Este año 2019 se está conmemorando el 40 aniversario de las primeras elecciones municipales en Democracia. Puede ser un buen pretexto para curiosear un poco por algunos avatares consistoriales. Para ello propongo dar un vistazo a vuela pluma por los últimos cien años.

El 3 de abril de 1979 se celebraron los primeros comicios locales democráticos.  Era la tercera vez que el pueblo estaba llamado a las urnas en menos de dos años: en junio de 1977 se votó para formar la Asamblea Constituyente, y en marzo de 1979 se habían convocado Elecciones Generales.

Vamos, pues, a detenernos en algunas curiosidades en torno al Ayuntamiento de Valladolid. Para ello vamos a irnos, también, más lejos de estos cuarenta años democráticos, y nos asomaremos al Ayuntamiento de hace 100 años y comentaremos algunas otras curiosidades que han acaecido a lo largo de todo este tiempo.

Despacho de Alcaldía. Foto de Cacho

Si no he sumado mal, en estos cien años Valladolid ha conocido treinta y dos alcaldes contando con el actual, más algunos más accidentales de brevísima duración, que sustituyeron transitoriamente a fallecidos o enfermos. Esto nos da una media de 3,1 años de duración cada alcalde. Si quitamos los tres alcaldes  que ha habido en estos últimos cuarenta años de Democracia,  en los sesenta anteriores la media baja a 2 años de duración.

La verdad es que hubo temporadas en las que la brevedad de algunos ediles fue asombrosa. Para ello nos vamos al año 1924. A lo largo de aquel año hasta ocho personas llevaron el bastón de la alcaldía. Más accidentada imposible: así nos lo contó Mariano Cañas en 2009 en El Norte de Castilla: en octubre de 1923 José Morales Moreno fue elegido, pero le dieron tres meses de plazo para que se repusiera de una enfermedad, y ocupa el sillón el concejal Vaca hasta que el 30 de enero se hace cargo de la alcaldía el teniente de alcalde Álvaro Olea y Pimentel. El 6 de abril se constituye una nueva corporación y Blas Sierra Rodríguez es elegido alcalde, quien dimite el día 21 por hallarse enfermo. Le sustituye como alcalde electo Nicolás López Serrano, que fallece el 19 de octubre. Se hace cargo accidentalmente Rodrigo Esteban Cebrián que a los diez días dimite (el 30 de octubre). En sesión de 3 de noviembre es elegido mediante votación Ramón Álvarez del Manzano, que presenta su dimisión irrevocable el 11 de diciembre (por cierto, alegando la falta de confianza por parte de los concejales que le eligieron); y ese mismo día es proclamado alcalde Vicente Moliner Vaquero… ¡Tela!

¿Cuáles eran las actividades privadas de estos más de treinta alcaldes de los últimos cien años? Destacan, por el número, empresarios, abogados, militares, médicos,  hay solo tres trabajadores por cuenta ajena, algún catedrático y algún maestro. En definitiva, la mayor parte de los alcaldes que ha conocido Valladolid en estos cien años eran de clase alta y acomodada bien por profesión (militar de alta graduación,  por ejemplo),  bien por actividad (médicos, empresarios…).

Pero volvamos a 1919.  En ese año hasta dos alcaldes pasaron por el sillón: Luís Gutiérrez López, que dimitió en febrero por motivos de salud, pero también por discrepancias con los concejales, y le sustituyó ese mismo mes Gaspar Rodríguez Pardo que en noviembre presentó su dimisión alegando, también, motivos de salud, pero no se la admitieron y tuvo que ejercer hasta el 1 de abril del año siguiente. Como vemos en 1919 y 1924, lo del estado de salud da para todo.

Detengámonos en curiosear sobre cuáles eran los asuntos que se trataron en los plenos de 1919. Por cierto, era habitual que se celebraran varios plenos en el mes, no como ahora en que salvo excepciones solo se celebra uno al mes, y en muchos municipios pequeños uno al trimestre. La razón es que muchas competencias que antaño eran de pleno, se fueron pasando a Comisiones de Gobierno o a exclusividad de Alcaldía.

Nos preguntábamos sobre qué asuntos preocupaban a nuestros ediles de hace 100 años. Vamos a verlo, resumidamente.

Se trató de abordar una reforma de la Policía Municipal (convocatoria de plazas, uniformes, ascensos, etc.), asunto que fue muy polémico (sin que en realidad se llegara a conclusiones importantes), y motivó varios enfrentamientos entre los concejales. En esa época los Policías eran llamados Guardias.

Preocupaban mucho los  asuntos de Beneficencia. Se elaboraba un censo de personas acogidas a la beneficencia municipal que se iba modificando prácticamente todos los meses en función de las personas que perdían esa situación o entraban en ella. Para las atenciones de la Beneficencia se disponía de un asilo, de un presupuesto para pagar el suministro de medicamentos y  vacunas, o para atender las necesidades de leche para las criaturas de familias humildes: eso se llevaba a través de un programa que se llamaba la “Gota de leche”.

Se abordó la construcción y mantenimiento de escuelas pública. Y ese mismo año se comenzó a pensar en crear dos escuelas  para mujeres adultas de carácter voluntario. La edad mínima para acceder a dichas aula era de 13 años. Para ponerlas en marcha se mandató a dos maestras que estudiaran como se hacía en Madrid y Barcelona. Valladolid entonces tenía una veintena de escuelas para niños y niñas. El analfabetismo en España rondaba al 50 % de la población, aunque en Valladolid parecía que era sensiblemente menor.

En todos los plenos había  acuerdos sobre el cementerio, referidos generalmente a la construcción de unidades de enterramiento, licencias a particulares para la construcción de panteones o concesión de titularidades de los mismos.

Se aprobaron diversas gratificaciones de los empleados públicos que solían estar individualizadas según sus actividades y horas extraordinarias. Así como también había que acordar la concesión de pensiones a funcionarios municipales.

En lo que a pavimentación de calles, aquel año dominaron dos especialmente: el paseo de Alfonso XIII (actual acera de Recoletos) y la calle de Santiago. Por cierto, esta segunda fue realmente polémica, lo que  llevó a que la obra fuera tratada en el pleno varias veces  por dos principales razones: por la subasta para la adjudicación, y por las quejas de los comerciantes sobre cómo se llevaban a cabo las obras pues parece que repercutía en sus negocios.

Todo ello, aparte de los acuerdos de tipo administrativo y, digamos, ordinario: devolución de fianzas por contratos, formación de presupuesto, licencias de obras, caja de reclutas, etc.

Valladolid, aquel año 1919 registraba datos de un muerto al día a causa de la tuberculosis, una enfermedad por desgracia muy común en las primeras décadas del siglo XX.

Existía preocupación por las condiciones higiénicas de la ciudad y, por tanto, el alcalde Gaspar Rodríguez Pardo emitió un bando el 28 de octubre en el que entre otras cosas decía: “Para que las calles se mantengan siempre en el estado de higiene y limpieza que la importancia de nuestra ciudad exige (…) se prohíbe que haya muladares y depósitos de basura a menos de 450 metros del perímetro de la ciudad”. El bando también incluía esta prohibición: “No se arrojaran en ninguna hora por los balcones o ventanas, basuras, aguas sucias ni limpias, no se sacudirán telas ni ropas después de las siete de la mañana en verano, y de las nueve en invierno”

Como efemérides de aquel año, podemos citar que César Silió  fue nombrado, el 16 de abril de 1919, Ministro de Instrucción en el Gabinete de Maura. Y que nació Miguel Delibes.

Mas, vengamos a ese 1979, primer año de elecciones democráticas.

Fue elegido alcalde Tomás Rodríguez Bolaños. Aquel primer año (también los sucesivos) hubo que dar una vuelta completa a la administración municipal. Sirva de ejemplo lo que El Norte de Castilla publicaba el 31 de julio: “”El Ayuntamiento en la frontera de la legalidad. Adoptó acuerdos que pueden ser nulos”. Y a continuación el alcalde indicaba que “Cada día es más difícil funcionar con la Ley de Régimen Local (…) y para poder iniciar determinadas actuaciones hemos de correr algunos riesgos”

El Norte de Castilla: julio de 1979

En julio se declaró la plaza Mayor como zona peatonal, y las fiestas de aquel año se inauguraron con el pregón del poeta vallisoletano Jorge Guillén.

Vamos a ver algunos alcaldes que lo fueron en años clave de la política durante estos cien años que estamos recorriendo.

A Luís Gutiérrez López, que era el alcalde que abrió el año 1919, El Norte de Castilla lo definió como “abogado de mérito y joven de grandes esperanzas”. Hubo en su mandato un curioso debate entre los concejales digamos socialistas que querían que el Ayuntamiento saludara el fin de la Primera Guerra Mundial, y los conservadores, que negaban los valores de las naciones vencedoras.

Antonio García Quintana con su familia

Antonio García Quintana, trabajador de las artes gráficas,  fue el último alcalde de la II República. Fue fusilado en la campa de San Isidro el día 8 de octubre de 1936. Entre las muchas iniciativas que se llevaron a cabo bajo su mandato, destaca una muy peculiar y desconocida: un estudio para traer agua para abastecimiento de la ciudad desde los manantiales de Viloria (entonces Viloria del Henar).

Florentino Criado

El primer alcalde de Valladolid tras el triunfo en la ciudad tras el golpe de Estado fue Florentino Criado Sanz. Un militar profesional forjado en las Guerra de África bajo cuyo mandato se iniciaron los trámites para la construcción de aeropuerto de Villanubla.

Francisco Bravo en el centro del grupo de concejales, con unos folios de la mano

El último alcalde de la Dictadura fue Francisco Bravo Revuelta, Auxiliar de Farmacia diplomado. Llegó a la Alcaldía por dimisiones de varios concejales, incluido el entonces alcalde Manuel Vidal García, para poder presentarse a las elecciones que se habían convocado para abril de 1979.

Retrato de Rodríguez Bolaños colgado en la Casa Consistorial. Realizado por Cano

Y el primer alcalde de la Democracia fue Tomás Rodríguez Bolaños, del PSOE. Trabajador de FASA como analista químico, estuvo en el cargo hasta el 17 de junio de 1995. Tuvo la tarea de poner en marcha un verdadero Ayuntamiento, hasta entonces carente del presupuesto necesario y de las competencias adecuadas.

¿Y en relación con el Ayuntamiento, qué decir de las mujeres?

Adelaida Díez Díez y Eloisa de Felipe Alonso fueron las dos primeras concejalas que hubo en el Ayuntamiento de Valladolid, tal como nos recuerda el historiador Enrique Berzal.  Accedieron al consistorio en otoño de 1928 pero no por elección. Sucedió que habían dimitido hasta 16 concejales, y el gobernador civil se vio en la obligación de designar sustitutos por la vía de decreto, pues parece que no debían quedar concejales suplentes. En aquellos años, merced al Estatuto Municipal de Calvo Sotelo de 1924, las mujeres ya podían acceder a desempeñar funciones concejiles. Eso sí, se las exigía no estar casadas ni sujetas a patria potestad, autoridad marital o tutela.

Transcurrieron 39 años hasta que en 1963 fuera elegida concejala María Dolores Pérez Lapeña. Licenciada en Derecho y vinculada a la Sección Femenina, fue elegida por el tercio de entidades económicas, culturales y profesionales. Los otros dos tercios eran los de cabezas de familia y el sindical. También formó parte de la Diputación Provincial.

Iñigo de Toro en la izquierda de la imágen, y Pérez Lapeña en la derecha.

Poco tiempo después (1967) Lapeña compartió consistorio con otra mujer, María Teresa Íñigo de Toro. Polifacética profesional del mundo de la comunicación, la cultura y la historia. Fue teniente de alcalde.

Pilar García Santos
Pilar Fol Frutos
Victorina Alonso-Cortés

En 1979, con el primer Ayuntamiento democrático, tres mujeres formaron parte de la corporación: por el PSOE, Pilar García Santos –que fue concejala de Cultura-,  y Pilar Fol Frutos–concejala de Deportes-. Y Victorina Alonso-Cortés, de la extinta UCD.

NOTA: La mayoría de imágenes y textos proceden del Archivo Municipal de Valladolid, El Norte de Castilla, “Diccionario de Alcaldes de Valladolid”, “Valladolid, Alcaldes y Municipio en el siglo XX”, y el blog “Valladolid la mirada curiosa”.

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5 comentarios en “DEL AYUNTAMIENTO VALLISOLETANO HABLAMOS

  1. Nada se dice ,amigo Anta de Antolín de Santiago y Juárez, precursor de la FASA y se hizo con dinero de la chatarra de la guerra, según noticias. Ahora su hijo campa por la Junta de Castilla y León como si fuese suya

  2. Hay un Diccionario Biográfico de los Alcaldes constitucionales de Valladolid, donde se analizan todas las etapas de gestión y se biografían todos los alcaldes desde 1908 hasta 2008, dirigido por Pedro Carasa. Lo digo porque estaría bien citarlo al final de la entrada.
    Gracias.

    Enviado desde Correo para Windows 10

    ________________________________

    • Hola Pedro. No se a qué libro te refieres, pero desde luego no lo he consultado. Cito el que editó el ayuntamiento de Alcaldes de Valladolid 1810-2010 que tú dirigiste.
      Un abrazo, amigo.

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