ESCENARIOS DE GUERRA: LUGARES DE ESPECIAL INTERÉS.

A lo largo de los tres artículos que he incluido en las semanas precedentes, hemos recorrido varios lugares de la geografía vallisoletana: paisajes y descampados unos (como el teso de Moclín en Medina de Rioseco, o el puente de Fierro en Villalar de los Comuneros), pero también poblaciones.

De todo lo relatado, propongo una visita a cada uno de los municipios que han ido apareciendo en los escenarios de guerra. De cada una de estas poblaciones, sin duda bien conocidas, propondré algún lugar de especial interés que visitar (intentando que sea menos conocido). Más esto no exime de que, llegado el caso de ir a visitarlos (o revisitarlos con otros ojos), se despliegue la información cultural o turística que permita completar una jornada o una buena parte de las horas que tenemos en estos  largos días del estío.

Alaejos.   En la novela “El licenciado Vidriera”, de Cervantes, se citan los afamados vinos de Alaejos. Y cierto es que prácticamente en cada casa había una bodega, cosa que se puede observar a poco que se pasee por la población fijándose en las zarceras de las fachadas. Su Casa Consistorial es del siglo XVI.(En la imagen, fachada del Ayuntamiento de Alaejos)ayuntamiento alaejos 2

Cabezón de Pisuerga. Sin duda, la visita al Monasterio de Santa María de Palazuelos es una de las mejores opciones que ofrece Cabezón. Para visitarlo hay que llamar previamente al 696 935 461 (también Oficina de Turismo: 691 449 763)

Castronuño.  Solo las vistas desde la Muela sobre el río Duero bien merece una visita a Castronuño. Desde este punto discurre un paseo de ida y vuelta hasta la presa: muy sombreado. Tiene un pequeño Centro de Interpretación (La casa del parque).  (Panorámica del embalse de Castronuño)castronuño

Medina del Campo. Ciudad monumental por excelencia, sin embargo destaco, sin duda alguna, el Museo de las Ferias: martes a sábado de 10 a 13:30 y 16 a 19; domingos y festivos 11 a 14; lunes cerrado (teléfono 983 837 527)… y el claustro del Palacio de los Dueña, un gran desconocido. (Detalle del Museo de las Ferias)museo ferias .

Medina de Rioseco. Ciudad monumental por excelencia, sin duda el Museo de San Francisco es una referencia obligada. Hay que entrar en visita colectiva en horario de 11, 12, 13, 17, 18 y 19.  Es muy recomendable un paseo por la dársena, y sus entornos.

Nava del Rey. La ciudad que exportaba vinos a media España ofrece un edificio único: su pozo de nieve, en el camino que conduce hasta la ermita de la llamada Virgen de los Pegotes (antorchas). Mediante previa cita, la Oficina de Turismo hace una visita guiada por la localidad que, si es posible, no hay que perdérsela: 983 667 969.

Olmedo. Toda la población es verdaderamente monumental, y es muy interesante la visita al Palacio del Caballero de Olmedo. Muy audio-visual, propone un recorrido por el Siglo de Oro y el mundo de Lope de Vega: en verano, de 10 a 14 y 16 a 21 de lunes a domingo.

Rueda.  Aunque pueda parecer tópico, sin duda hay que visitar alguna de las bodegas. Hay varias que  tienen organizado un itinerario visitable y en las que, avisando, se puede comer. Por ejemplo la de Yllera. Se necesita concertar la visita en el 983 86 89 97. (Fotografía del interior de la bodega de Yllera).yllera

Simancas. No tanto por monumental, sino también por historia e interés cultural, el Archivo General de Simancas es muy, muy interesante: laborables 10 a 14 y 17 a 19. Sábados y festivos: 11 a 14 y 17 a 19 (teléfono para concertar visitas guiadas: 902 500 493. Y, desde luego, un paseo por su casco histórico, y panorámica desde el mirador sobre el Pisuerga.

Torrelobatón. Su castillo es de obligada visita, especialmente su almena. De él partió Padilla horas antes de la batalla de Villalar. Además alberga el Centro de Interpretación del movimiento Comunero que  está muy bien montado y es verdaderamente interesante: el horario de verano es de viernes de 17 a 19:30; sábado, domingos y festivos de 11 a 14 y de 17 a 19:30  (teléfono 665 834 753).

Villalar de los Comuneros. Además del monolito de la plaza Mayor y el monumento a los Comuneros al que se puede llegar en un paseo de apenas 1 h. entre ida y vuelta, recomiendo fijarse en la torre del Reloj, frente al monolito. Se trata de una torre concejil de origen medieval que previo contacto con el Ayuntamiento, se puede visitar: 983 788 004.

Anuncios

MUSEO DE LAS FERIAS, Medina del Campo

JUNTÁRONSE COMERCIANTES, ARTISTAS Y BANQUEROS

Artistas, mercaderes, banqueros y artesanos coincidieron en Medina del Campo, antes una villa amurallada que, en una encrucijada de caminos, gozó de los favores de la Corona. Aquella conjunción de creadores, comerciantes y nobles llegó a hacer de Medina uno de los más importantes centros comerciales de Europa, al abrigo de las Ferias que en mayo y octubre de cada año se celebraron con gran importancia desde principios del siglo XV, y que conocieron su apogeo en el XVI convirtiéndose en la mayor feria de España. Era entonces Medina una de los municipios más grandes de todo el Reino.

Para recoger todo aquel esplendor, que dejó una huella aún perceptible en el comercio mundial(la letra de cambio, por ejemplo), se ha creado este museo que recoge una selecta colección de piezas originales desde el siglo XV al XVII. Algunas sirven para ilustrar la vida de la villa y la mayoría, para mostrar la trascendencia que aquellas ferias tuvieron. Todo ello ordenado y explicado de manera muy didáctica.

A TANTO LA TABLA DE FLANDES

El comercio de la lana y el textil fue la principal actividad de las ferias. En Medina se cerraban transacciones mercantiles que suponían un importante comercio de importación y exportación con Europa, explica Antonio Sánchez del Barrio, director del museo. La serie de tapices más antigua que cuelga en el Palacio Real de Madrid, fue mandada comprar por la reina Isabel de Castilla en Medina del Campo. Esos tapices antes adornaban las paredes mudéjares del Palacio Testamentario de Medina. Y debe saberse que estas obras de arte textiles, ahora cuidadas con primoroso cuidado, antes servían, simplemente, para vestir las paredes y abrigar a los moradores de palacios y fortalezas del frío invernal que se colaba por las rendijas que se abrían entre las piedras y los ladrillos.

Mas no sólo fue la lana, sino que buena parte de los admirados retablos y tablas flamencas que se exhiben en museos e iglesias de España, se encargaban por los comerciantes asentados en Medina. Y la platería de Limoges y de Italia pasaba por las ferias.

Cosas, todas ellas, de las que da fe el museo mostrando escogidas piezas de cada una de aquellas actividades.

Si fuera preciso destacar una de las muchas imágenes y esculturas que se conservan en el museo, esta es, sin duda, la del obispo Barrientos. Realizada hacia 1454 en varias piezas de alabastro y después policromadas, conserva buena parte de los colores. Representa la primera figura orante de la que se tiene constancia documental. Tiene, entre otras singularidades, el ser una temprana figura mortuoria que no está en posición yacente, como era costumbre aún en la Edad Media. Fue este un personaje influyente en la corte de Juan II de Castilla y, aunque hombre culto que llegó a escribir varios libros, no dudó, sin embargo, en participar en la quema de los libros que escribiera Enrique de Villena, pariente del propio rey, acusado, por su gran conocimiento de la ciencia, de tratos con el diablo.

LA VITRINA DE LOS LIBROS

En el comercio de las ferias no faltaron los libros. Ahora sorprende la manera en que en su momento se trataba al libro. A Medina llegaban los libros impresos sin encuadernar, en bruto, elaborados por los impresores. Estos grandes paquetes de pliegos se pasaban al encuadernador, que se encargaba de ordenarles y cubrirles con tapas de cuero, de piel, más o menos adornadas. Y, finalmente, era el librero el que los ponía en el mercado. Un mercado casi siempre de encargo, como aquel que hizo el Cardenal Cisneros en 1480 para las dependencias de la Casa Real. Como no podía ser de otra manera, al calor de ese comercio también los emprendedores hombres de negocios de Medina decidieron iniciarse en la impresión. Por eso, en 1511 se hace la primera edición en la villa -y uno de cuyos únicos cinco ejemplares que existen se exhibe en el museo- de “Valerio de las Historias Escolásticas”. Y la primera edición del Lazarillo de Tormes se imprimió en Medina, aunque aquí no se conserve ejemplar alguno. Más si de libros se trata, aquí se hallarán dos tomos de la impresión que se hizo en Medina en 1608 de un libro que escribió Castillo de Bovadilla en 1597. Fue este personaje consejero de Felipe III y fiscal de la Chancillería de Valladolid, nacido en Medina y cuya obra “Política para corregidores y señores de vasallos, en tiempos de paz y de guerra” tuvo grandísima influencia en el Derecho español durante varios siglos… Y cuyos contenidos aún hoy día podrían ser de aplicación por la rectitud y sentido común que encierran sus páginas.

ALGUNOS DATOS

MUSEO DE LAS FERIAS
LUGAR: c/ San Martín, 26. Medina del Campo
VISITAS: de 10 a 13:30 y de 16 a 19 de martes a sábado. Domingos y festivos de 11 a 14. Lunes cerrado. Se puede concertar visita guiada. Teléfono 983 837 527
CONTENIDO: Piezas originales del s. XV al XVII de la historia de Medina y de sus ferias.