POR EL VALLE ESGUEVA

No parece que el Valle Esgueva llegara a tener entidad de Comarca, pues salvo unos decenios en los que se fue diluyendo su ancestral pertenencia al Cerrato, no tardaría en asociarse con el Valle del Duero para formar una unidad territorial. Pero algo sí es cierto: las gentes de la Esgueva se sienten muy identificadas con su valle, pertenecientes y partícipes de un  enclave con  personalidad e historia propias.

Por eso, sin elevarlo a la categoría de comarca, vamos a recorrer este valle sin olvidarnos de otro casi gemelo y que discurre en paralelo: el valle del Jaramiel.

Y vamos a hacerlo con un afán: llegar hasta el rastro que Juana I de Castilla (malditamente apodada La Loca) dejó en esta parte de las tierras castellanas.

En su deambular por España con los despojos de Felipe el Hermoso, Juana pasó una larga temporada en Tórtoles de Esgueva (provincia de Burgos), donde durante un tiempo se asentó la corte de  Fernando el Católico, y lugar en el que tuvieron alguna conversación que fueron como un oasis en la atormentada relación que siempre hubo entre padre e hija. Corría el año de 1507.

Esa estancia en Tórtoles fue una estación más en su peregrinar hasta llegar a Tordesillas.  Y aprovechando algunas dudas que hay sobre el largo itinerario que siguió la reina desde que saliera con el féretro de su esposo de la Cartuja de Miraflores, no faltan leyendas que apuntan incluso a que recorrió el valle hasta salir por Renedo… “Por eso el camino que viene por el valle, paralelo al río, se llama Camino Real”, apuntan quienes con mas fe que  argumentos abonan  esta tesis. Más, aunque no parece cierto, no renegamos de la ilusión.

… Y, desde Valladolid, partimos hacia Renedo: todo el valle está plagado de castillos, restos o referencias de fortificaciones: Villafuerte, Piña (pinna), Castroverde, Castrillo Tejeriego, Castrillo de Don juan, Torre de Esgueva, Castronuevo de Esgueva, Encinas, Canillas…

 

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El valle Esgueva fue vía de trasiego de diversas tribus y ejércitos, sobre todo para el control de las tierras llanas de Castilla en las que disponer de trigo y otros cereales forrajeros. Valle benigno, bien protegido y de tierras feraces, parece que sobre el Pico Uris, que domina Renedo, hubo una fortificación de vigilancia

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La harinera de Emilio Esteban es una apuesta  en Valladolid por la producción de derivados de cereales para la alimentación… una de las pocas fábricas de harinas que quedan en Castilla y León

 5 olmos de esgueva-cropAntiguo molino en Olmos de Esgueva

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Uno de los puentes que salvan el cauce del río

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Apenas un km. antes de llegar a Piña, a mano derecha y en medio del valle, se aprecia la espadaña de Mazariegos: restos de una antigua población que parece vigilar el lugar donde se hallaron importantes enterramientos visigodos (Las Piqueras) cuyos vestigios se pueden contemplar en el Museo de Valladolid

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Iglesia parroquial de Piña de Esgueva, de origen románico, conserva una portada del s. XIII

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Propongo entrar en Esguevillas por el primer acceso para atravesar la población, en cuyo corazón está el llamado palacio Consistorial. Saldremos por la VA 101 para contemplar el antiguo lavadero que anteriormente fue matadero

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El magnífico retablo de la iglesia parroquial de Amusquillo. Del siglo XVI, en realidad se instaló en esta iglesia a partir del 1751, fecha en la que el párroco de la localidad se lo compró a la parroquia de Renedo, según los datos de una investigación del profesor Jesús Urrea. El patrón de la población, San Esteban, es una bonita escultura románica del siglo XIII. Su visita exige amoldarse a los horarios de culto de la iglesia

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En el cerro que preside Castroverde de Cerrato se conserva un arco (llamado de Santa Clara) testigo de una antigua y potente fortificación. Panorámica del valle desde el arco

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Bodegas y sendas torres del castillo en Canillas de Esgueva

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Encinas conserva el potente castillo de los Aguilar. Panorámica del pantano, como a 1 km. del municipio

 
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Nada claro me ha quedado, acaso porque no lo está, en qué casa se alojó Juana I de Castilla en Tórtoles de Esgueva en su deambular por tierras castellanas con el cadáver de su marido Felipe el Hermoso. La tradición llama Casa de Juana la Loca a un palacete del siglo XVI que se conserva en la calle Mayor del municipio, aunque es probable que en realidad estuviera alojada en el edificio que se vislumbra en la esquina próxima al palacete y cuya fachada, muy reformada, se aprecia detalla en la fotografía

 

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El camino de regreso desde Tórtoles lo  haremos por el valle del Jaramiel, encaramándonos al páramo que separa ambos valles por Villafuerte: recorreremos Castrillo Tejeriego, Villavaquerín y Villabáñez, para rematar nuestro viaje en Renedo. En la imagen,  Villafuerte

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Emblemático chozo de Castrillo Tejeriego

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… El cauce del  arroyo Jaramiel

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Casa Consistorial de Villavaquerín, que oficialmente conserva aún el apellido de Cerrato

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Panorámica de Villabáñez, y detalle de una de sus señoriales casas

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… Y rematamos en Renedo, frente a la casa de verano de los Power en la salida hacia Valladolid. Apellido de origen irlandés y afincado en Vizcaya, Ricardo Power, industrial bilbaíno decidió trasladarse a Valladolid en 1919. Para su residencia encargó una construcción palaciega, cuyo diseño corresponde al arquitecto Manuel María Smith. Actualmente sirve de noble decorado a un concurrido parque recreativo conocido como el Valle de los 6 Sentidos, promovido por la Diputación Provincial

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MIRADOR CON LEYENDA

Una pequeña caminata hasta el pico  Uris salvando sus faldas conocidas como La Urnia, nos lleva a un lugar con alguna mágica leyenda y ofrece uno de los paisajes más inmensos sobre Valladolid.

Para llegar hasta él hay que tomar la carretera que lleva de Renedo a Villabañez, y caben varias posibilidades: coger la vieja carretera aún transitable que sale a la izquierda nada más comenzar la cuesta y dejar el coche junto a una trocha (senderillo) que  hay cuando está a punto de desaparecer el asfalto; o llegar hasta arriba del todo por la carretera y dejar el coche en la entrada de un camino que conduce hacia la gran antena que se ve a la izquierda. En  uno u otro caso, y ya pie a tierra, a  continuación hay que seguir un senderillo bien marcado en el cantil del páramo y, por pura intuición, caminar en dirección a Valladolid.

Desde el pico Uris, que se eleva 849 metros, se ve la inmensa planicie sobre la que Valladolid se ha desparramado, y el final del valle de la Esgueva, que aquí es completamente ancho y abierto camino a disolverse en el Pisuerga.RENEDO URIS 2

Pero el lugar ofrece una leyenda que alimentó el arqueólogo Federico Wattemberg  en su libro  “La región vaccea” al advertir sobre la posibilidad de que en este punto hubiera un asentamiento vacceo. Cierto es que la altitud y posición que ocupa el Uris le hacen estratégico en el control de una vasta extensión circundante (el valle del Pisuerga), incluido el valle de la Esgueva por el que vacceos, romanos, visigodos, musulmanes y señores feudales cristianos transitaban cuando se trataba de reconocer o dominar las vastas tierras trigueras del Pisuerga y los valles norteños burgaleses y sorianos. El valle del Pisuerga siempre estuvo muy “concurrido” (había abundante agua: ríos y fuentes –fundamental para cualquier asentamiento humano-, un clima benigno, bosques que proveían de madera, caza y otros alimentos, y extensas zonas cultivables), por eso fue un lugar al que los romanos tuvieron aprecio y deseos de dominio. Y luego los visigodos: dos de los principales yacimientos arqueológicos visigodos están en Piña de Esgueva y Amusquillo… y el quizá mas importante en Simancas.

Desde luego, el Uris no solo da un punto privilegiado de observación del valle del Pisuerga vallisoletano y de la Esgueva, sino un lugar imprescindible para controlar los movimientos que vayan o vengan por el páramo. No es de extrañar, por tanto, que con castro o sin él, el pico Uris fuera un enclave estratégico. Porque el nombre de “pico” a buen seguro no vendrá solo de su carácter de altura sino, sobre todo, porque es una verdadera proa de barco que sobresale de páramo para asomarse a los valles circundantes. De hecho, una parte del camino que recorremos irá verdaderamente alomado de tal manera  que parece que caminamos sobre el lomo de un potro.

Unas pequeñas formaciones rocosas en lo alto del pico avalan la posibilidad de alguna pequeña fortaleza, mas tales calizas más bien parecen formaciones naturales propias del páramo Montemayor-Campaspero al que nos hemos encaramado.

No es fácil encontrar en la toponimia, no solo vallisoletana sino española, referencias de los nombres Uris y Urnia, pues  los tres o cuatro  lugares en que se anota la palabra Urnia hacen referencia a lugares en cuesta, a vargas o cotarras. Y de Uris no hay rastro.

En cualquier caso, sostienen los lugareños que es un lugar único para observar, durante el atardecer de la luna llena de agosto, la bella coincidencia del sol y la luna en un mismo plano del horizonte.