HISTORIA ESCRITA EN LAS PAREDES

Apenas que nos fijemos según paseamos por las calles de Valladolid, se observará que sus paredes y fachadas son una fuente de información acerca de la historia y los avatares principales de la ciudad: portales, placas conmemorativas, grupos escultóricos, etc. ofrecen una prolija información. Solo es necesario ir con los ojos bien abiertos mirando suelo, paredes y voladizos.

La extensión de un artículo como este hace totalmente imposible siquiera dejar un relat0 somero sobre la gran cantidad de referencias que se pueden encontrar. Pero no me resisto a proponer un paseo que muestre algunas poquitas de las muchas que pueden pasar más inadvertidas.

Nos vamos a la calle Ferrari 1, en cuyo portal se podrá leer la fecha de 1906, que no es sino la de construcción del edificio que nació como hotel: Hotel Moderno. Pero obsérvese la arcada de  la parte del edificio que da a la Plaza Mayor: es similar, aunque un poco más baja, a la del Ayuntamiento. Esto obedece a que se trata del mismo arquitecto  -Enrique María Repullés- que diseñó el Ayuntamiento que se inauguraría en 1908. Pero es más, el hotel fue una obra polémica porque 1contra el criterio inicial de los arquitectos municipales, rompía la estética clásica soportalada de la Plaza Mayor. Pero, en fin, esta es una larga historia que tiene que ver con otro edificio de la calle de las Platerías (algún día volveremos a tratar este asunto).

A continuación nos encaminamos  hacia  la calle Claudio Moyano, en cuyo primer portal de la acera de los impares próxima a la calle Santiago, será necesario aguzar la vista para ver que tiene forjada la fecha de 1912: se trata de un edificio que responde a una traza del Modernismo que ya por aquellas fechas comenzaba a decaer (Valladolid es probablemente la capital de Castilla y León que más edificios modernistas acoge – como una veintena-).2

No muy lejos está la Casa de Cervantes, en cuyo jardín se puede ver la imagen de un Cristo Resucitado, que es la que presidía el Hospital de la Resurreción que ocupaba el solar de la actual casa Mantilla. Bajo el Cristo, la piedra tiene 3esculpidos los números  1579, fecha de construcción del citado hospital, y que adquirió fama cuando en sus dependencias situó Cervantes el ambiente de su novela El coloquio de los perros.

Nos dirigimos a la fuente de los Cisnes en la pérgola del Campo Grande: en dos de las piedras que sujetan la pila está reflejada la fecha de 1887, que es cuando la citada fuente se instaló en la plaza del Poniente. Cinco años después se trajo a su actual 4emplazamiento. Fue una fuente no exenta de polémica, pues su primera imagen reflejaba unas figuras humanas “excesivamente” carnosas, incluso así era el color que tenían. Algunos concejales pidieron que se “rebajara” aquel aspecto un tanto “indecoroso”.

Enfilaremos hacia el Arco de Ladrillo y carretera de Madrid. La coronación del edificio que hace esquina con la calle Recondo, refleja dos fechas: 1851-1951, que no son sino la conmemoración de un centenario.5 En 1851, Eudosio López heredó el negocio de ultramarinos que se había abierto en la calle Cebadería en 1821. Pues bien, aquel 1851 se abrieron nuevos horizontes instalando una bodega y una fábrica de chocolates que se llamaría La Llave, y que han tenido relevancia y una larga historia.

Hemos de fijarnos con atención para observar que en lo alto de  una torreta (coronada con una veleta) de los cuarteles del Arco de Ladrillo, 49 se puede leer la fecha de 1903 en números romanos. Algo nos dice que una época en la que la ciudad comenzó a ser importante en la organización militar de España.6

Y a partir de aquí, varias posibilidades. Ir hacia el antiguo matadero del Paseo de Zorrilla, cruzar hasta el puentecillo que cruza el estanque que hay frente a él y buscar en el interior del agua la fecha de 1596, que no es sino la que refleja el año en el que Felipe II concedió a Valladolid el título de ciudad.7

También podemos ir a la calle Gamazo para ver en su número 13 (antigua casa de socorro y actual sede de la Unión General de Trabajadores) 8un número encriptado junto a las banderas del citado sindicato,  que no es sino la conmemoración de lo que el franquismo llamó “Cruzada del 18 de julio”.

O, si nuestros pasos buscan otro destino, este puede ser el archivo municipal, sito en la antigua iglesia de San Agustín (Paseo de Isabel la Católica): miremos a la veleta que lo corona y en su cola está forjada la fecha de 2001, 9que es la que refleja el año en el que las ruinas de esta iglesia estaban en pleno proceso de transformarse en las nuevas dependencias del Archivo Municipal.

En fin, el paseante se ha ganado unas cañas por el casco histórico de la ciudad, así que nos vamos a la fuente de la plaza de Martí y Monsó (también conocida como de la Comedia o  del Coca). 10En el interior de dicha fuente, presidida por la bella escultura de sirenas de Concha Gay, se verán tres fechas que nos hablan de la historia de la plaza… ¡Venga, a tomar esos vinos y esas cañas!