POR VIEJAS TIERRAS CASTELLANAS: TERRITORIO DEL HÚSAR TIBURCIO

Vamos a adentrarnos en un territorio de la provincia colindante con Palencia, allí donde el Canal de Castilla entra en Valladolid a la altura del término de Tamariz de Campos.

Un rincón de Valladolid cargado de historia, patrimonio y valores naturales. Poco hace sospechar que en el entramado de estos pequeños municipios se encuentran elementos incluso de trascendencia histórica nacional.

Los siete municipios en los que nos vamos a detener a lo largo de unos 50 km. advierten de que nos hallamos en Tierra de Campos, pues todos añaden a su nombre el apellido “Campos”.

Partiremos de Tamariz. Mas, antes de llegar nos acercaremos a la esclusa número siete del Ramal de Campos del Canal de Castilla. Ese ramal que termina en la impresionante dársena de Medina de Rioseco, a la que nos hemos asomado antes de iniciar nuestro recorrido.

Siguiendo la carretera VA 920 que parte de las afueras de Rioseco, llegamos a la a la altura del km 15. Justo en ese punto se inicia un camino de poco más de 1 km. perfectamente transitable que conduce a la esclusa número 7. Aparte de la curva (en forma de esquina en realidad) que traza el canal, y ver las fachadas (que es lo único que queda) de la fábrica de harinas, hemos de acercarnos al acueducto que traza el canal para salvar el Sequillo a medio camino hacia la esclusa número 6: siguiendo la orilla del canal –apenas 500 metros- en dirección a la raya con Palencia.  

Tamariz es lugar importante, como lo atestiguan determinados retazos de la historia de España y su patrimonio, en el que no faltó hospital ni rollo jurisdiccional.

Hace un par de años, durante el desescombro de un edificio municipal quedó al descubierto una ventana geminada posiblemente del siglo XIV. Un edificio –el palacio de los Lara- en cuyo interior se halla una portada gótica de sillería. Parece que en esta noble construcción se alojó la reina aragonesa Doña Leonor mediado el siglo XIV. Ambas imágenes están obtenidas de la publicación Lista Roja del Patrimonio que  edita la Asociación Hispania Nostra.

Restos de la iglesia de San Juan Evangelista. Se conservan la torre y la portada renacentista presidida por San Pedro.

Casa blasonada (no es la única) que da testimonio de un notable pasado.

Hay en Tamariz de Campos, como en otros muchos municipios de la provincia, una casa donde vivía un “familiar” del Santo Oficio.  Los familiares del Santo Oficio eran informantes seglares de la Inquisición, que advertían a la institución de cuantas cosas de interés para sus fines ocurrieran en su entorno. Eran envidiados y temidos al mismo tiempo, pues tenían privilegios económicos y estaban protegidos, además de disponer de permiso para portar armas. Se consideraba un honor pertenecer a esta especie de cuerpo de espionaje pues suponía un reconocimiento social, hasta el punto de que se solían poner en la portada de su casa el escudo de la Inquisición: la palma, la espada y la Cruz.

La casa está en la plaza del Corro de San Antón, un lugar para juegos de niños y presidida por una fuente coronada con la escultura conocida como el Purpurino. Esta estatua es una donación del municipio de Valladolid al de Tamariz en el año 1953 y que en la ciudad estaba adornando la Fuente Dorada. Al fondo de la fotografía de la plaza se ve la torre de la iglesia de San Pedro, con una portada románica del siglo XII.

Encaminamos nuestros pasos hacia Cuenca de Campos.

La Casa Consistorial de Cuenca es del siglo XVIII, y sus bajos, como buena parte del resto de la plaza, tienen soportales, una construcción típicamente castellana.

El Conjuradero, una moderna construcción donde antes había una ermita a la que acudía el pueblo los días de nublado para “conjurar” (espantar) las tormentas de verano que ponían en riesgo la cosecha de cereal. Ahora se ha acondicionado como observatorio de aves rapaces.

Panorámica sobre el municipio, en primer plano, a la derecha, se ve el Convento de San Bernardino de Siena, de las monjas clarisas. Siglo XV.

Ermita de San Bernardino, a las afueras del pueblo en dirección a Villalón de Campos.

El tramo del tren burra que discurre entre Cuenca y Villalón se ha convertido en una vía verde para solaz de caminantes y ciclistas. Se trata de la antigua vía del ferrocarril que desde Rioseco se prolongaba hacía  Palanquinos   (León) por un ramal, y hacia Palencia pasando por Villalón y Villada, por otro. Estos trazados ferroviarios los explotaba la Compañía de Ferrocarriles Secundarios de Castilla, que comenzó a funcionar como Ferrocarril Económico a Medina de Rioseco (desde Valladolid) en 1890. La Compañía dejó de prestar servicio en 1969.

Restos de un molino de viento a las afueras de Cuenca e imagen de unos de los tantos palomares que hay en su término municipal.

No nos detenemos en Villalón de Campos y seguimos camino hacia Herrín. El término municipal está integrado en la Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) La Nava- Campos Norte.

Herrín, como todos los municipios que estamos recorriendo, tiene una estructura urbana claramente medieval: en forma circular o de almendra, con alguna calle principal que lo cruza, y el resto un intrincado laberinto de cortas y estrechas calles. Una forma que nos hace suponer la existencia de una muralla o cerca que lo defendiera.

Bodegas de Herrín, lo que nos habla de la producción de uva en el pasado, aunque ahora prácticamente no haya viñas en el término municipal. Están excavadas en la ladera de un alcor que se conoce como el castillo, acaso eco de una tradición que cuenta sobre la existencia de una fortificación (cosa que carece de documentación acreditativa).

Iglesia de El Salvador, de ladrillo y tapial. Su retablo principal es del escultor Tomás de la Sierra (siglo XVIII), tallista importante, lo que nos da idea de que este pueblo ahora pequeño no carecía de importancia en el pasado. Por cierto, en Herrín tiene su ascendencia paterna el poeta León Felipe.

Para ir desde Herrín a Villafrades de Campos, o retrocedemos hasta Villalón o atajamos por un camino rural en buen estado.

El nombre original de Villafrades es Ecclesias Albas: iglesias asentadas en este lugar que destacaban por su blancura. Ya en el siglo X se sabe de la existencia de los primeros pobladores del municipio.Viene lo de Villafrades  (o villa de hermanos-Villafratum-), de los asentamientos monacales que se fueron haciendo por esta zona en tiempos de Alfonso III. El nombre del pueblo suele confundirse con el de Villardefrades (también de Tierra de Campos) pero en las inmediaciones de Urueña. Esa confusión ha llevado a que se sitúen en Villafrades de Campos hechos que en realidad ocurrieron en Villardefrades, tal como advierte el escritor Rafael Gómez Pastor (autor junto con Amparo París Medina, de Villafrades de Campos algo más que Ecclesias Albas).

La iglesia de San Juan Evangelista, al fondo, detrás del homenaje a la danza, formado por dos palos (es famoso el municipio por la danza de Paloteo), tiene obras del importante escultor Alejo de Vahía.

Talla en madera de San Blas, en una de los muros exteriores de la iglesia.

Caño y edificio de la Casa Consistorial al fondo.

Presume el municipio de varios e interesantes personajes nacidos en Villafrades, a los cuales se les ha dedicado un recuerdo en sus plazas. Uno es Tiburcio Álvarez, húsar que destacó en la defensa de Astorga durante la Guerra de Independencia, en cuya localidad tiene dedicada una calle y grabado su nombre en uno de los monumentos más destacados de Astorga. Otro es Teodoro Gordaliza, obispo, teólogo y escritor que vivió entre los siglos XIX y XX. Y, tal como se aprecia en la fotografía, Máximo Rodríguez, apodado “Velay”: poeta y autor de una historia titulada “Villafrades de Campos. Este es mi pueblo”

Ponemos rumbo a Gatón de Campos, y a nuestra derecha veremos restos de la línea ferroviaria que unía Villalón con Villada.

Es Gatón uno de los municipios con menor población de Valladolid, pero fue un enclave destacado en la historia de España. Villa real hasta que Fernando IV (siglo XIII-XIV) se la cedió (además de otras poblaciones) a Alfonso de la Cerda para que este renunciara a sus aspiraciones a la corona de Castilla. No en vano de la Cerda era descendiente directo del rey Alfonso X el Sabio. Cuentan algunos historiadores que aquellas villas que le cedió estaban dispersas por media Castilla para evitar que la proximidad de unas con otras pudiera crear una fuerza territorial que volviera a amenazar la corona de Fernando IV. Pero esa es una larga historia.

Torre de la iglesia de la Virgen de las Nieves. Según una leyenda, en pleno verano cayó una nevada que sofocó un incendio que asolaba la torre. En la derecha de la imagen un pilar con un reloj de sol, acaso el más chico de la provincia de Valladolid.

Tiene Gatón un puñado de casas notables, entre una de las cuales, como en Tamariz de Campos, no falta la que alojaba al informante de la Inquisición, tal como se aprecia en el escudo.

El municipio que pone fin a nuestro paseo por este rincón terracampino de pueblos que han visto como su población ha encogido tremendamente,  es Villabaruz de Campos.

El origen de su nombre se pierde en leyendas. Cuenta una que el arco que aparece en la fotografía formaba parte del Palacio del rey moro Baruz. Otra versión es, precisamente, la contraria: Baru fue un noble castellano que hizo frente a los ataques musulmanes encabezados por el Moro Muza, allá por el siglo VIII. Más no acaban aquí las especulaciones, pues hay quien alude a Baru como nombre de origen visigodo. En cualquier caso, lo que sí parece probado es que la repoblación de estas fértiles tierras se remonta al siglo onceno.

Imágenes de un portal con restos de noble construcción, y una panorámica de la villa con la iglesia de Nuestra Señora de la Calle al fondo.

Mapa de carreteras que hemos recorrido. Partimos de Medina de Rioseco, que está por debajo de Tamaríz de Campos.

NOTA: En este mismo blog hay sendos y detallados artículos sobre Medina de Rioseco y Villalón de Campos.

UN PASEO SINGULAR POR EL CANAL DE CASTILLA

Cerca de Tamaríz, pasado Medina de Rioseco, está la que se conoce como esclusa 7 del ramal de Campos del  Canal de Castilla. Cuando se conozca se verá porque es, dentro de las esclusas del canal, una de las más interesantes, amén de que junto a ella se yerga, vacía, una gran fábrica de harina. Esta es una de las 49 esclusas que tiene el canal a lo largo de los 207 km. que suman sus dos ramales: el del Norte y el de Campos.

Desde aquí, en un paseo como de unas dos horas entre ida y vuelta, iremos hasta Belmonte de Campos, en tierras palentinas, donde se mantiene inhiesta la torre de un castillo que recientemente perdió lo que quedaba de sus murallas derribadas por un golpe de viento. No obstante, el arco de la puerta de acceso al castillo ofrece una belleza melancólica de lo que fue el castillo en su día.

No me detendré en recordar la importancia del canal de Castilla, una de las obras de ingeniería más importantes que se acometieron en la España del XVIII y XIX: primero para transporte de mercancías mediante barcazas, y ya en la segunda mitad del XX para regadío y abastecimiento de agua a las poblaciones por las que pasa (38 entre las provincias de Palencia, Burgos y Valladolid). Para hacerse una idea de la importancia que tuvo el canal en el transporte de mercancías, baste decir que una sola barcaza podía transportar el equivalente al grano de trigo que portaran 30 carros de bueyes, de ahí la importancia que llegó a tener el canal en el desenvolvimiento de la economía cerealista de la Castilla interior.esclusa 7

El paseo hasta Belmonte, siguiendo el camino de sirga aguas arriba, nos permitirá ver una curiosa construcción, y es que el canal forma viaducto sobre el cauce del Sequillo, que se dirige hacia Rioseco, y más adelante, la esclusa 6 y otra fábrica de  harina más modesta que la que dejamos en la 7. Aquí es necesario que continuemos  por la orilla derecha del canal, pues un aparente camino en la izquierda no conduce a parte alguna.

Sin pérdida, un puente nos permite pasar a la otra orilla del canal y dirigirnos hacia Belmonte. Ya prácticamente en Belmonte, y guiados por la torre de su castillo atravesaremos sobre el arroyo Anguijón. Un cauce muy desconocido que nace en Fuenteungrillo, en el término de Villalba de los Alcores y que tiene de singular su caprichoso curso, pues desde su nacimiento va hacia Palencia lamiendo Montealegre para, apenas entrado en Palencia, girar prácticamente 360º y volver a morir en el Sequillo… caprichos de la naturaleza.castillo de belmonte

Ofrece el castillo de Belmonte una esbelta torre del XV-XVI que merced a las sucesivas obras de consolidación y reformas arrastra elementos góticos, platerescos y renacentistas. El castillo está declarado Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural. Su ubicación, en lo alto del pueblo, preside un caserío realmente decrépito aunque no deshabitado, que no es sino una triste metáfora de lo que está ocurriendo en muchos municipios terracampinos.

Podemos volver por el mismo camino, pues no aburre a pesar de su linealidad, o, intuitivamente, ir buscando caminos por los campos que nos devuelvan a la esclusa 7.