UN RECORRIDO POR EL VALLE DEL CUCO

El Valle del Cuco es uno de los rincones más interesantes de la Provincia de Valladolid que limita con Burgos. Formado por seis términos municipales, su nombre se lo da el arroyo del Cuco, que nace en San Llorente y  rinde sus aguas al Duero en Bocos. Desde el Duero,  el valle va subiendo hasta el páramo que separa este río del Valle Esgueva.

Sus municipios se remontan a los últimos años de la Alta Edad Media, cuando los reinos cristianos consiguieron dominar el territorio al norte del Duero y comenzaron a repoblar estas tierras. No obstante, hay evidencias de algún asentamiento de la Edad del Bronce en el término de Bocos de Duero, lo que habla de la benignidad de estas tierras, con abundante agua y con algunos altos, como el monte Gurugú, que proporcionaban adecuadas condiciones para asentamientos humanos bien aprovisionados y defendidos.

El valle lo forman los municipios de Curiel, Bocos, Corrales, Valdearcos, San Llorente y Roturas.

Pueblos pequeños pero no exentos de antigua historia y comunicaciones que, como hemos dicho, se remontan a la Edad Media: por aquí pasa el camino Real de Burgos, en realidad una cañada.

La carretera que vamos a recorrer ensarta cinco de los seis municipios del valle: a Roturas habría que ir por Pesquera de Duero, aunque podríamos acercarnos desde San Llorente pero por un camino de concentración de 6 km.

El recorrido nos permitirá disfrutar de historia, patrimonio, curiosidades y paisajes.

La “puerta” de entrada al valle está en Curiel y su principal recorrido termina en  San Llorente, que es el itinerario que vamos a llevar en esta ocasión. En este mismo blog hay diversas entradas relacionadas con el valle que se detienen en recorridos pormenorizados por Curiel, Roturas, el pico Gurugú y las fuentes, que son una de las señas de identidad de este espléndido territorio vallisoletano.

Rollo jurisdiccional de Curiel en primer término y al fondo, el teso donde estuvo su castillo, del que se conservan algunos cimientos. En moderna construcción se ha levantado una posada Real. Este castillo, frente al de Peñafiel, eran dos verdaderos guardianes del paso del valle del Duero… Y en la carretera,  un vehículo de museo.

Arco de la puerta de la Magdalena, del siglo XIII da testimonio de las cuatro puertas que tuvo la muralla de Curiel.

Llegando a Bocos, al fondo se ve el pico Gurugú, al que se puede subir para ver una panorámica del valle del Duero. Alguna de las antañonas casas del pueblo y el viejo molino.

En Corrales han puesto la fuente del siglo XIX al pie de la iglesia: antes estaba en la pobeda (chopera) de la parte baja del municipio.  Algunas fachadas lucen recuerdos de habitantes que llegaron a centenarios.

De Corrales parten varias sendas que conducen a las fuentes del valle, por si queremos darnos un paseo a pie.

Antes de llegar a Valdearcos de la Vega, todavía en el término municipal de Corrales, hay uno de los árboles singulares  de la provincia de Valladolid. Se trata de la “encina de la Tía Pilar” (que es como se la conoce en la zona), aunque en algún catálogo de arboles singulares se la cita como de la “tía Isabel”.

Valdearcos de la Vega: ermita de la entrada y rollo jurisdiccional en la plaza. En Valdearcos también hay alguna placa de recuerda a vecinos de centenaria edad, lo que acaso demuestre una peculiaridad de la población del valle del Cuco, que es la longevidad de sus habitantes.

Panorámica de San Llorente, torre del Ayuntamiento (en la plaza Socarrena),  y un colmenar tradicional a las afueras del pueblo.

Al final de la calle Hospital, en San Llorente, pasada la Plaza Mayor, hay un amplio balcón que se asoma al valle, y por debajo de esta zona están las bodegas, como tienen todos los municipios del valle.

En el páramo del término de San Llorente está la fuente de la Jarrubia, que da nacimiento al arroyo del Cuco. Y no muy lejos  aún se reconocen las ruinas de un antiguo asentamiento o ermita: Isarrubia o Jarrubia. De Isarrubia queda la talla de una Virgen del siglo XIII que ahora se cobija en la iglesia parroquial de San Llorente.

Bella imagen de cigüeñas en pleno vuelo migratorio.

VALLE DEL CUCO: ENTRE POBOS, CAÑAMARES Y NAVESANAS

Bocos de Duero, Valdearcos de la Vega, Corrales de Duero y San Llorente, son cuatro municipios ensartados por el valle del Cuco, nombre de un modesto río que labra desde su nacimiento, en San Llorente,  uno de los parajes más singulares de Valladolid.

Destaca el Valle del Cuco por sus fuentes. podríamos decir que en realidad es una estrella en la que en cada punta hay una fuente que ha ido labrando vallejos. Aguas que van alimentando el arroyo del Cuco.

De esta singularidad geográfica se aprovechan los municipios del valle ofreciendo rutas que conducen a cada una de las fuentes o bien, si estamos en mejor forma podríamos incluso recorrerlas todas realizando un largo paseo circular.

Tiene caminos ideales para rutas en bici. Y si se quiere caminar, muchas son las posibilidades, de las que sugiero dos: la subida hasta la fuente de Valmoral (desde Corrales); o el paseo hasta la fuente de la Jarrubia –por el valle, no por la carretera-, desde San Llorente. Ninguno tiene pérdida y cualquiera de los dos se hace a lo sumo en un par de horas entre ida y vuelta. Para el paseo en bici lo mejor es  informarse mediante el  rutodromo a los efectos de ajustarse a las fuerzas de cada cual, pues con ella sería posible circunvalar el valle y acercarse a  diversos puntos principales que, además de las poblaciones, son las fuentes de Valdemeso, San Pedro, Valmoral y Jarrubia, por solo citar algunas de las más afamadas…

Sin más preámbulos, nos situaremos en Corrales de Duero y desde este lugar podemos comenzar la o las excursiones por las fuentes. Disfrutaremos de bonitos parajes y paisajes.

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Iniciada en el s. XIII, iglesia de la Asunción, en Corrales. En primer plano una fuente bien labrada que hasta hace unos años estaba instalada en la “pobeda” –su emplazamiento original-. Tiene el valle algunas palabras muy singulares, como la de pobeda o pobo (chopera o chopo)

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Desde Corrales comenzamos a recorrer diversos valles cuyas referencias son las fuentes manantiales que los labraron. Corrales es el centro de una estrella de cinco puntas formada por los valles que tienen en su punto alto alguna fuente manantial

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Al fondo, Corrales, desde Valdemeso

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Fuente de San Pedro

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Fuente de Valmoral y en primer plano el arroyo que allí mismo nace

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Chozo junto a Valmoral

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Valmoral está casi en el páramo, y desde él se aprecia perfectamente la Sierra de Guadarrama

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El páramo ofrece numerosos “majanos”, esos montones de piedra que han terminado por crear su propia identidad

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Restos del antiguo poblado o ermita de Isarrubia, en la cabecera del valle que desciende hasta San Llorente

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Fuente de la Jarrubia, ahora labrada en hormigón, su emplazamiento original era una surgencia natural que manaba en la pared que se ve al fondo

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Se anuncia el valle que conduce a San Llorente. Valle de viejas huertas que en este paraje se conocen como “cañamares”; y los bancales en Corrales oí llamarlos “navesanas”

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San Llorente según se desciende del páramo

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Un tanto complicado se vuelve la búsqueda de la fuente de San Bartolomé. Lo mejor es no intentarlo si no se conoce o se va acompañado, pero reflejado queda el paisaje que en este tiempo se puede disfrutar en su entorno

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Un plano de detalle del entorno de Corrales que puede ayudar a orientar  esta especie de rally fotográfico