PASEO ENTRE ÁRBOLES: DÍA MUNDIAL DEL ÁRBOL

Las viejas huertas de los conventos, las riberas de ríos y canales, y los parques, aportan a Valladolid  un valioso patrimonio natural formado por los árboles. Pero estos testigos vivos y en continua evolución, también se prodigan por calles y plazuelas.

En las  últimas décadas Valladolid ha incrementado de forma exponencial sus parques y zonas ajardinadas, creando una mancha ecológica que supera incluso las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en cuanto a los metros cuadrados de zona verde que debe disponer cada habitante. La estadística dice que en Valladolid hay casi 20 metros cuadrados por persona (la OMS recomienda 15). Eso referido solo a jardines digamos urbanos. Si incluyéramos el Pinar de Antequera, la Fuente El Sol y las riberas de ríos y canales, tendríamos que decir que cada vallisoletano dispone de 90 metros cuadrados de zona verde y arbolada.

Cabe anotar que buena parte de esos jardines urbanos se han tenido que hacer en zonas periféricas de los barrios: Canterac, La Salud, Ribera de Castilla… pues la brutal especulación urbanística de los años 60 y 70 ocupó prácticamente todo el suelo urbanizable de los barrios de Delicias, Pajarillos y Rondilla (entre otros), haciendo imposible crear buenas zonas verdes entre el callejero de esos barrios.

Pues bien, contado esto, y tomando como disculpa que el día 28 de junio se celebra el Día Mundial del Árbol, vamos a dar un paseo buscando algunos de los árboles y jardines más interesantes de Valladolid ciudad, no sin advertir que esta propuesta no agota en absoluto todas las posibilidades de disfrutar de nuestros árboles y jardines.

 

Plátanos de la plaza Circular. Son sin duda los más imponentes de Valladolid. Esta plaza se construyó una vez que se soterró la Esgueva que pasaba por aquí buscando la actual calle de Nicolás Salmerón. En la plaza había un puente que aún se conserva en el subsuelo.

 

El Campo Grande es sin duda es el gran jardín botánico de la ciudad. Pero no vamos a detenernos especialmente en él, sino que vamos a buscar un par de ginkos  que hay en la zona de juegos infantiles presidida por un gran barco de madera, junto al Paseo de Zorrilla. No será fácil verlos y para ello hay que fijarse en las ramas altas que despuntan de entre el resto de árboles. El ginko, llamado también árbol de los abanicos por la forma de sus hojas, se considera acaso el árbol más antiguo de la humanidad que se conserva. A esta conclusión se ha llegado por encontrarse sus hojas junto a antiguos fósiles.

 

El árbol del amor, o de judas (que tan contradictorios nombre tiene), ofrece una espléndida floración en primavera. El nombre de judas viene dado por que se dice que en un ejemplar de ellos se ahorcó Judas, desesperado por su traición a Jesús en el huerto de los olivos. Este ejemplar está en la calle Núñez de Arce –en el jardincillo de la Fundación Segundo y Santiago Montes-.

 
Cipreses de la plaza de la Universidad. Se plantaron para simular las columnas de la antigua colegiata que aún ofrece buena parte de su torre y algunos muros. El ciprés es un árbol cargado de simbolismo asociado a la unión de la tierra y el cielo, y a la vida. Los romanos los plantaban en los caminos y delante de las casas que ofrecían alojamiento a los viajeros. Realidad o leyenda, se dice que con la madera de ciprés se construyó el arca de Noé y parte del templo de Salomón.

 

Curiosísimo ejemplar de higuera que medra en las paredes de piedra del pozo que hay en el patio del palacio de Fabio Nelly, actual sede del Museo de Valladolid.

 

Pasaje del Voluntariado, tras la iglesia de San Benito. Un gran tejo preside el espacio, en el que también se pueden ver tilos y algún saúco. El tejo es el árbol sagrado de los celtas debido a su longevidad. De hecho, los cementerios se construían junto a algún ejemplar de este árbol hasta que en la cristiandad fue sustituido por el ciprés. Otro tejo hay en la plaza del Viejo Coso. En la segunda imagen hay un ejemplar de saúco y se puede ver la estructura del antiguo frontón de la calle Expósitos: un lugar mítico de Valladolid cerrado al público desde hace muchos años.

 

En la plaza de San Pablo, un cedro plantado en 1880 actúa de escenario para la escultura de Felipe II: erigida en 1964,  es una copia del original de Pompeo Leoni.

 

La plaza de la Trinidad ofrece también dos buenos ejemplares de cedros, que junto a los plátanos, dan sombra a la columna central de la plaza que no es sino un adorno que antes estuvo embelleciendo la Fuente Dorada.

 

Las Moreras dan buenas oportunidades para observar diversos árboles. En el antiguo vivero, llamado de San Lorenzo y hecho en los años 60 del siglo XIX, hay un raro pinsapo (árbol endémico de las sierras mediterráneas de España). 

 

El paseo de las Moreras muestra los mejores ejemplares de sauces de Valladolid: árbol de hoja caduca que parece aspirar a tenerla perenne, pues apenas termina de tirarla en invierno cuando ya muestra los brotes de las nuevas hojas. El nombre de Moreras viene de la gran plantación de moreras que se hizo en tiempos pasados, cuando la confección de seda era una industrial boyante (y protegida por los reyes), y había que alimentar a los gusanos de las que se extraía el material con que confeccionar tan delicada tela.

 

Lugar tradicional donde pasar los días soleados del invierno (los de verano se solía ir al Prado de la Magdalena), la chopera de las Moreras viene del siglo XVIII, cuando la Asociación Económica de Amigos del País, que  propiciaba obras y actividades para modernizar España y mejorar las condiciones higiénicas de la población, consideró saludable para la aireación de Valladolid plantar árboles en el Espolón Nuevo (detrás del palacio de los condes de Benavente –actual sede de la biblioteca de Castilla y León en la plaza de la Trinidad), cosa que se llevó a efecto en la década de los 80 del s. XVIII.

 

Y buena forma de rematar este paseo es hacerlo delante de la secuoya del Canal de Castilla. Plantada junto a una casa llamada “tirolesa o suiza” por su forma y adornos, mide 36 metros. Se trata de uno de los cerca de 150 árboles que existen en  el Catálogo de especímenes vegetales de singular relevancia de Castilla y León.

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