FOTOS E INSTRUMENTOS MUSICALES

Una buena oportunidad para visitar el Aula Museo de Instrumentos Musicales Ibéricos de  Paco Díez, sito en Mucientes. En sus salas se han instalado paneles que recogen 80 fotografías sobre el patrimonio vallisoletano en riesgo de desaparición.

Hasta el 17 de febrero. Durante este tiempo se podrán ver todas las fotos que se presentaron al concurso que convocó la Asociación de Amigos del Patrimonio de Valladolid. Unas fotografías que recogen un amplio número de edificios y construcciones vernáculas, históricas y monumentales que están en riesgo de desaparecer por su avanzado estado de abandono.

Pero es que no se trata solo de ver esta triste situación, sino de conocer construcciones que tienen una indudable belleza y un notable interés, a pesar del estado en que se encuentran.

Además, con la visita se podrá disfrutar de la colección de instrumentos musicales ibéricos que ha atesorado Paco Díez, en inestimable colaboración con su mujer María José.

El horario en principio es libre, pero hay que concertar la visita en los teléfonos 983 587 640 y 649 807 506. La entrada cuesta 4 euros.  Por 1 euro más, pero  en grupos de al menos 15 personas, la visita es guiada por el propio Paco Díez, y realmente merece la pena.

El museo está en la calle Alegría, 4, muy cerca de la parte de atrás de la iglesia que preside el caserío de Mucientes.

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CREADOS PARA SONAR

AULA MUSEO PACO DÍEZ DE INSTRUMENTOS MUSICALES, Mucientes.

 “Quien ama la música ama la vida”, reza en un mosaico que cuelga de una de las paredes de un museo que muestra al visitante una rica colección de instrumentos musicales tradicionales de la Península Ibérica y de algunos otros rincones de Europa.

Todos los instrumentos que se exhiben,  unos 400, fueron construidos para sonar, por tanto todos, salvo aquellos que por el paso del tiempo se hayan podido deteriorar.

Primero fue el canto, incluso antes que el habla, y los instrumentos tradicionales están concebidos para acompañar la voz, advierte Paco Díez, fundador del grupo La Bazanca y uno de los mayores expertos en música tradicional,  si no su sonido queda cojo. Por eso es casi imprescindible que cuando se hace sonar cualquiera de los instrumentos de la colección, se cante al mismo tiempo.

El recorrido por las tres amplias salas del aula-museo muestra una colección ordenada según la clasificación de instrumentos que se concibió a principios del siglo XX: idiófonos (todo el instrumento produce el sonido, es decir, todo el instrumento vibra), cordófonos (o de cuerda), aerófonos (o de viento) y membranófonos (construidos con una membrana tensa que vibra); a los que hay que añadir una sala de cornamusas, es decir, básicamente gaitas de todas las partes del mundo: la sanabresa, escocesa, gallega, irlandesa, etc.

Se trata de un museo vivo, pues  sigue creciendo,  tiene proyectos de ampliación y, además, realiza actividades, como es una interesante programación de conciertos. Pero, sobre todo, porque las vitrinas que muestran los instrumentos, se pueden abrir en todo momento para hacer demostraciones de sonido o para que el propio visitante los toque y haga sonar según su saber y pericia.

Se puede destacar, de entre todos los objetos del museo, una colección de rabeles de todos los territorios españoles. Colección que sigue ampliándose mediante compra de instrumentos, o trueque con otros musicólogos y amigos de toda España.

Pronto se advertirá que los instrumentos de música tradicional y popular suelen estar fabricados con materiales sencillos y, sobre todo, abundantes en el entorno de la tierra de donde son originarios. Como no puede ser de otra manera, las gentes de cada comarca y cada generación utilizaban aquellos medios que tenían a su alcance, por eso la madera y las pieles curtidas de animales son los reyes de los materiales empleados para la construcción de toda clase de instrumentos. Pero no faltan los más variados objetos domésticos: botellas de vidrio, cántaros, huesos, zuecos, hierros, cencerros y esquilas, latas, pajas de cereales, sartenes, cucharas y dedales, cuernos de diversos animales, titos de frutas, una tabla de lavar,  un peine y papel de fumar. Y hasta calabazas, como la que ha servido para construir un curiosísimo rabel que, procedente de Cantabria, se completa con tapa de piel, madera y cuerdas de cola de caballo.

ALGUNOS DATOS

LUGAR: c/ Alegría, 4.  Mucientes

VISITAS: concertarlas previamente en los teléfonos 983 587 640 y 649 807 506.

CONTENIDO: Salas de instrumentos musicales tradicionales de la Península Ibérica y 1 sala de Cornamusas de Europa.

SERVICIOS: Salón de actos con capacidad para 100 personas que puede ser utilizado para cualquier actividad, sea musical, conferencias o congresos.