AGUILAR DE CAMPOS, UN PUEBLO DE LA EDAD MEDIA

Aguilar de Campos es un interesante municipio tanto para contemplar característicos paisajes y elementos terracampinos,  como para romper algunos tópicos sobre esta comarca.

Los orígenes de este municipio se pierden en la historia de los tiempos, pues incluso se le ha incluido en el listado de los posibles lugares en los que se levantara la mítica Intercatia.

Intercatia fue una ciudad vaccea arrasada por los romanos en el siglo II antes de Cristo. Si se presta cierta atención a estudiar su ubicación es porque su encarnizada resistencia a las legiones romanas pasó a la historia.  A partir de ahí todo son conjeturas acerca de donde estaba situada esta población. Son varios los municipios que los historiadores, con más o menos argumentos, han ido añadiendo a la lista de lugares. Y, a los efectos de nuestra incursión en Tierra de Campos, todos esos lugares están en esta comarca o sus inmediaciones: Villalpando, Cerecinos de Campos, Fuentes de Nava, Paredes de Nava, Montealegre… y Aguilar de Campos.

Bien, fuera o no  Aguilar la antigua Intecatia, lo cierto es que su caserío e historia documentada se hunden en la profunda Edad Media.

Con estas premisas nos aprestamos a dar un paseo por su casco urbano y  alrededores, y concluir nuestro deambular por Tierra de Campos.

Dejaremos el coche a la puerta del Ayuntamiento y desde ahí iniciamos nuestra caminata, que se puede estimar en unos  5 km.

 

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El Ayuntamiento de Aguilar obedece a las características de unas cuantas Casas Consistoriales que se levantaron a finales del s. XX. Este, en concreto, en 1887. Sus bajos, entre otras actividades, acogían  las escuelas y, normalmente, la casa de los maestros

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Plaza Mayor. Una de las panorámicas monumentales más hermosas de la provincia de Valladolid: el rollo del s. XV y la iglesia de San Andrés, gótico-mudéjar del s. XIV

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Nos dirigimos hacia la iglesia y habremos de detenernos en su portada de estilo cordobés

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 A mano derecha sale la calle que nos conducirá al teso donde estuvo el castillo. Las “bodegas” que rodean el promontorio son, en realidad antiguas casas cueva. Rodeamos el teso  y, justo por detrás, una empinada trocha nos permite encaramarnos a lo más alto del pueblo. Bien merece la pena subir, tanto por el paisaje como por las construcciones que se pueden contemplar. A la derecha de la iglesia, al fondo, veremos un antiguo molino y más lejos la ermita de la Virgen de las Fuentes. Estos dos edificios serán nuestro próximo destino

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Fachada de una de las viviendas trogloditas que aún se conservan en Aguilar. Está en una calle un poco por debajo del “castillo”

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Volviendo a la calle Derecha, donde el rollo, y dejando atrás el Ayuntamiento, la continuamos hacia las afueras del pueblo. Nos encontraremos con una antigua y típica panera

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Pronto, a la derecha, sobre una prominente elevación del terreno, se ve el molino de viento que su propietario ha reconstruido a su manera. Nos interesa destacar que no eran pocos los molinos de viento que había en Tierra de Campos, casi todos prácticamente desaparecidos, y otros reconvertidos en su día en palomares

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Detalle del molino, en cuyas inmediaciones se han dejado parte de las piedras y rodeznos que tenía

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Chopera que seguimos hasta la ermita. Estos pequeños oasis son muy habituales en Tierra de Campos. Dan referencias al paisaje y suelen denotar la presencia de algún manantial que, aunque no lo parezca son numerosos en la comarca.

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Llegados a la ermita de la Virgen de las Fuentes, un edificio del s. XVII, bordearemos por la izquierda una arruinada vivienda de adobe en medio de la chopera, lo que nos conducirá hasta la fuente: lugar donde según la tradición se apareció la virgen a unos niños pidiendo la construcción de un templo. Este tipo de apariciones nos llevaría mucho tiempo comentarlas, pero no hay que desecharlas o atribuirlas a un simple rasgo religioso, pues tienen, en muchos, casos elementos históricos, etnográficos e identitarios de razonable interés

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Y de vuelta a Valladolid, antes de llegar a Berrueces y justo en el punto kilométrico 242 sale un camino a la derecha. Nos adentramos en él y a unos pocos pasos se podrá contemplar la laguna de las Pardinas o del Viveiro, uno de esos humedales muy abundantes en otro tiempo en Tierra de Campos: no muy lejos hay otro humedal llamado del Pozo Viejo

LOS ROLLOS DE TIERRA DE CAMPOS

La Tierra de Campos vallisoletana atesora cuatro de los siete rollos que se conservan en la provincia. Para conocerlos vamos a hacer un recorrido por los municipios terracampinos que los albergan.

Antes de nada, hemos de indicar que el rollo es una columna de piedra que  se levantaba en los municipios que tenían plena capacidad jurisdiccional. Es decir, que podían administrar justicia, pero indicando el poder al que estaba sujeto el pueblo: el señor feudal, la corona, el poder eclesiástico o el régimen concejil. Ojo, no confundir con las picotas, que era el lugar de ajusticiamiento.

En Villalón de Campos se levantó el rollo de justicia, de estilo gótico flamígero isabelino, en los primeros años del siglo XVI. De una altura de 10 metros, seguramente es el rollo más interesante de toda España. Le caracteriza un rico decorado y una buena conservación.  Rematado con una veleta, se ha convertido en el símbolo inequívoco de Villalón.

Apuntan los estudios sobre este rollo que tal vez fuera trabajado por un maestro cantero de la Catedral de Burgos. Sea como fuere, ha entrado en la lista de los principales monumentos españoles, tal como indica esa vieja copla que dice: “Campanas, las de Toledo; iglesia, la de León; reloj, el de Benavente; y rollo, el de Villalón”.

El camino hacia Mayorga, por Cabezón de Valderaduey, es una sucesión  de tesos y suaves lomas  que desmiente la leyenda de una Tierra de Campos plana y monótona, y confiere al paisaje una personalísima belleza.

Será parada obligatoria la torre solitaria de Villalba de la Loma. Se trata de la antigua iglesia de San Andrés, convertida en una de  esas torres-miradores que nos habremos de encontrar en más lugares.

El rollo de Mayorga se fecha en el primer cuarto del XVI. Es una esbelta y sobria columna decorada con la representación de cuatro bestias  legendarias que apuntan en los cuatro puntos cardinales, está rematado con una especie de templete. Además de todo su patrimonio arquitectónico, incluida la puerta del Arco, Mayorga  presume de tener  el  buzón de correos más antiguo de España: una laja de piedra datada en   1793  que encontraremos  en el nº 42 de la calle Derecha.

Camino de Bolaños, por Becilla de Valderaduey, nos habremos de detener en Villavicencio de los Caballeros para visitar la torre campanario que aún se conserva de la desaparecida iglesia de San Pelayo. De casi 30 metros de altura, es una solitaria torre mudéjar rematada con 12 vanos en cada uno de sus cuatro lados que le confieren una gran airosidad. Si fuera posible acceder a sus más altas ventanas, seguramente se podría contemplar uno de los más hermosos paisajes que puede ofrecer Valladolid.

Puede ser este un buen lugar para comprobar la variedad cromática de Tierra de Campos, que de aparente monotonía marrón en los meses invernales, sin embargo ofrece una matizada y elegante  gama de colores y texturas.

En Bolaños de Campos, se yergue el más austero de los rollos terracampinos. De finales del XV y decorado con leones,  se asienta sobre un podio de seis escaleras en la calle Palacio.

No queda ya mucho para recalar en Aguilar de Campos, cuyo rollo gótico también  del XV se halla a los pies de la iglesia de San Andrés, acaso el edificio mudéjar más importante de todo Valladolid. Tiene una fachada que a la puesta del sol iluminando el ladrillo de su pórtico  occidental, con el rollo a sus pies ofrece el espectáculo de una verdadera tea encendida.aguilar de campos 6

Concluido el viaje hay que indicar que Valdearcos de la Vega, Curiel de Duero y Simancas son otros tantos municipios que conservan un rollo jurisdiccional, en todo caso, de trazas más modestas que los que hemos recorrido en Tierra de Campos.