UN OBÚS DE BARRO

Vamos a detenernos en una de esas pequeñas construcciones de adobe o piedra  que con su peculiar forma se yerguen por Tierra de Campos. En general se trata de casetos para guardar los aperos de labranza, casetas de pastor, guardaviñas o chozos, que todas esas funciones se las ha llegado a atribuir.

A poco más de cinco kilómetros de Berrueces, en dirección a Becilla,  nada más pasar el indicador de KM. 248, ya en el término de Ceinos, y a mano izquierda, empieza un camino alquitranado en sus primeros metros. Como a  medio millar de pasos, continuando hacia el norte, hallaremos un caseto, del color del albero, con forma de gran bala de cañón, con chimenea, de apenas cuatro metros cuadrados, de pequeña puerta de madera y perfectamente trullado. En medio de una tierra de cultivo, seguramente en el pasado tuviera la función de guardaviñas porque fueran majuelos lo que hubiera a su alrededor. O tal vez fuera un chozo de pastor, pues para llegar hasta él habremos pasado junto a un característico  pozo (también con forma de obús) que alimenta un pilón abrevadero. O, acaso, simplemente sea un lugar resguardado donde dejar los aperos de labranza. Qué lo mismo da. Ahora, sea lo que sea o cual haya sido su utilidad, no deja de ser testigo de una construcción que ha cobijado durante muchas noches los afanes de algún pastor o campesino… Pero podemos afinar un poco más y llegar a afirmar que se trata de un viejo guardaviñas, pues ha sido ancestral costumbre plantar algunos almendros junto a los majuelos.

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