DONDE REPOSA HERMAFRODITA BORGHESE

Con la apertura en 2012 del Museo de Reproducciones, el Museo de Escultura se ha convertido en uno de los más importantes de Europa en materia de escultura. El de Reproducciones no es único en España pues, al menos, hay otro en Bilbao. Pero el de Valladolid tiene la enorme ventaja de sumarse al Nacional de Escultura creando, además, un entorno privilegiado en la calle Cadenas de San Gregorio.

En la nave central de la antigua iglesia de San Benito el Viejo (justo detrás de la Casa del Sol), se alojan a la vista del público 270 piezas. Más conocidas unas, como el Laoconte, el Discóbolo o la máscara de Agamenón, menos conocidas otras, es el caso de que al visitante se le ofrece una hermosa panorámica en conjunto y un deleite en cada pieza. Se trata de  reproducciones de obras originales expuestas en los principales museos del mundo: Nápoles, Louvre, Británico, etc.

La exposición no solo ofrece obra escultórica en diferentes materiales (yeso, bronce o piedra), sino también pictórica. En definitiva, presenta un completo conjunto de piezas que explican el cómo, a partir sobre todo del siglo XIX, se comenzó a considerar la copia o reproducción como una técnica en sí misma y una nueva forma de aproximación al arte.

No obstante, el deseo de poseer réplicas de esculturas antiguas viene de lejos. Por ejemplo, la famosa figura de Ares Ludovisi (s. IV a C) fue una de las más afamadas en el s. XVII:  Felipe IV le encargó una copia a Velázquez, y  Luis XIV obsequió a Federico el Grande con una reproducción de la misma.

Esta colección nació en 1877 y estuvo alojada en el Casón del Buen Retiro de Madrid hasta 1961. Cincuenta años después renació en Valladolid. Lo que está expuesto es solo una parte del fondo artístico pero, además, lleva aparejada una importante biblioteca especializada en el tema.

¡Qué mejor época del año que el invierno para visitar museos!

 

1a-cropFachada de la antigua iglesia de San Benito el Viejo, detrás de la Casa del Sol

 

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Panorámica general del museo

 

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 Discóbolo, original en el Museo Británico de Londres

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Hermafrodita Borghese, Museo del Louvre

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Panisco y Sátiro, modelada en 1884, el original se conserva en el Museo del Louvre

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Galo moribundo, su original, guardado en los Museos Capitolinos de Roma, data del siglo III a C. Detrás de la escultura, diversos bustos de personajes reales o imaginarios. Detalle de uno de esos bustos

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Esta Ariadna abandonada (copia de 1884) se trata, en realidad, de una réplica romana copiada de un original helenístico. Museos Vaticanos, Roma

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Laoconte, vaciado en yeso en 1887, se puede ver en los Museos Vaticanos

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Detalle de un casco de bronce  de gladiador del siglo I d C

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Ares Ludivisi, original en el Museo de las Termas, Roma

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Centauro domado por el Amor, Museo del Louvre

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Primer plano de Fauno Durmiente, escultura de bronce sobre una gran peana de piedra, se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Al fondo, los Retratos de El Fayúm, así conocidos por ser encontrados en momias de Egipto. La costumbre de hacer retratos realistas de los fallecidos abarca desde el siglo I a C. hasta, posiblemente, el siglo III d C

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Esta réplica de la  Máscara de Agamenón (metal repujado) data de 1914. Su original se remonta al s. XVI a C. y se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Se trata de una máscara fúnebre

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Qué mejores modelos que los de este museo  para practicar el dibujo, tal como hacen estas dos personas

HORARIO: martes a sábado de 11 a 14 y 16:30 a 19:30; domingos y festivos sólo mañana. Cerrado 1 y 6 de enero; 1 de mayo; 8 de septiembre y 24, 25 y 31 de diciembre.

La entrada es conjunta con el Museo de Escultura.

2017: QUE LA BELLEZA NOS ACOMPAÑE

Feliz año 2017, el año del bicentenario del nacimiento de José Zorrilla.

Lo que deseamos para nosotros y nuestra gente querida no sucederá si no nos empeñamos en conseguirlo. Mientras tanto, propongo disfrutar de las cosas bellas, que pueden ir desde un sencillo chozo a una obra de arte.

Por eso os dedico una de mis piezas preferidas del Museo Nacional de Escultura: Ángeles alféreces, anónimo del siglo XVII… por su serena belleza.

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ENTRE INCUNABLES Y RAROS (Bibliotecas y VI)

La Biblioteca Histórica del Palacio de Santa Cruz se fundó en 1483 como parte integrante del Colegio Mayor. Su finalidad, obviamente, era ponerla a disposición del alumnado de la Universidad.  El fondo inicial se nutrió de unos 300 volúmenes del fundador, el cardenal Mendoza, y poco a poco fue creciendo con las aportaciones de los estudiantes que llegaban a licenciarse: cada uno debía donar un libro al terminar sus estudios. Evidentemente, también se fueron haciendo numerosas adquisiciones que engrandecieron el fondo bibliográfico.

Buena parte del fondo proviene de las desamortizaciones de diversos conventos vallisoletanos, como los de San Benito y San Francisco. Además de una vasta colección de los jesuitas tras su expulsión de España en tiempos de Carlos III. Libros que tenían en los conventos de San Ambrosio y San Ignacio.

Y no debe olvidarse el fondo proveniente de la biblioteca del conde de Gondomar (s. XVI-XVII) que se consideraba como la gran biblioteca de Valladolid y una de las mayores de España. El conde incluso realizó ampliaciones de su palacio (conocido como Casa del Sol)  para poder colocar su rica biblioteca.

Los libros que se ven en la biblioteca de la Universidad (que no son solo los que están en las estanterías históricas –que son los manuscritos, incunables y raros-, sino también los que se guardan en una sala anexa), datan de fechas anteriores a 1835.

 

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Fachada del Palacio de Santa Cruz, de finales del siglo XV, con importantes reformas del XVIII. Hasta hace unos años se  creía que la intervención tan poco respetuosa con el origen Renacentista del edificio  la llevó a cabo el afamado Ventura Rodríguez. Pero lo cierto es que el agresivo carácter Neoclásico lo llevó a cabo (planos y dirección de obra), Manuel Godoy, aparejador y discípulo de Ventura, tal como ha demostrado el profesor de la Escuela de Arquitectura Daniel Villalobos

 

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Las estanterías, del barroco,  que ahora vemos son de 1705. Y forman hasta nueve pisos

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Detalle de los adornos que, además en su momento, servían para identificar las diferentes materias de la biblioteca. Su decoración se inscribe en una estética botánica, muy de moda en aquella época

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La biblioteca está presidida por un retrato ecuestre del Cardenal Mendoza, realizado por el pintor Manuel Peti Vander. Dos globos terráqueos, muy característicos de siglos anteriores,  flanquean el retrato

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El depósito de Santa Cruz puede dividirse entre manuscritos (529 volúmenes), incunables (202) y raros (147), e impresos (12.878 de los siglos XVI, XVII y XVIII principalmente). De entre los manuscritos, el más antiguo que se conserva es una copia de Los Comentarios al Apocalipsis de San Juan,  de Beato de Liébana, copiado  por Oveco en el monasterio de Valcabado  en el año 970. Popularmente se le conoce como el Beato de Valcabado o Beato de Valladolid. En la imagen se ven dos de las 87 ilustraciones del Beato: el arca de Noé y los cuatro jinetes del Apocalipsis

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Ejemplar del Vita Chisti Cartuxano (de Luudolphus de Saxonia, siglo XIV) traducido del latín al romance por Fray Ambrosio de Montesinos en 1502. Este ejemplar perteneció al Monasterio de San Benito de Valladolid

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Acceso a la biblioteca, cuyas puertas están decoradas por el escultor Alejo de Vahía, que también firma las ménsulas del zaguán del Palacio de Santa Cruz

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Detalle de una fotografía realizada por J. Laurent en 1865

 

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Tarjeta que se exhibe en la biblioteca. El robo de libros de las bibliotecas eclesiásticas era frecuente, hasta el punto de que hubo que recurrir al Papa para que pusiera fin a este desmán. Pío V formuló un decreto en 1568 que dio lugar a varias fórmulas para disuadir a los amigos de lo ajeno, como ésta conocida como la Salmantina (por proceder de la Universidad de Salamanca), aunque hubo otras similares

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Y, desde luego, no se puede abandonar el Palacio sin recrearse en su magnífico patio

LA FUENTE EL SOL, UN BELLO PARAJE A LAS PUERTAS DE VALLADOLID

El paraje de Fuente el Sol es todo un clásico de Valladolid. Lugar muy conocido y otrora frecuentado por las familias para pasar las tardes de los domingos. Incluso había junto a la fuente un chiringuito que servía refrescos y vino con gaseosa para acompañar las meriendas.

La Fuente el Sol ha contado históricamente con el aprecio de la ciudad, tanto por la calidad de sus aguas como por el entorno natural que la rodea. Tal era la bondad de sus aguas que en ocasiones algún industrial pidió el derecho a usarlas para industrias alimenticias. Y, además, en 1934 se constituyó una Asociación de amigos de la Fuente del Sol en la que estaban ilustres apellidos de la sociedad vallisoletana. Este aprecio por la fuente y el parque tiene en la actualidad una nueva versión en un blog: http://amigosfuenteelsol.blogspot.com.es/ que animo a consultar.

Este lugar es conocido al menos desde el siglo XVI, y desde el manantial se encauzaron las aguas a principios del XVII para erigir una hermosa fuente en la inmediaciones del puente Mayor: “una fuente linda que arrojaba gran cantidad de agua” y que estuvo en uso muchos años durante aquel siglo. Como curiosidad podemos decir que la actual calle Fuente el Sol antes se llamaba del Arca, aludiendo a que por ella discurría la canalización, con sus arcas correspondientes,  hasta la actual plaza de San Bartolomé.

Nuevas posibilidades de desplazamiento mediante el vehículo, y la introducción de otros usos y costumbres contribuyó a su  decaimiento como lugar preferido para el solaz. No obstante, la Fuente el Sol nos proporciona un entorno profusamente arbolado, con diversos senderos y con amplísimas vistas sobre la ciudad y municipios del entorno.

Y con estas premisas nos aprestamos a dar un paseo por este paraje. Lo iniciaremos en la pradera inmediata a la fuente, y llegados arriba tomaremos el camino de la derecha para ir bordeando todo el páramo (dejando a la derecha el centro hípico).

 

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Agradable pradera de chopos con bancos, mesas y algún juego infantil inmediato a la fuente

 

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Así se habló en el Ayuntamiento de la Fuente el Sol en 1958: “Uno de los parajes más bonitos de Valladolid por su abundancia de arbolado, por su situación y por disponer de agua suficiente… se ha convertido en un ameno lugar de esparcimiento y recreo de gran número de familias que allí acuden los días festivos”. Observaremos un sendero a la derecha de la fuente que nos brinda más opciones de paseo por el paraje. El frontispicio de la fuente lleva grabada la fecha de 1938, año en que se rehabilitó y cuya inauguración supuso un acontecimiento que congregó una verdadera muchedumbre, amén de las autoridades civiles, militares y eclesiásticas típicas de la época

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Una fuentecilla “menor” próxima a la afamada del Sol. Advierten  quienes las conocen que no siempre tiene la misma calidad de agua una y otra. Que según épocas tiene mejor agua la fuentecilla

 
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Hace unos quince años,  una Escuela Taller acometió la completa renovación de la fuente el Sol: delimitación de caminos y sendas, plantación de arbolado, canalización de aguas de escorrentía que deterioraban las laderas, construcción de un mirador, etc. 

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Está fuente el Sol en las estribaciones de los Montes Torozos que los atraviesa la GR 26 que conduce hacia Tierra de Campos

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En el bosquecillo que se ve al fondo (a su  izquierda se ve el caserío de Zaratán) hay una pequeña fuente conocida como la Mona. Ya no corre el agua por ella, escondida en el sombrío  de pinos, cipreses de Arizona  y chopos

 
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Seguimos recorriendo el borde hasta llegar a un mirador, que nos ofrece amplias vistas

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Plantaciones con diversa vegetación arbórea y arbustiva. También se ha reproducido un majano que facilite la vida de roedores e invertabrados

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Pinar, y sendero por el que descendemos de nuevo hacia la fuente. También podemos volver por la vaguada: hay suficiente señalización que nos advierte sobre la dirección a seguir

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A finales del s. XVI el holandés Antón Van Den Wyngaerde, pintor de Cámara de Felipe II, dibujó por orden del monarca hasta 64 villas y ciudades españolas. Entre ellas Valladolid. Y lo hizo desde las laderas de la cuesta de la Maruquesa, a los pies de fuente el Sol. El perfil de la ciudad se caracterizaba por las torres de las iglesias. Pues bien, casi 450 años más tarde, si nos acompañamos por unos prismáticos, aún podremos ver como entre los modernos edificios aún emerge aquel Valladolid antiguo: fachada de San Pablo y torre de San Martín, Torre de la Antigua, Catedral (aunque no era esta la torre de entonces), iglesia de El Salvador y torre de Santiago

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La dársena del Canal de Castilla desde fuente el Sol

TRASPINEDO: SOPORTALES, PAISAJE Y CARRAVACOS

La fama de pueblo de veraneo y el número infinito de chalés que han invadido algunos pinares de Traspinedo, ocultan un municipio con interesante historia y construcciones peculiares que lo hacen merecedor de un detenido paseo por su casco urbano y alrededores.

Traspinedo hunde sus raíces en la Edad Media y ya entonces sus tierras  tenían importancia. Prueba de ello es que en el s. XV compartía terrenos con la poderosa villa de  Cuéllar, con quien para conservar y aprovechar aquellos bienes comunes (pastos, trigos y otros), tuvo que hacer una Ordenanza de concordia en el año de 1481.

Un pueblo al que no le faltó su castillo (en el siglo XIX ya estaba arruinado), ni las consiguientes leyendas habida cuenta de las numerosas bodegas con sus correspondientes túneles: no será difícil escuchar que uno hay que llega, o llegaba, hasta Montemayor… pero nadie lo ha recorrido.

Mucho más reciente es la explotación resinera en Traspinedo, que tuvo su importancia. Pero eso ya fue en el siglo XIX.

Es el caso, que hoy día puede presumir de un caserío muy arreglado y de una ganada fama de restaurantes de buen lechazo servido en pincho: hasta siete hay en Traspinedo que pugnan por mantenerse como referencia de este singular manjar que ya han copiado en otras localidades.

Pues, ¡ea! vamos a recorrer algunas calles, subiremos hasta la Atalaya y visitaremos el Centro de Interpretación de la Resina.

 

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Partimos del viejo molino de trigo, a las afueras del pueblo, al final de la calle Molino, y junto al lavadero

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Este puentecillo salvaba el arroyo Molino, una acequia que cogía sus aguas en el Valcorba, y que además de mover el molino de cereal llevaba las aguas hasta un molino de papel, como a medio km. del pueblo. Una vez que ambos molinos dejaron de funcionar, la Confederación Hidrográfica del Duero canceló el arroyo Molino y, ahora es un problema para Traspinedo, pues la falta de esa corriente impide que se pueda adecentar y recuperar  la vegetación y el entorno junto a  su cauce

 
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Singular lavadero, junto al molino, que ahora sirve para mantener un interesante hábitat para las ranas. En Traspinedo había varios humedales

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Y nos adentramos en el casco urbano por la calle Mayor. Arteria principal en la que veremos varios soportales de madera. Algún experto los ha calificado como los más antiguos de la Provincia. Desde luego su rusticidad y singularidad son evidentes

 
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Cada pie derecho de los soportales antiguos  es totalmente diferente. Hay que detenerse y disfrutar de esta peculiaridad que no es fácil ver en otras localidades

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La casa donde nació José Velicia, el impulsor de las Edades del Hombre

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Plaza del Rollo, cuyo nombre nos evoca jurisdicciones medievales

 
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Iglesia dedicada a San Martín de Tours (de trazas del s. XV y reformas del XVIII). Si llamo la atención sobre ella es, sobre todo, por la dedicación a uno de los personajes más interesantes de la Iglesia Católica, cuya vida y proyección posterior daría para una enciclopecia. Del siglo IV, y francés,  su fama fue tanta que cosecha millares de referencias en Europa. Aquel soldado romano convertido al cristianismo ha sido declarado como uno de los grandes viajeros europeos

 
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La nueva Casa Consistorial acondicionada en las  antiguas escuelas. De aquí parte la calle de las Bodegas, por donde subiremos hasta la Atalaya: media hora a lo sumo…

 

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…Y el barrio de bodegas, camino de la Atalaya, desde donde disfrutaremos de vistas sobre el caserío de Traspinedo

 

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La atalaya, un roble centenario que destaca por su porte, y desde donde hay  amplias panorámicas sobre el valle del Valcorba. Las atalayas, en la cultura antigua, eran árboles que se dejaban crecer para que  su sombra sirviera de cobijo, y sus frutos de simiente para la reproducción del monte

 
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De regreso al pueblo, tomamos la primera calle (Nogal) a la derecha que, todo seguido, nos llevará hasta el Centro de Interpretación de la Resina, inmediato al molino y lavadero que visitamos al principio

 
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Curioso espacio museístico que relata la historia e historias de la explotación resinera en Traspinedo, pero que trasciende el localismo para introducirnos en una actividad que estaba prácticamente perdida y que de nuevo renace en los últimos tiempos. En la localidad, a las piñas las llaman carravacos y a las almendras chichotes

 
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Entre las calles Abadía y Castillo, un enigmático escudo alusivo al camino de Santiago que, desde luego, no trascurría por Traspinedo… y algún vecino presume, seguramente con razón,  de vivienda originaria del siglo XVII

 

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Amanecer entre pinos, camino de la Atalaya

BARRIO DE LAS FLORES: UN MIRADOR SOBRE VALLADOLID

El barrio de las Flores comenzó a trepar por las laderas del teso que dominaba el antiguo campo de tiro y zona de maniobras militares, como a medio kilómetro de los Pajarillos Altos. Aquello ocurrió en los años 60 de pasado siglo, y su crecimiento terminó por colonizar toda la elevación. Sus moradores, que en muchos casos se hacían su propia vivienda, provenían principalmente de los municipios próximos a Valladolid. Acudían al llamamiento del desarrollo industrial que la ciudad estaba conociendo en aquellas décadas. Consiguientemente, la construcción también tiraba de mucha mano de obra.

No fue, ni mucho menos, una barriada de chabolas, no. Las casas, aunque modestas, tenían una sólida y cuidada construcción y sus moradores eran obreros que regularmente ganaban su jornal. Bien es cierto que por los motivos que sea,  un pequeño rincón del barrio ha devenido en cierta marginalidad en la zona de la calle Flor.

Pero es un barrio que sigue creciendo a pesar de que fue el último que llegó a tener alcantarillado en las casas, pues algunas de ellas  hasta hace apenas una década aún tenían que solucionar su higiene mediante fosas sépticas.

Su caserío es bien curioso: rodeado de naves industriales por muchos flancos, sus casas bajas dominan las laderas en las que poco a poco se van levantando grupos de viviendas de varias alturas. Pero  la crisis dejó en el dique seco nuevas viviendas. No obstante  hay expectativas, en un futuro incierto,  de que buena parte de las suaves laderas del teso y el páramo de San Isidro, lleguen a ver como se construyen grandes urbanizaciones.

Contado esto vamos a dar un paseo por las Flores. El recorrido sigue un itinerario que comienza en la calle Flor de Acebo, que arranca en la carretera de Villabáñez, junto a la gasolinera inmediata a la ronda, y concluirá siguiendo el canal del Duero que discurre a los pies del barrio, pero esto no es más que una sugerencia.

 

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Calle Flor de Acebo, en la que naves industriales y viviendas de reciente construcción se miran cara a cara

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Uno de los parquecillos que se han construido aprovechando espacios libres inmediatos a las casas

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En la calle Azucena, por ejemplo, ya estamos inmersos de lleno en el barrio, en cuyas calles contrastan las primitivas construcciones tal cual, reformas de aquellas, y nuevas viviendas

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Por la calle Margarita llegamos a la plaza de Mayo, en la que alguna trasera ha servido para decorar el barrio a iniciativa de la Asociación Vecinal

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Centro Cívico

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Al final del barrio hay un pequeño pinarcillo que, sin embargo, tiene su importancia pues a él acuden personas interesadas en las aves debido a que cobija diversas especies de pájaros, acaso protegidos por el silencio que rodea al arbolado

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Mirador sobre el páramo de San Isidro. Desde él se ven las naves de los nuevos talleres ferroviarios, el término de La Cistérniga,  y fincas y amplias tierras aún cultivadas, amenazadas de futuras urbanizaciones de viviendas. La hilera de chopos pespuntea el canal del Duero

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Desde aquí descendemos hacia el canal, que iremos siguiendo hasta llegar prácticamente a la Ronda. Aprovecharemos para ver algunas construcciones industriales y diversas promociones de viviendas recientes

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Iniciamos un nuevo ascenso al barrio por un  parque de reciente urbanización desde el cual se aprecian nuevas vistas de Valladolid

DONDE LA SÁTIRA Y LA MÚSICA (Bibliotecas V)

El Archivo Municipal de Valladolid no  solo custodia  legajos, expedientes, documentos, planos y fotos. Tiene, también, una importante biblioteca.

Una biblioteca que atesora un fondo de más de 30.000 documentos entre monografías, folletos, carteles, revistas, etc. Y que, además, se ha visto enriquecida recientemente con el traslado de los fondos bibliográficos y colecciones que, hasta la fecha, estaban depositados en la Casa de Zorrilla (aunque aún no está al completo disponible, pues se trata de un traslado complejo).

Esta desconocida biblioteca está compuesta de variados fondos: lo publicado por el Ayuntamiento o libros sobre Valladolid; libros de derecho administrativo local; un fondo muy curioso que proviene sobre todo del siglo XIX, y que hasta 1991 estaba en el Teatro Calderón: colección formada por gente ilustrada de la burguesía vallisoletana de aquella época. Se trata de  una colección de arte, ciencia e historia. Una colección con leyenda pues cuando el Ayuntamiento se hizo cargo del Teatro Calderón en 1986 se tapió el cuarto donde estaban los libros, y al decir de algunos se les perdió la pista hasta que, según la leyenda, la descubrió un fontanero durante las obras de remodelación del Teatro.

Y, por último, destaca la biblioteca y fonoteca del antiguo conservatorio. Un fondo que se ha ido forjando desde 1918.

A todo esto hay que sumar la hemeroteca completa de los desaparecidos periódicos la Hoja del Lunes y el Libertad, además de la colección del Boletín Oficial de la Provincia (desde 1833) y la vieja Gaceta de Madrid…

… Y curiosísimas publicaciones satíricas del XIX.

En cualquier caso, necesite o no consultar algún legajo del archivo o alguna publicación de la biblioteca, visitar el interior del Archivo Municipal es una recomendable actividad. Los arquitectos que han llevado a cabo la rehabilitación son Gabriel Gallegos y Primitivo González.

 

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El Archivo Municipal ocupa la antigua iglesia de San Agustín (cuyos restos visibles datan del siglo XVI), que tras su abandono y usos diversos tales como  actuaciones musicales o depósito municipal de coches, se rehabilitó para funcionar como tal archivo  a partir de 2003

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Imágenes del interior de San Agustín en cuyo patio principal está la sala de consulta

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Ilustraciones de la afamada revista London News que se publicó a caballo entre los siglos XIX y XX: representación teatral en el Londres de 1901 y anuncio de un vigorizante del cabello

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El Boletín Oficial de Valladolid encuadernado en piel. Esa publicación que nos parece tan “administrativa”, sin embargo contiene ordenanzas y otras instrucciones que han influido en nuestras vidas

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Cabeceras de diversos periódicos satíricos decimonónicos. Muchos de ellos apenas superaban la media docena de de ediciones

 

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La arquería que ahora embellece el edificio, está instalada en su lugar original, después de que se desmontara en 1925 y se fuera emplazando en diversos lugares: Museo Arqueológico, Campo Grande, Museo de Escultura… hasta que, finalmente, con la rehabilitación del edificio, se trajo a su primitiva ubicación

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En torno al edificio de San Agustín se han hecho diversas excavaciones arqueológicas que, sobre todo, han servido para recuperar viejos suelos, aljibes, algunas columnas,  pies de muros y paredes de dependencias históricas de la iglesia conventual, etc.