MUSEO DE LAS FERIAS DE MEDINA DEL CAMPO

JUNTÁRONSE COMERCIANTES, ARTISTAS Y BANQUEROS

Artistas, mercaderes, banqueros y artesanos coincidieron en Medina del Campo, antes una villa amurallada que, en una encrucijada de caminos, gozó de los favores de la Corona. Aquella conjunción de creadores, comerciantes y nobles llegó a hacer de Medina uno de los más importantes centros comerciales de Europa, al abrigo de las Ferias que en mayo y octubre de cada año se celebraron con gran importancia desde principios del siglo XV, y que conocieron su apogeo en el XVI convirtiéndose en la mayor feria de España. Era entonces Medina una de los municipios más grandes de todo el Reino.

Fachada y zaguán del museo.

Para recoger todo aquel esplendor, que dejó una huella aún perceptible en el comercio mundial (la letra de cambio, por ejemplo), se ha creado este museo que recoge una selecta colección de piezas originales desde el siglo XV al XVII. Algunas sirven para ilustrar la vida de la villa y la mayoría, para mostrar la trascendencia que aquellas ferias tuvieron. Todo ello ordenado y explicado de manera muy didáctica. Hay algunas piezas procedentes de iglesias de Medina.

Vista parcial de la panorámica de Medina del Campo que dibujó Anton Van den Wyngaerde en 1565.

Vista general de la sala principal y su artesonado.

A TANTO LA TABLA DE FLANDES

El comercio de la lana y el textil fue la principal actividad de las ferias. En Medina se cerraban transacciones mercantiles que suponían un importante comercio de importación y exportación con Europa, explica Antonio Sánchez del Barrio, director del museo. La serie de tapices más antigua que cuelga en el Palacio Real de Madrid, fue mandada comprar por la reina Isabel de Castilla en Medina del Campo. Esos tapices antes adornaban las paredes mudéjares del Palacio Testamentario de Medina. Y debe saberse que estas obras de arte textiles, ahora cuidadas con primoroso cuidado, antes servían, simplemente, para vestir las paredes y abrigar a los moradores de palacios y fortalezas del frío invernal que se colaba por las rendijas que se abrían entre las piedras y los ladrillos.

Una Piedad de Juan de Juni, procedente de la Colegiata de San Antolín.

Mas no sólo fue la lana, sino que buena parte de los admirados retablos y tablas flamencas que se exhiben en museos e iglesias de España, se encargaban por los comerciantes asentados en Medina. Y la platería de Limoges y de Italia pasaba por las ferias.

Llanto sobre Cristo Muerto, de autor anónimo de los Países Bajos. Antes estaba alojada en la iglesia de Santiago.

Cosas, todas ellas, de las que da fe el museo mostrando escogidas piezas de cada una de aquellas actividades.

Talla original de la conocida como Virgen del Pópulo. Antes estaba en el balconcillo de la Colegiata desde donde se oficiaba la misa hacia la calle los días de mercado para que los comerciantes no tuvieran de dejar sus puestos.

Si fuera preciso destacar una de las muchas imágenes y esculturas que se conservan en el museo, esta es, sin duda, la del obispo Barrientos. Realizada hacia 1454 en varias piezas de alabastro y después policromadas, conserva buena parte de los colores. Representa la primera figura orante de la que se tiene constancia documental. Tiene, entre otras singularidades, el ser una temprana figura mortuoria que no está en posición yacente, como era costumbre aún en la Edad Media. Fue este un personaje influyente en la corte de Juan II de Castilla y, aunque hombre culto que llegó a escribir varios libros, no dudó, sin embargo, en participar en la quema de los libros que escribiera Enrique de Villena, pariente del propio rey, acusado, por su gran conocimiento de la ciencia, de tratos con el diablo.

La zona acotada a banqueros y cambistas se rodeaba de cadenas ancladas a unos rollos jurisdiccionales.

LA VITRINA DE LOS LIBROS

En el comercio de las ferias no faltaron los libros. Ahora sorprende la manera en que en su momento se trataba al libro. A Medina llegaban los libros impresos sin encuadernar, en bruto, elaborados por los impresores. Estos grandes paquetes de pliegos se pasaban al encuadernador, que se encargaba de ordenarles y cubrirles con tapas de cuero, de piel, más o menos adornadas. Y, finalmente, era el librero el que los ponía en el mercado. Un mercado casi siempre de encargo, como aquel que hizo el Cardenal Cisneros en 1480 para las dependencias de la Casa Real. Como no podía ser de otra manera, al calor de ese comercio también los emprendedores hombres de negocios de Medina decidieron iniciarse en la impresión. Por eso, en 1511 se hace la primera edición en la villa -y uno de cuyos únicos cinco ejemplares que existen se exhibe en el museo- de “Valerio de las Historias Escolásticas”. Y la primera edición del Lazarillo de Tormes se imprimió en Medina, aunque aquí no se conserve ejemplar alguno.

Diversas vitrinas mostrando libros de cuentas,  pesas y medidas y otros objetos relacionados con las transacciones comerciales.

SIMÓN RUIZ, DESTACADO HOMBRE DE NEGOCIOS

Figuras orantes en alabastro talladas por los escultores Pedro de la Cuadra y Francisco de Rincón. Se hicieron siguiendo indicaciones del testamento de Simón Ruiz. Muestran al propio banquero y a sus dos mujeres: María de Montalvo y Mariana de Paz. Detrás de las esculturas sendos retratos del banquero  y su segunda esposa, Mariana de Paz, atribuidos a la escuela de Pantoja de la Cruz.

El museo, más exactamente la Fundación Museo de las Ferias (en la están el Ayuntamiento de Medina, la Diputación, la Junta de C y L y la Universidad, custodia el archivo de Simón Ruiz. Ruiz (1525-1597) fue un importantísimo mercador y banquero con intereses en toda Europa y América  y que en ocasiones financió a los reyes. Amasó una enorme fortuna y financió la construcción del Hospital General más conocido como Hospital de Simón Ruiz, un inmenso edificio renacentista construido entre 1592 y 1619. Está declarado como Bien de Interés Cultural. Algunos de los objetos pertenecientes a aquel hombre de negocios se exhiben en el museo. De Simón Ruiz se ha heredado una masa documental que aporta gran información sobre la época en la que vivió.

Fachada de la Colegiata de San Antolín que da a la plaza Mayor de Medina y detalle del balconcillo donde se exhibe una copia de la virgen del Pópulo.

ALGUNOS DATOS

MUSEO DE LAS FERIAS
LUGAR: c/ San Martín, 26. Medina del Campo
VISITAS: de 10 a 13:30 y de 16 a 19 de martes a sábado. Domingos y festivos de 11 a 14. Lunes cerrado. Se puede concertar visita guiada. Teléfono 983 837 527
CONTENIDO: Piezas originales del s. XV al XVII de la historia de Medina y de sus ferias.