EL PANTEÓN DE ANSÚREZ DE LA CATEDRAL

La huella del conde Ansúrez en Valladolid (II)

Del panteón de Ansúrez en la Catedral Metropolitana existen dudas razonables sobre su autenticidad. Amando Represa sostiene que los condes dejaron dispuesto ser enterrados en el monasterio de San Benito el Real de Sahagún de Campos, pero “… a pesar de lo dicho nada sabemos sobre la certeza de los restos que yacen hoy”, en la Catedral.

Parece lógica la voluntad del matrimonio de ser enterrados en Sahagún pues podríamos decir que era la “capital” de los vastos territorios que controlaban Eylo y Ansúrez. 

Por eso sorprende que Ansúrez fuera enterrado en su colegiata de Valladolid y que en Sahagún de Campos nada se sepa del enterramiento de Eylo.

No obstante, en general los historiadores no discuten la tesis de José Zurita Nieto, canónigo de la Catedral, que en 1918 publicó un trabajo de investigación  sobre el enterramiento del conde.  Sostiene Zurita que los restos de Ansúrez se acomodaron debajo del coro alto de la Colegiata construida por el conde. Que en la nueva colegiata del XIII sus huesos fueron a parar al crucero, guardados en una caja de piedra.  Que en 1674 se trasladaron a la nueva Catedral. Y que con el tiempo  recalaron en la capilla que hay junto al Evangelio (al lado izquierdo según se mira al altar).

Del sepulcro nos da cuenta esta escueta noticia inserta en el Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid, y que dice así: “Sepulcro del Conde Pedro Ansúrez; escultura en madera policromada, de hacia 1585, reja del siglo XVII y pintura sobre tabla de San Miguel, del último tercio del siglo XVI”. Aunque algún documento avala más que la reja sea del XVI, como el San Miguel y la escultura. En resumen: el sepulcro que hoy conocemos se acomoda en 1774 según traza de Ventura Pérez.

 

 

La composición del sepulcro es una recreación ahistórica, como se puede apreciar en el bulto que realizó el escultor, vistiéndole más bien como un patricio romano, o como a un Carlomagno: su armadura y casco para nada tienen que ver con las de la época del conde.

 

El panteón está presidido por una representación del arcángel san Miguel (patrono de la ciudad hasta que lo fue Regalado). En ambos lados del enterramiento hay sendas leyendas que resaltan sus supuestas fundaciones. Así en una de ellas se lee, textualmente: “hizo la Iglesia Mayor y dotóla largamente/ el Antigua, y la gran puente/ que son obras de valor/ San Nicolás, y otras tales/ que son obras Reales/ según por ellas se prueba/ Dexó el Hospital Esgueva/ con otros dos hospitales…” Además de glosar sus virtudes: “Aquí yace sepultado / un Conde digno de fama, / un varón señalado, / leal, valiente, esforzado, / Don Pedro Ansúrez se llama”

 

 Al lado del sepulcro del conde hay un retablo neoclásico de la Crucifixión, original del flamenco Michel Coxcie. A este autor se le conoce como el Rafael de los Países Bajos, y tiene obra repartida por media Europa, incluido el Museo del Prado.

 

El día 3 de febrero de 1979 se hizo una especie de exhumación de los restos del conde. Para ello, una amplia representación de la ciudad se congregó en torno a la caja que guardan sus huesos. En las fotografías que se tomaron aparecen en primer término el catedrático de Historia del Arte Jesús Urrea, el canónigo archivero de la Catedral Vicente Rodríguez Valencia y el historiador Juan José Martín González. Se comprobó que los restos pertenecían a un hombre fallecido en avanzada edad y de gran fortaleza física.

  ¿Y qué conocemos de los enterramientos del resto de las personas que tuvieron especial relevancia en la vida del conde? En el Monasterio de San Benito de Sahagún fue enterrado Alfonso, el hijo del matrimonio que estaba llamado a heredar el título nobiliario pero que la muerte se lo llevó aún joven.  En el mismo monasterio fue enterrado  Alfonso VI y varias de sus esposas y amantes (se le conocen cinco esposas y dos amantes). Alfonso murió en Toledo en junio de 1109 y su cuerpo fue  trasladad0 a Sahagún en agosto. En la actualidad los restos reposan en un discreto sepulcro ubicado en  el Monasterio  de las monjas benedictinas de Santa Cruz, en la misma localidad.

De la reina Doña Urraca sabemos que fue enterrada en el panteón de los Reyes de san Isidoro, en León, aunque en la actualidad no están localizados, debido a la remoción de restos y panteones que sufrió San Isidoro.

 

El Museo Arqueológico Nacional conserva la lauda sepulcral de Alfonso, hijo de los condes. Ostenta la siguiente leyenda: “En el sexto día de los idus de diciembre de la era de 1131 murió Alfonso, el hijo querido del conde Pedro Ansúrez y de la condesa Elión”. La fecha corresponde a la llamada Era Hispánica, que en la actualidad equivale al día 8 de diciembre de 1903.

 

Imagen del panteón de los Reyes de San Isidoro, donde fue enterrada Doña Urraca, que en su infancia estuvo al cuidado de los condes.

 

 Enterramiento de Alfonso VI, en el monasterio de Santa Cruz, de Sahagún. Hay diferencias de opinión sobre la estrecha relación del monarca con Ansúrez: unos sostienen que fueron compañeros de juegos desde la infancia; otros, que el conde fue instructor de Alfonso. (Imagen tomada de Sahagún Digital)

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