TIEDRA: REGRESO A LAS FUENTES… (Y UNA EXPOSICIÓN)

Hasta el domingo 1 de septiembre, en el Castillo de Tiedra se puede visitar mi exposición “Una mirada sobre Valladolid”.

Es Tiedra población de muy antiguo origen, en la que vacceos y romanos dejaron importantes muestras de su presencia.  Y tiene suficientes lugares de interés como para hacer una visita pausada al municipio: el Ayuntamiento y la plaza Mayor, el antiguo pósito, varias iglesias,  la Ermita con un flamante órgano y los exvotos, las viejas escuelas de los tiempos de Primo de Rivera, una interesante Aula Arqueológica con piezas principalmente romanas… lugares donde comer  o tomar unas cañas. Y, por supuesto, hay que ver el interior del castillo recién restaurado, y disfrutar de las vistas que se obtienen desde lo alto de la torre.

Pero si nos apetece una excursión más deportiva, ofrece Tiedra una propuesta tan original como pionera en Valladolid: recorrer sus viejas fuentes. El itinerario es largo y muy apto para bicicletas, pero también se puede hacer caminando reduciendo el número de fuentes a visitar.

Tan célebres han sido  sus  manantiales, que cuando este municipio aún pertenecía al Partido de Toro, allá por 1802, se pensó en llevar sus aguas hasta aquella ciudad para alimentar sus fuentes públicas.

La pérdida de la función para la fueron levantadas las fuentes (abrevar ganado, lavar la ropa o coger agua para las casas), llevó a su abandono. Las hierbas y el barro fueron adueñándose de sus piedras y  muchas  no llegaron sino a  ser  un accidente más del terreno, por lo que a las gentes de Tiedra les  hizo mucha ilusión ver que debajo de la maleza estaban los pilones de su infancia. Pero es que el paseo que ofrezco es también muy interesante e ilustrativo para el forastero.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

En este contexto hay que disponerse a recorrer las fuentes rescatadas. En el mismo término municipal se ha situado la que pudiera considerarse fuente principal, la de San Pedro. Se trata de un pozo que proporcionaba el agua necesaria en caso de necesidad para sofocar un incendio.

A partir de este pozo, un itinerario sin pérdida posible, perfectamente señalizado, permite a quien lo desee, recorrer las ocho fuentes recién acondicionadas. Se trata de un recorrido largo, que requeriría al menos cuatro horas de marcha. Por eso, este largo itinerario, unos dieciocho kilómetros, que discurre por anchos caminos con desniveles no muy pronunciados, queda recomendado para la bicicleta.  (En las fotografías. miembros de la Asociación Castronuño Natural recorriendo las fuentes)OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 Para los andarines, un itinerario más abreviado que no tiene que durar más de dos horas, permite recorrer, incluyendo la de San Pedro, seis fuentes que son muestra suficiente del interés histórico, paisajístico y etnográfico que aportan estas construcciones: la del Caño, la fuente de la Represa, la de Antagüeros -de posible origen romano-, la de Coberteras, -que  es el nacimiento del arroyo que tiene el mismo nombre-, la de  Pelilla -de la que se tienen noticias ya en la Baja Edad Media-, la del Tayo… Muchos de estos enclaves son lugares frescos y sombreados, lo que alivia la fatiga del sol a lo largo del recorrido si es que se hace en un día  cálido.

Todo el itinerario transcurre entre tesos y valles, y la primera parte del mismo está muy ceñida al casco urbano, dominado por el montículo que corona el viejo y austero castillo de la localidad.

Por cierto, los sábados, domingos y festivos, a las 13 y 18 horas se hacen visitas guiadas al castillo. Para visitarlo en otros días y horas es conveniente contactar con la oficina de turismo (983 791 405).  Cuesta dos euros  o menos si se va en grupo (los niños no pagan). Pero bien merece la pena conocer el castillo de Tiedra.

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RELOJES DE SOL: LA NATURALEZA MARCA LA HORA (velay 4)

El sol rige la vida de los seres humanos, y junto con la luna y las estrellas, estos cuerpos celestes fueron la primera referencia del tiempo de la humanidad. A estos astros,  de tiempo inmemorial se les atribuye un poder extraordinario y mágico: la Navidad o el solsticio de invierno y el solsticio de verano (San Juan en el calendario cristiano) son, en realidad una adoración al sol.

Y el sol sirvió a los griegos para construir el primer reloj, aunque indicios hay de rudimentarias formas de medir el paso del tiempo mediante la proyección de la sombra ya en el Paleolítico.

La aparente sencillez de un reloj de sol esconde la complejidad que ha requerido llegar a su construcción. Para ello se han tenido que aliar las matemáticas, la geometría, la astronomía y la cultura, sin olvidar el valor artístico que muchos de estos relojes tienen.

Esta primitiva y eficaz manera de medir el paso del tiempo ha dejado en Valladolid numerosos testigos en fachadas de iglesias, conventos, casas consistoriales y edificios particulares.

El rastro de los relojes de sol vallisoletanos no se agota en tiempos pretéritos,  sino que hay personas que han construido relojes recientemente dotados de belleza y curiosos elementos. (En la foto, reloj de sol en la ermita de Tiedra, que  pasa por ser el más antiguo de Valladolid) relojes de sol

Para hacernos una idea, se puede indicar que se acerca al centenar el número de relojes que realmente son capaces (o lo fueron) de facilitar la hora solar –excluimos remedos de relojes puramente decorativos-.

Se cita el reloj adosado a los muros de la ermita de Tiedra como el más antiguo, el de la plaza del Soltadero de Aldemayor (moderno) como de los más grandes, aunque los de mayor tamaño hay que buscarlos en Valladolid ciudad: en el jardín que hay entre la calle Profesor  Adolfo Miaja de la Muela y Carrefour, y en el jardín frente al Colegio Público Profesor Tierno Galván (ambos en el barrio de Parquesol).  La fachada el Ayuntamiento de Casasola de Arión, las esquinas de la iglesia inacabada de Villardefrades, los muros de la iglesia de Santa María, en Alejos, el edificio junto a la dársena del Canal de Castilla en Rioseco,  el patio del monasterio Agustino Filipino, también en Valladolid… así hasta más de medio centenar de poblaciones.

Más si en algún sitio debe comenzarse o terminarse una excursión en busca de relojes de sol, este debe ser el monasterio de la Santa Espina, tanto por el interés que tienen estos relojes, como  porque a partir del estudio de los que hay  en la fachada y arcos del monasterio, comenzó Antonio Sigüenza, hace un lustro, a mostrar el interesante patrimonio artístico, científico y cultural que tiene Valladolid en torno a los relojes de sol.

Digamos, por último, que calcular la hora oficial a partir de la solar que marcan estos relojes es relativamente fácil: hay que añadir dos horas más si estamos entre los meses de abril y octubre, y sumar solo una hora el resto del año.

DONDE SE GUARDABA EL GRANO (velay 1)

Los pósitos, cillas, alhóndigas, paneras  o graneros han cumplido una función importantísima para garantizar semilla y grano en tiempos de escasez. Los pósitos han contribuido a evitar hambrunas y  a asegurar la siembra. Ya del agua de las nubes dependía que el trigo escasera o fuera abundante cada año. Pero, para paliar las penurias estaba el pósito.

Dejemos sentado una cosa. No significan exactamente lo mismo los cinco vocablos que más arriba he empleado, pero los vamos utilizar sin distinguir,  porque incluso en el lenguaje popular se denominan de una forma u otra indistintamente, y dependiendo de localidades.

Si no todos, sí casi todos los municipios vallisoletanos han tenido pósito en algún momento de su historia (en diciembre de 1499, en Valladolid se encarga a dos regidores que estudien  donde hacer la alhóndiga nueva), y algunos varios. Podían ser públicos o privados, gestionados por el Concejo o por una orden religiosa. Estos últimos se llenaban sobre todo con el llamado “diezmo”, que era ese impuesto obligatorio por el que cada agricultor entregaba a la iglesia la décima parte de su producción. Pero no nos engañemos, el grano del pósito no se regalaba, sino que se vendía o se prestaba al agricultor, y lo podía pagar en metálico, o en especie devolviendo lo recibido con algún interés añadido.

Eran, y son, edificios rotundos, robustos, generalmente de piedra, con escasos o ningún ventanal, con una puerta escueta, lo justo para las labores de trasiego del grano. Tenían que estar lo más aislados posible para evitar humedades y roedores, los dos principales enemigos de los pósitos. Y la entrada debía estar bien candada para evitar robos, pues su expolio  podía ser una catástrofe para la población. positos

Se comenzaron a conocer en la Edad Media, pero posiblemente la época de mayor actividad estuvo en torno a los siglos XVII y XVIII. Y su rastro ha llegado muy vivo hasta nuestros días. Es fácil que preguntando  en cualquier localidad acerca de donde estaba el pósito, se nos indique sin titubear donde está todavía, o donde estaba. Algunos de ellos se han reconvertido para otros menesteres.

Hay otros términos sinónimos de pósito, o relacionados con el almacén de grano, que son: trox, o troxe (en el relato de una de las inundaciones que sufrió Valladolid en el s. XVI dice que el agua no dejó bodega, ni casa, ni trox sin destruir).  También está el término troj, troje, o troja: una  calle Panera hay en Valladolid, que confluye con calle Troja. Aunque en realidad troxes o trojes son los compartimentos de la panera.

Calle o plaza del Pósito hay en Megeces, Valdestillas, Tordesillas, Ceinos de Campos, Cogeces del Monte, Vega de Ruiponce, Castroverde de Cerrato, Palazuelo de Vedija, y Tiedra, donde todavía se conserva el edificio.

Dos viejos pósitos aún conserva Medina de Rioseco, uno del siglo XVI en el Corro del Asado, que terminó siendo un orfanato (El Torno), y otro sin datar en la Avd. de Castilviejo. Y también Rueda, en el interior de la casona donde está la actual Estación Enológica, conserva un pósito.

Calle Panera hay en Castrodeza, municipio donde aún se puede ver la construcción del pósito. (En la foto de este artículo).

Calle  Cilla o de la Cilla tienen  Matapozuelos, Montealegre,  La Parrilla, Aldea de San Miguel, La Pedraja de Portillo y Castrejón de Trabancos. Una casa conocida como de la Cilla hay en Viloria y otra en Villacarralón (que conserva una noble fachada).

En  La Seca están los soportales  de la Cilla. Y calle Granero hay  en Barruelo del Valle y Villabrágima.

En fin, pregunten en los pueblos por el pósito, la cilla o la panera,  y enseguida les dirán ¡velay!

VILLAS DE MUCHAS IGLESIAS… Y ERMITAS

A mucha gente le llama la atención que su pueblo haya estado amurallado, y no lo creen, pero así era, pues fue mucho el esfuerzo por proteger las villas que pusieron los reyes medievales de Castilla y de León, que marcaban los destinos de unos súbditos, que, ajenos a las reparticiones y herencias de sus señores,  se limitaban a sufrir  su rigor o a disfrutar su benevolencia.

Muchas cosas de ahora tienen su explicación en aquellos remotos años. Por ejemplo, la construcción en piedra de buena parte de las viviendas. Y no es otra la razón que el que las murallas, durante los siglos XVIII y XIX, terminaron por convertirse en cantera para las nuevas casas o para las reconstrucciones del caserío cuando sufría algún fuego.

 Y también llama la atención la existencia de tantas iglesias y ermitas en poblaciones tan pequeñas. Tordehumos llegó a tener seis parroquias, Villagarcía tres y Tiedra cuatro. Su origen está en una forma de incentivar los reagrupamientos de las aldeas. “Era una de las maneras en las que Alfonso VIII respetaba la autonomía de aquellas aldeas”, ilustra Luis Cortina, un buen conocedor de la historia de Tordehumos. “En efecto, los aldeanos que se trasladaban a su nuevo destino se construían sus propias parroquias y las que dejaban abandonadas, fueron las que con el tiempo se convirtieron en ermitas”, apostilla Nunilo Gato, historiador y alcalde de Tiedra,  “de ahí  tantas iglesias y tantas ermitas en poblaciones tan pequeñas”.

CUANDO LA HISTORIA SE REENCARNA

El 21 de agosto de 1520 Medina del Campo ardió por los cuatro costados. Las tropas de Carlos V intentaron apoderarse de la guarnición artillera depositada en la villa, con el fin de emplearla contra los comuneros de Segovia. Pero los bravos medinenses, más favorables al movimiento comunero, resistieron la acometida imperial a pesar de sentirse cercados por el fuego, impidiendo, finalmente, que les fueran arrebatados los cañones. Fue un hecho que ha pasado a la historia como la “quema de Medina”. En recuerdo de aquel heroico comportamiento, en Segovia hay una plaza llamada Medina del Campo, y en Medina hay otra llamada de Segovia.

Pues bien, aquel acontecimiento será revivido el próximo 21 de agosto en la villa medinense.

Esta y otras representaciones, algunas muy cuidadas,  obedecen a la búsqueda de nuevos recursos turísticos, o acaso a la necesidad de llevar a cabo entretenidas actividades lúdicas, o, tal vez, a  la búsqueda de raíces y acontecimientos que cumplan una tarea identitaria, lo que ha llevado a que en las últimas décadas se hallan puesto en pie   pasajes históricos que ensalzaron, o tiñeron de sangre, la historia de pueblos, villas y ciudades a lo largo de toda España. Un fenómeno al que Valladolid no ha sido indiferente.

Por eso, a lo largo del año, se señalan algunas fechas en las que las propias gentes de los municipios o, en algún caso, actores y actrices profesionales, escenifican un curioso o señero pasaje de la historia o las costumbres tradicionales de la localidad.

Ya hemos anotado el de Medina del Campo. Pues bien, repasemos algunos otros que pueden contribuir a pasar un día entretenido en esos municipios. Pongamos, en primer lugar, los del verano:

La localidad vallisoletana de Mojados celebrará el 7 y 8 de julio una  fiesta  llamada ‘Corazón de un imperio’ en la que  400 personas darán vida a Carlos I de España y V de Alemania, a su hermano Fernando, a Leonor y a Adriano de Utrecht (futuro Papa),y a todas sus cortes, que en aquella fecha de 1517 se encontraron tan importantes personajes El vecindario vestido de trajes renacentistas da vida y colorido a tan señalada fecha histórica.

El 28 de julio la ciudadanía de Trigueros  del Valle se viste de época para recordar un suceso  ocurrido en 1521,cuando los habitantes del pueblo decidieron rebelarse contra su señor, el tirano Gutierre de Robles, que habitaba el castillo, llamado la Fortaleza, del s. XV.

El primer fin de semana de agosto, en Tiedra se recrea  el momento en el que el Cid llega a la localidad para pedir a Dña. Urraca la posesión del castillo (de origen del s. XII) que le había sido donado por su hermano Sancho.  Ante la negativa de Urraca a entregar el castillo al Cid, se produce el intento  de tomarlo por las armas. A este evento corresponden las fotos.

En agosto, el día 6,  Simancas  pone en pie una representación que se ha dado en llamar “Las siete mancas”. Un recuerdo de cuando Abderramán II, pidió lo que se conocía como el tributo de las cien doncellas. Tributo al que Simancas contribuyó con 7 muchachas a las que previamente cortaron sus manos.

En Cuenca de Campos, será el 10 de agosto  cuando el vecindario acompañe la puesta en escena del Conjuro. Hasta la desaparecida ermita de Santa Bárbara subían en procesión las gentes del pueblo, y en ella los curas oficiaban el conjuro para espantar las tormentas que podrían arruinar las cosechas. Una ceremonia que se practicó entre el siglo XVI y finales del XIX.

Mediado agosto, fiesta vaccea  (15 de agosto)   Dos mil años después, los vacceos vuelven a “aparecer” en Cabezón de Pisuerga para rememorar sus hazañas bélicas guerreras contra los romanos, agradecer a los dioses las buenas cosechas y representar sus ancestrales ceremonias nupciales y fúnebres.

Septiembre, día 27, en Mayorga de Campos se celebra  el Vitor, un espectáculo nocturno de fuego que se viene realizando desde hace tantos años que se ha olvidado. Recuerda la llegada de las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo. Cientos de odres son quemados hasta que ya de madrugada no queda más combustible ni más fuerzas.

Otras fechas hay a lo largo del año que, simplemente, apuntamos:

En marzo Tordesillas escenifica la llegada de la reina Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos, a la localidad para ser injustamente encerrada de por vida.

En fecha inmediata al 23 de Abril, Fiesta de Villalar, en Torrelobatón se pone en escena un episodio comunero.

En mayo, se representa el asalto al l castillo de Portillo

Y en junio, también en Tordesillas, se rememora el importante  acuerdo entre los reinos de Castilla y Portugal que, en 1494, dividió el Atlántico por medio de una raya estableciendo la zona de conquista de cada corona, con todo lo que aquella raya supuso para el devenir del mundo.