabilizaba el de la Comedia, sito en la plaza Martí y Monsó –o de la Comedia-, aunque en 1900 parece que ya solo se utilizaba como salón de baile, según las crónicas de la época.

 

 

 

 

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Un comentario en “VALLADOLID, AÑO 1900

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