EL CAMINO REAL DE ARAGÓN Y LAS MAMBLAS DE TUDELA

Muy perdido en la memoria de la gente, pero no desaparecido, el Camino Real de Aragón, que también se conoce como camino o senda de los Aragoneses, fue un importante itinerario medieval de la España interior. Servía de vía de comunicación entre los reinos de Castilla y Aragón y para ello atravesaba de Este a Oeste la provincia de Valladolid siguiendo el curso del Duero por su orilla derecha. Una desafortunada señalización en los mapas topográficos actuales y algunos percances naturales que han desdibujado el camino en algún tramo, contribuyen aún más si cabe a borrar las huellas del camino que, sin embargo, aún perviven y son visibles.

Este camino, que viene de Roa de Duero, entra en Valladolid por Corrales de Duero y, además de poblaciones, fue buscando algunas grandes granjas (Sardoncillo) e importantes monasterios, como el de San Bernardo o el de Abrojo. Debe tenerse en cuenta que los que lo transitaban necesitaban de lugares donde ampararse durante la noche, proveerse de viandas y guarecerse en días de adversas condiciones climáticas.

Ahora, con las  autopistas sobre las que circulan grandes camiones cargados de mercancías y vehículos confortables a alta velocidad, ya no se es consciente de que apenas hace cien años aún los desplazamientos entre poblaciones se hacían a pie, salvo nobles y burgueses que disponían de caballerías.

Antiguamente la mayoría de la población moría donde  nacía, y apenas hacía largos desplazamientos. No obstante, el camino Real de Aragón fue vía de comunicación para las más diversas necesidades: las migraciones para trabajos temporeros; los soldados de permiso o de vuelta a casa tras su licencia;  familias que tenían que atender el duelo de deudos cercanos… Por el camino trajinaban profesionales que iban a ofrecer su pericia pueblo por pueblo (alarifes, lañadores, cómicos, curanderos…), vendedores ambulantes y hortelanos de ligera carga. Seguramente, además, había cacharreros ofreciendo cántaros y otros recipientes.

Tampoco faltarían letrados y litigantes camino de los juzgados y la Chancillería vallisoletana —era un foco de actividad muy importante—, hidalgos y nobles que iban y venían a atender sus intereses a la Corte, a las ciudades principales (Valladolid, Zaragoza…) o a sus posesiones de los municipios del camino. Y monjes y frailes de los conventos ribereños del Duero, que con alguna frecuencia viajaban para atender asuntos y pleitos relacionados con sus extensas y repartidas propiedades: pastos, molinos, tierras de labranza…

… Y ¿por dónde viajó nuestro insigne Conde Ansúrez cuando marchó a defender los intereses de su yerno y nieto en las tierras catalanas de Urgel, sino por este camino?

El Camino Real de Aragón a su paso por Valladolid también ha servido para alimentar la fantasía, pues en Tudela de Duero algunas familias cuentan a sus hijos que cada 6 de enero los Reyes Magos vienen por el camino de los Aragoneses. Y no mienten, pues el camino viene de Oriente.

Pero aquellos desplazamientos necesitaban, además de aldeas o granjas donde refugiarse, de accidentes geográficos que permitieran a los viajeros orientarse y verificar que se hallaban en el buen camino: ríos, arroyos, grandes árboles, montes… en fin, alguna singularidad del paisaje que es, en definitiva, lo que ofrecen las Mamblas de Tudela a cuyos pies vamos a recorrer un tramo del Camino Real de Aragón y luego subirlas para disfrutar de espléndidos paisajes. Será un paseo de apenas un par de horas.

Iniciamos nuestro paseo por un camino que nace al pie de la carretera que desde Tudela lleva a Villabáñez.

 

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La senda de los Aragoneses entra en el término de Tudela de Duero después de haber salvado los cortados de Peñalba, y tiene su principal referencia en las llamadas Mamblas. El término mambla viene del latín “mamma”… mámula… es decir mama, teta, pecho como queda de manifiesto en el perfil que ofrecen las de Tudela

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Atrás, salvado Peñalba dejamos una de las Mamblas. Hay que aclarar que las llamadas Mamblas de Tudela son, en realidad tres picos: el de la Mambla a la izquierda, el de la Cuchilla, a la derecha y, lo dicho, otra Mambla que apunta a Villabáñez

 
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Aunque llegó al siglo XX muy en desuso para comunicar los reinos de Aragón y Castilla, sí ha continuado su uso al menos en los tránsitos interiores: en el puente medieval sobre el arroyo Jaramiel, al pie de la Mambla de Tudela (allí donde a la derecha un amplio camino se adentra en el valle del Jaramiel), se atestiguan obras de consolidación en 1892, tal como reza en la piedra clave que mira hacia el Sur. En este punto volvemos sobre nuestros pasos para subir a la Mambla

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Según ascendemos el camino que separa la Mambla y la Cuchilla, veremos algunas arruinadas construcciones que seguramente tengan que ver con el uso militar que  la Mambla tuvo brevemente, y con la actividad de extracción de yeso de una mina que todavía conserva en su vientre…

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… También se ha escogido como lugar ideal para sendos depósitos de agua con los que, junto a los que hay en Piña de Esgueva,  abastecen a los municipios  del valle del Jaramiel y de la Esgueva con el agua captada en el Duero en Olivares y  Tudela respectivamente

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En la Mambla hubo una importante mina de yeso que estuvo en explotación  hasta los años 60 del s. XX,  con un breve paréntesis de uso militar (polvorín), y más tarde se empleó para cría de champiñones. Son muchas las minas de yeso que hay en Valladolid y que conoceremos con cierto detalle en un próximo artículo

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Subimos a lo alto de la Mambla (829  m.) desde donde tenemos amplísimas vistas. Frente a nosotros el pico de la Cuchilla (842 m), y al fondo, otra Mambla (831 m.)

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A vista de pájaro, la carretera que conduce hacia Villabáñez y Villavaquerín, cuyos caseríos se distinguen al fondo

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Arturo Dueñas rodó un documental sobre el pintor Cuadrado Lomas que se titula “Tierras  construidas”… seguramente desde aquí habría podido obtener excelentes planos

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Un sencillo plano para orientarnos en la excursión propuesta, aunque no tiene pérdida alguna… pues las Mamblas nos guían, como les ocurría a los viajeros de la Edad Media. En el ángulo inferior derecho está el punto de partida