En el devenir de la historia de Valladolid hay muchos personajes que sin que sean conocidos por el gran público, sin embargo tienen tras de sí curiosas vidas.

Con ellos se podría escribir otra historia de Valladolid, algo así como la cara B de los viejos discos de vinilo. Canciones que se consideraban menores pero que en realidad muchas de ellas escondían excelentes piezas musicales.

En esta ocasión propongo detenernos en cuatro personas que, con mayor o menor vinculación con Valladolid, me parecen interesantes.

Red Hugh O´Donnell  murió en Simancas, donde hay una placa que le recuerda y fue enterrado en el convento de San Francisco de Valladolid. Se trata de un irlandés que nació en 1572 y falleció en 1602. Era un noble de nacimiento, pues su padre era el rey de Tir Connail. Participó al frente de sus tropas en diversas guerras entre clanes, pero, sobre todo en diversas batallas contra las tropas inglesas. En realidad aquella contienda era el enfrentamiento entre los católicos irlandeses y los ingleses protestantes.

Derrotado por los ingleses, O´Donnell huyó a España con otros capitanes implicados en la rebelión irlandesa contra la corona inglesa. En Galicia fue recibido con grandes honores e inició contactos con Felipe III para que el monarca le facilitara tropas y pertrechos con los que hacer un desembarco militar en Irlanda.

Vino por Valladolid en 1601 para entrevistarse con el rey, que parece que le prometió organizar una invasión. Mas, al cabo de un año de no recibir noticias inició viaje para volver a Valladolid, pero la muerte le alcanzó en Simancas (parece que por una infección).

Fue enterrado en el convento de San Francisco, de Valladolid, sin que hasta la fecha esté localizada su tumba en aquel convento, que llegó a parecer un cementerio por la cantidad de personas que en él estaban enterradas. Tras la desamortización y después de varios años de abandono, se recogieron todos los restos de cuantas tumbas quedaban por allí y se depositaron en un osario del cementerio del Carmen, que ha sido removido al menos en un par de ocasiones.

Una placa en el castillo o archivo de Simancas (1991) y otra en el callejón de San Francisco de Valladolid (2011), recuerdan al personaje que llegó a alcanzar gran fama en vida. Lo cierto es que a pesar del tiempo transcurrido, son muchos los irlandeses, descendientes o no de aquel héroe, que cada año vienen a Simancas casi en peregrinación. En Irlanda se la han erigido varias estatuas y publicado unas cuantas novelas.

Alfonso de Espina, que llegó a ser confesor real de Enrique IV de Castilla,  en 1485,  publicó un libro titulado  Fortalitium Fidei (título resumido de “Fortaleza de la fe contra judíos, musulmanes y otros enemigos de la fe cristina”), uno de los textos que integran los Tratados Demonológicos. Espina, famoso predicador  quiso contribuir a advertir sobre los peligros que acarreaba iniciar tratos con el diablo. Estaba muy extendido en aquella época que había personas que para conseguir sus fines pactaban con el diablo. Pero la verdad es que su texto arremetía también contra herejes, moros y judíos. Su texto se ha llegado a calificar como un catecismo de odio hacia los judíos. Este clérigo era un franciscano del convento de Valladolid que llegó a rector de la Universidad de Salamanca.

Su cercanía a los círculos reales le llevó a que Juan II de Castilla le pidiera que asistiera a Álvaro de Luna en el momento de su ejecución, que ocurrió en junio de 1453 en la plaza Mayor de Valladolid. La imagen corresponde a un grabado de Juan Barcelón, 1791.

Otro clérigo importante tuvo Valladolid, que contrasta con Alfonso de Espina. Se trata de Juan de Torquemada (1388-1468), dominico nacido en Valladolid y que alcanzó el cardenalato. Un personaje que a pesar de tener una calle a él dedicada (Cardenal Torquemada), en el barrio de Rondilla es, paradójicamente, muy desconocido. Y esto sucede por la sencilla razón de que su nombre le ha jugado la mala pasada de que la mayoría de las personas crean que la citada calle está dedicada al inquisidor Torquemada, valido de los Reyes Católicos y personaje controvertido que pocas simpatías despierta, que, además era sobrino de Juan. Sin embargo Juan de Torquemada  fue un cultísimo clérigo del siglo XV, doctor en teología,  protector de artistas, experto en Derecho,  reconciliador de religiones y personaje muy importante en vida, en la que llegó a ejercer de pacificador de las disputas entre Carlos VII de Francia y Enrique IV de Inglaterra.

Fue prior de San Pablo de Valladolid y mandó construir la fachada del convento (ojo, no la de la iglesia).

Y concluiremos nuestra pequeña relación de personajes relacionados con Valladolid con una novelista.

La fama de los dramaturgos y poetas más relevantes del Siglo de Oro español, ha eclipsado a otros muchos escritores. Tuvo Valladolid en aquel siglo dorado un amplio círculo de literatos que demostraron acreditada calidad. Y de entre ellos, acaso de los más desconocidos sea, precisamente, una mujer: doña Beatriz Bernal  que fue la única en toda España que escribió una novela de caballerías (muy de moda por aquella época). De largo título que se puede resumir en Don Cristalián de España, editada en Valladolid, se trata de un libro de caballerías, que vio la luz sin que la escritora lo firmara, pero en el prólogo se deja bien claro que estaba escrito por una mujer. Aquello era un verdadero desafío para su época, pues invadía el terreno masculino. Beatríz Bernal era una persona de gran cultura que tuvo la osadía de destruir los prejuicios moralistas de la época que consideraban a las mujeres carentes de ingenio.

Nuestro historiador Antolínez de Burgos dijo de la novela que se la podía comparar a los mejores libros de la época.

En la trama cobran gran importancia los personajes femeninos y, de hecho, a Membrina se la llega a considerar como un antecedente del feminismo, pues de ella dice la autora: “Hubo una ínsula, llamada de las Maravillas, de la cual era señora una doncella muy gran sabidora en las artes. Fue tanto el su saber, que jamás quiso tomar marido, porque nadie tuviera mando ni señorío sobre ella.

La obra alcanzó gran popularidad y aún en vida vio cómo se tradujo a otros idiomas. Y su título completa era: Historia de los invictos y magnánimos caballeros don Cristalián de España, príncipe de Trapisonda, y del infante Lucescanio, su hermao, hijos del famosísimo emperador Lindedel de Trapisonda”… (toma ya…)

Se desconoce la fecha exacta de nacimiento y fallecimiento de Beatriz Bernal, que oscila entre 1501 y 1586.

7 comentarios en “LA CARA B DE LA HISTORIA DE VALLADOLID

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