POZOS DE NIEVE Y ABASTECIMIENTO DE HIELO

Ya está en las librerías mi libro titulado Pozos de nieve y abastecimiento de hielo en la provincia de Valladolid.  En esta entrega del blog hago un brevísimo resumen de una actividad industrial que ha dejado huella en diversos municipios vallisoletanos.

Todavía en los años 40 del siglo XX se seguía utilizando nieve o hielo natural para la fabricación de helados, la confección de bebidas refrescantes,  para bajar la fiebre,  taponar hemorragias o contener inflamaciones musculares. Me refiero a hielo recogido en las montañas o en las charcas de las ciudades, aunque ya existía el hielo artificial y estaba prohibido el uso del natural.

Es curioso como un elemento natural tan sencillo aún sigue aplicándose cotidianamente: no solo para hacer cubatas o gin-tonics, sino para relajar las contusiones, porque ¿qué es lo que se ponen en las rodillas o los tobillos los astros del baloncesto cuando se sientan a descansar en el banquillo? ¡hielo!

El hielo, del que se sabe que ya en el siglo XI a.C. se empleaba en China, ha tenido a lo largo de la historia muchísimas aplicaciones. Pero en España y Europa fue sobre todo entre los siglos XIV y XIX cuando el uso del hielo natural conoció su máximo esplendor. Incluso se escribieron numerosos tratados médicos aconsejando como debía emplearse para favorecer la salud.

El Palacio Real (lo que normalmente se conoce como Capitanía) en la plaza de San Pablo, tenía dos pozos de nieve en la cuesta del Tomillo (carretera de Renedo), y se llenaban en invierno con el hielo que se recogía en las charcas o bodones que había en el actual barrio Belén.

Muchos monasterios y conventos, como San Pablo, Nuestra Señora de Prado, San Francisco, etc. y casas señoriales disponían de sus propios pozos de hielo que utilizaban no solo para consumo propio sino para vender a la población.

Las normas de venta de hielo eran muy curiosas. Por ejemplo: había que vender preferentemente a los empadronados en la población, y solo si sobraba se permitía vender a los forasteros; y además del horario comercial, los que explotaban los pozos estaban obligados a suministrarlo a cualquier hora del día y de la noche si era para atender enfermos.

Pero este trasiego y almacenamiento de hielo no era exclusivo de la ciudad. También se llevaba a cabo en muchos municipios, algunos de los cuales todavía conservan su recuerdo en el callejero, como La Seca u Olmedo, que tienen una calle llamada Pozo de Nieve. Y sabemos que  Alaejos, Íscar, Laguna de Duero, Medina de Rioseco, Rueda, Peñafiel, Pesquera de Duero, etc., etc. también dispusieron de pozo de nieve.

NOTA:  algunas fotos están “capadas”, porque  tienen derechos de autor.

 

El famoso palacio de los Marqueses de Valverde, que está en la plaza de Fabio Nelly, conoció su esplendor entre otras cosas por el comercio del hielo. El marquesado tenía cedidas numerosos poblaciones en  la montaña palentina, y desde aquellos pueblos, especialmente de Valverde de la Sierra (que está al pie del pico Espigüete), se traía hielo en el verano a Valladolid.

 

Nava del Rey conserva uno de los pozos más interesantes de España. Este pozo, que es visitable, ya existía al menos en el siglo XVI, y se ha conservado hasta nuestros días sobre todo porque en los últimos tiempos se usó como almacenamiento de hollejo de la uva (fotos del exterior e interior del edificio). La imagen del interior es de José Manuel Rodríguez.

 

En Medina del Campo, el llamado Mirador de la Reina, en la Mota es, en realidad un viejo pozo de nieve. Imagen de sus contrafuertes y desaguadero. (Foto del exterior: José María Cabezas).

 

Callejero de Olmedo.

 

 Si visitamos  la sala capitular de la cofradía de las Angustias, veríamos un cuadro en el que está pintado un pozo de nieve (señalado por la mano de una de las personas representadas en el cuadro) que había en las huertas de Linares (barrio de la Rondilla). Fotografía de Alberto Mingueza.

 En el borde del páramo de Urueña (hermosa población), se conservan los restos de un viejo pozo nevero.

 

 

La afamada heladería Baonza, en la Plaza Mayor de Tordesillas, aún utilizó hielo natural avanzado el siglo XX para elaborar sus ricos productos.

 

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