DE PUENTE A PUENTE

Hay en Valladolid dos pueblos que, entre otras cosas que tienen  en común,  cuentan con sendos puentes como los monumentos civiles más importantes de su patrimonio histórico y urbanístico.

Ambos pueblos se asoman al Cega y apenas separados 1 kilómetro, cada uno dispone de su seguro paso sobre el río.

Me refiero a Cogeces de Íscar y Megeces. Que también halla varios molinos en tan escasa distancia no llama tanto la atención como sus dos interesantísimos puentes: distintos los dos. El de Megeces es de un solo arco de medio punto  y está construido en el primer tercio del siglo XVI. Sobre él discurría la importante Cañada Real Burgalesa. De tres arcos ojivales es el de Cogeces, construido probablemente en el siglo XIV, y por él transitaba la también importante Cañada Real Leonesa Oriental… Acaso aquí esté la explicación de dos puentes tan próximos: el poder de la Mesta.PUENTE COGECES-crop

Una breve pero curiosa ruta se puede hacer partiendo de Cogeces a buscar el camino que, más próximo al río, conduce hacia Megeces. En apenas 10 minutos nos ponemos sobre su puente. En sus inmediaciones  hay una zona recreativa y ofrece algunas rutas junto al cauce del Cega.

Será necesario volver por la carretera que apunta hacia Íscar si se quiere ver el Molino de Abajo, a mano izquierda al otro lado del río, pues no hay otra forma de tener una panorámica sobre el mismo  habida cuenta de que es particular y está vedado el paso hasta él.MOLINO MEGECES-crop

De vuelta a Cogeces de Íscar hay que tomar la calle que, por detrás de la iglesia,  conduce hacia un pequeño parque,  y en él hay que buscar las lápidas de viejas tumbas cuyos bajorrelieves no dejan lugar alguno a la duda de que en su día albergaron los restos mortales de vecinos de Cogeces: sus calaveras y guadañas ilustran el carácter mortal de los humanos.

Y más hacia el fondo, allí donde nos salimos del pueblo y la carretera indica la direcciónde San Miguel del Arroyo, un  ilustrado crucero del XV recuerda aquellos tiempos en los que bien para luchar contra la Reforma luterana, bien para advertir al caminante que Dios está en todas partes… o bien para apagar los ecos de lugares paganos, el Cristo crucificado se hace presente en cualquier lugar. CRUCERO COGECES-crop Y sobre cruceros me remito a lo que en su día  ya publiqué  en este mismo blog. Añadiendo que, con independencia de las creencias religiosas, apenas se les presta atención por quienes están obligados a proteger el patrimonio artístico y cultural.

Y decía al principio que ambos pueblos parecen complementarse, y de ello nos habla el significado de sus nombres: Cogeces, donde se recoge la mies; Megeces, donde se guarda la mies.

Rematado el paseo y volviendo por la carretera hacia Portillo, una vez alcanzados los pinares, un camino conduce (a mano derecha) hacia el área recreativa de San Marugán. Es un balcón desde donde disfrutar de una amplia panorámica sobre el valle de Cega, y donde reposar para comer una tortilla o un bocadillo que nos habremos traído de casa.

CRUCEROS, EN LA SOLEDAD DE LOS CAMINOS (velay 6)

Son infinidad las cruces de piedra que se pueden encontrar en caminos y tierras de Valladolid, especialmente en los páramos y sus estribaciones (quizá porque en ellos abunda la piedra, cosa que no ocurre en Tierra de Campos o en tierras de Medina). Y no me refiero a las que forman parte de los Vía Crucis, ni tampoco a los humilladeros y aquellas que se erigen a las puertas de iglesias y ermitas.

No, me fijo en aquellas cruces solitarias que están en las encrucijadas de los  caminos, en el interior de un pinar (como la cruz de Tudela, en Mojados), o en mitad de unas tierras de cultivo.

Todos representan la misma cruz, el símbolo máximo de la religión cristiana. Sin embargo no todos, ni mucho menos, han sido erigidos por los mismos motivos. Incluso algunos nadie ha sabido explicar porque fueron puestos en el lugar que ocupan. Pero lo cierto es que es difícil que en las inmediaciones de una población o en los caminos que a ellas conducen –especialmente si se trata de encrucijadas- no se encuentre una cruz (de piedra generalmente).

Algunas de estas cruces están descontextualizadas pues donde ahora se hallan es una morada distinta a la original, tal como ocurre con el crucero del Cristo del Amparo, del siglo XVI que está en la plaza de la Cruz en La Cistérniga, pero antes estaba en la desaparecida ermita de la Veracruz.

Hay cruceros muy ilustrados, como el de Canalejas de Peñafiel que data de 1760 y que está en la plaza de la Cruz. Profusamente labrado,  muestra aperos que dan testimonio de la tradicional actividad vitivinícola de la localidad.

Del crucero de Torrescárcela, en el valle del Valcorba, se sabe que desde antaño, en abril hasta él se iba en rogativa  para implorar buenas cosechas.

Un buen puñado de cruces no son sino el recuerdo de una muerte súbita (el infarto que sorprendió al segador en el campo), el agradecimiento por el desenlace feliz de un rayo que no terminó con la vida de un campesino junto a su arado o con el rebaño de un pastor. También los hay que recuerdan el agradecimiento por un buen año de mies, o para hacer una rogativa perpetua pidiendo una buena cosecha. Y los hay que se levantaron para indicar los límites territoriales de un pueblo.cruceros

En cualquier caso, los cruceros se multiplicaron a partir del siglo XV. Una obsesión por imponer la presencia de la religión en todos los órdenes de la vida: no solo en el interior de los templos, en las tradiciones populares o en el interior de los hogares, sino también en la intemperie y, especialmente, en los caminos, como el llamado crucero del Pelícano en las afueras de Portillo según se va desde Valladolid, o el de Bahabón en la carretera hacia Campaspero. Sobre todo en las encrucijadas, del que es buen ejemplo la cruz del Pico de  Montemayor de Pililla, del siglo XVI (corresponde a la fotografía). En definitiva, a las entradas (o salidas según se mire) de las poblaciones ¿Tal vez la cristianización del rito pagano por el que los viajeros al emprender un viaje depositaban piedras al borde del camino en honor de Hermes? ¿O tal vez la cristianización de lugares que transmiten cierta magia, como tradicionalmente se han considerado las encrucijadas, en las que en ocasiones se practicaban ciertos rituales?

Casi siempre de piedra, hay cruceros decorados con querubines, como los de Aldea de San Miguel, San Miguel del Arroyo, el del Pelícano de Arrabal de Portillo o la llamada cruz de Pesquera, en Cogeces de Iscar (del siglo XVI)…

O adornados con bolas, como son los de Lomoviejo o Cogeces del Monte… Unos están completamente desnudos, otros representan la crucifixión de Cristo, también los hay esculpidos con tibias y calaveras… y algunos incluyen una sucinta Piedad…

Se pueden ver cruceros en Casasola de Arión, Iscar, Llano de Olmedo, Fompedraza, Puras, Bocigas, un curioso crucero de hierro en Marzales, Campaspero (quizá la población con más cruces), Alaejos, en las eras de Quintanilla de Arriba…

En fin una larga relación que ocuparía mucho espacio.