UNA VISITA AL MUSEO DE VALLADOLID

El 18 de mayo se celebra el Día Internacional de los Museos: se abren las puertas de par en par, entrada gratuita,  horarios especiales, actuaciones musicales, etc. Es el caso que todo, ese día, invita a la ciudadanía a zambullirse en el mundo de los museos.

Y Valladolid bien puede presumir de museos de referencia, como el Museo de Escultura; únicos, como el Oriental; especiales, como el de Arte Africano… y unos cuantos más: Arte Contemporáneo, de la Ciencia, etc.

Tomando como pretexto este día, propongo visitar el Museo de Valladolid.

Se trata de “nuestro” museo, el que contiene y relata buena parte de la historia de Valladolid… pero no solo de Valladolid capital, sino que en él hallaremos numerosas piezas y colecciones provenientes de muchos municipios de la provincia, que, además, guarda piezas muy singulares o de gran rareza que no es fácil ver en otros museos.

La simple enumeración de los principales espacios en que se divide el museo  ya da idea de su contenido e importancia: prehistoria, mundo romano, mundo visigodo y medieval, bellas artes…

Prácticamente todas las piezas proceden de municipios de Valladolid: prospecciones arqueológicas; lápidas,  ajuar de palacios (cerámica, orfebrería, armamento, etc.); cuadros, frescos y escultura de iglesias y casas nobles; planos, maquetas, etc… que ayudan a interpretar y conocer Valladolid.

Difícil, por tanto,  resumir en un puñado de palabras, el contenido detallado del museo. Pero, bueno, apuntaremos algunas cosas, siguiendo un cierto orden cronológico.

 

Se trata de un edificio declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento (1996). Es un importante palacio renacentista representante del clasicismo vallisoletano y que quiere destacar el valor del hombre de negocios y humanista, como contrapunto del antiguo noble rico dado al derroche y el ocio. Hablamos del banquero Fabio Nelli (1533-1611). Es, al decir de los expertos, una obra de primera fila de la arquitectura civil y que tuvo dos importantes arquitectos: Juan de la Lastra y Pedro Mazuecos el Mozo. Una advertencia: el gran escudo que preside la fechada lo colocó con posterioridad al fallecimiento del hombre de negocios,  un bisnieto: el  primer marqués de la Vega de Boecillo (Baltasar  Francisco de Rivadeneira y Zúñiga).

 

El patio es de dos plantas con galerías de arcos de medio punto sobre columnas de orden corintio. Y tiene una gran escalera de piedra. (En la imagen, fachada y arranque de la escalera, con una gran pila bautismal del siglo XVI procedente de Melgar de Arriba).

 

Restos de piezas procedentes del poblado celtibérico sito en el Soto de Medinilla (a la orilla del Pisuerga). De la Primera Edad del Hierro, que se sitúa entre el siglo VIII y V a C. Se trata del primer asentamiento conocido de lo que llegaría a ser la ciudad de Valladolid.

 

Fotografía de las excavaciones arqueológicas del poblado.

 

Mosaico de Diana y las Estaciones: Villa de Prado, villa romana del siglo IV. Imagen general, y detalle de las teselas que dibujan a Diana cazadora.

 

También del mundo romano, pero procedente de Andalucía, el museo muestra algunos ladrillos con simbología paleocristiana de entre el s. V y VII. Si llamo la atención sobre esta pieza en la que se ve un ancla, es por el simbolismo de la misma. Entre los primeros cristianos, cuya religión no admitía roma, se extendió la costumbre de usar un ancla que quiere representar la cruz invertida, y así ocultar la práctica del cristianismo.

 

En el término de Piña de Esgueva se encontraron restos de una necrópolis visigoda del siglo VII llamada Las Piqueras. Estamos hablando de casi 170 enterramientos que se descubrieron en 1932. Restos de piezas de cerámica e imagen de los enterramientos. También se ha localizado diverso ajuar personal en el interior de las tumbas.

 

Fresco que representa el Juicio Final. Del siglo XIV, procede del convento de San Juan y San Pablo, Peñafiel.  A sus pies, el sarcófago del infante don Alfonso de Castilla, fallecido en Valladolid en 1291 (tercer hijo de Sancho IV y María de Molina), que estaba en la iglesia de San Pablo, Valladolid.

 

Una pieza muy singular es este Roponcillo del siglo XV, confeccionado en terciopelo de seda. Fue hallado en el sepulcro de don Alfonso, pero lo más probable es que se trate de un vestido que portara en su tumba uno de los hijos de Juan II, y, por tanto, hermano, o hermana,  de Isabel la Católica.

 

Estamos ya en las llamadas salas de las Bellas Artes: vista general de una de ellas: en el techo, mocárabes mudéjares del siglo XV, en madera policromada y procedentes del palacio del Almirante, donde ahora se levanta el Teatro Calderón de la Barca.

 

Detalle de la Inmaculada Anunciación, mural del siglo XV procedente del Convento de San Juan y San Pablo, de Peñafiel. A sus pies un simpático y curioso Niño Jesús dormido sobre una calavera realizado en mármol y fechado en el siglo XVI.

 

Sala con diverso ajuar doméstico y diversas obras de arte. Al fondo, un tapiz de una escena de caza que tiene un curioso compañero…

 

… Un mascarón al que se le atribuye tratarse de un retrato del mismo Fabio Nelli.

 

Y, en la misma sala, donde está la famosa “silla del diablo” con su correspondiente leyenda (dejo al lector o lectora entretenerse en buscarla), una de las piezas más importantes del Museo: un tapiz francés titulado “La Presentación del Libro y de la Espada”, del siglo XVII, de Marc de Comans y F. de la Planche. Forma parte de una serie de 74 episodios dedicados a describir los funerales del rey Mausolo, sátrapa del imperio aqueménida, que vivió en el siglo IV a. C. La escena representa los ideales del humanismo para la educación de un monarca: equilibrio entre la sabiduría de las letras y de las armas, en aras de un ideal de rey preparado para la paz y para la guerra.

 

Y al fondo de esta sala, tres curiosas piezas: una Arqueta veneciana de madera pintada en oro y de cristal de roca (s. XVI-XVII), procedente del Convento de San Pablo de Valladolid, tiene muy de especial el que apenas habrá una decena de piezas como esta en el mundo. Se dice que fue un regalo del Papa a Felipe III cuando nació el que sería Felipe IV, aunque lo más probable es que tal regalo fuera por el nacimiento de la primogénita Ana Mauricia, que llegó a reina de Francia por su matrimonio con Luis XIII…

 

… Maqueta del antiguo Ayuntamiento de Valladolid que, en estado ruinoso,  se derribó en 1879 siendo alcalde Miguel Iscar (hay escasísimas maquetas de época que representen edificios y monumentos vallisoletanos)….

 

… Y espada atribuida al Conde Ansúrez y cofre atribuido a su esposa Condesa Eylo (la verdad es que son del siglo XV y XVI respectivamente).

 

 

Si, como dicen los expertos en museos, estos en realidad tienen más importancia por lo que guardan que por lo que muestran, el Museo de Valladolid puede presumir de fondos no expuestos de indudable valor e interés: simplemente damos noticia del  Pendón de San Mauricio (siglo XVII) que procesionó en diversas actividades promovidas por la Corte, entonces presente en Valladolid;  restos  de un mosaico  romano procedente de Becilla de Valderaduey; o la cabeza de un proboscideo, animal prehistórico antepasado directo de los actuales elefantes, descubierto en Villavieja del Cerro, o la colección de más de 15.000 monedas de todas las épocas. Piezas estas, y otras más, que no se pueden exhibir principalmente por falta de espacio.

 

Más, no podemos olvidarnos de un discreto y encantador rincón del Museo: El Vergel, que solo se abre un par de meses en verano. En este jardín del palacio de Fabio Nelli se han ido depositando restos varios de la ciudad: desde basas y capiteles de columnas de la plaza Mayor o del mercado del Val, hasta conducciones de la traída de agua de Argales.  En el pasillo de acceso hay restos  procedentes de la antigua parroquia de San Miguel: en la imagen, parte de la lápida sepulcral de Jean Jacques d´Arigon, boticario de Felipe II.

HORARIO: octubre a junio: de martes a sábado: de 10 a 14 y 16 a 19. Domingos, 10 a 14

julio a septiembre: 10 a 14 y 17 a 20. Domingos 10 a 14

Entrada gratuita los domingos

 

… Y un poco de publicidad. La librería está en Crrt. de Medina, 5